jueves, 18 de abril de 2013

la Marca España? es el Estado del Bienestar actual, diseñado para beneficiar exclusivamente a la casta política.





La devaluación de la famosa Marca España tanto dentro como fuera de nuestras fronteras indica que el país se encuentra en estado de descomposición por culpa de una casta política extractiva. Y esto solo puede cambiarlo la sociedad civil. ¿Cuáles son las variables internas y externas que podrían potenciar nuestra marca país?
Los elementos tangibles e intangibles que definen y aportan valor a la marca de una empresa se identifican con la imagen institucional, la reputación corporativa, la calidad tanto del equipo directivo como del capital humano, la función social, los valores representados o proyectados, los beneficios económicos, el posicionamiento en el mercado, la diferenciación en el modelo de negocio, el perfil y el número de clientes, el nivel de internacionalización, etc.
Cuando una compañía comete una acción irresponsable o delictiva, causando con ella graves daños a la sociedad, a sus clientes o al entorno medioambiental, ¿qué medidas debería adoptar el equipo directivo (y el consejo de administración) al objeto de proteger la marca de la empresa? ¿Se deben depurar responsabilidades o hay que intentar ocultar el hecho? Sin duda, la marca de la empresa podría salir reforzada si los gestores de la misma asumen inmediatamente las responsabilidades e intentan paliar los daños ocasionados con celeridad.

¿En qué debemos fijarnos?

Suponiendo que un país pueda tener una marca propia, ¿cuáles son las variables internas y externas que podrían potenciar o devaluar una "marca país"? Fijémonos en el nivel de independencia del sistema judicial, el grado de corrupción política, la calidad del sistema democrático, la sostenibilidad del modelo económico de crecimiento, la eficacia del modelo educativo, la flexiseguridad del mercado laboral, la calidad formativa, moral e intelectual de la clase dirigente, el grado de madurez democrática de la sociedad, el nivel de emprendimiento...
Pero centrándonos en la marca de nuestro país, ¿está siendo utilizado el término "marca España" por la casta política para tapar sus corruptelas con la engañosa excusa de protegerla? Lo más conveniente para proteger la "marca España" es regenerar nuestro caduco sistema pseudemocrático para implantar una verdadera democracia y procesar a todos los corruptos con celeridad.
Veamos un  ejemplo en relación con lo anterior y respecto a la imputación de la Infanta Cristina en el caso Nóos: determinados políticos han manifestado públicamente que dicha imputación perjudica a la marca España. Pero habría que añadir a esta declaración política de intenciones que la citada imputación beneficiaría a la "marca España" si la misma se ajustara a derecho. Porque en caso contrario, evidentemente, la perjudicaría. Un ligero pero relevante matiz.

¿Qué nos está perjudicando?

La "marca España" representa en la actualidad, tanto en el exterior como a nivel interno, millones de parados, corrupción política institucionalizada, despilfarro y descoordinación autonómica, gasto político excesivo, creciente pobreza infantil, impuestos desorbitados, cajas bancarizadas salvadas con dinero público, pymes y autónomos expoliados, clase media en extinción, sistema de pensiones en peligro, sistema educativo fracasado (LOGSE)...
¿Se va pareciendo España, progresivamente, a Venezuela? ¿Quién se atreve a invertir, por ejemplo, en la 'República Bolivariana de Andalucía'? El mayor escándalo de corrupción política de la democracia (los EREs andaluces) se está intentado tapar a través del decreto andaluz contra los desahucios, un plan bolchevique que atenta contra la propiedad privada y, por tanto, contra la libertad. ¿Por qué no se expropian los miles de pisos desocupados propiedad de la Junta de Andalucía?
¿Es aconsejable invertir en la futura República de Cataluña, una autonomía que enarbola la bandera de la independencia pero oculta la corrupción institucionalizada y utiliza la vía lingüística como principal vehículo de poder? ¿Y en el País Vasco, donde la dictadura terrorista y secesionista aceptada por el PSOE ha terminado haciendo amigos en el PP? ¿Y en el resto de CCAA? El despilfarro sigue intacto.
¿Qué valores aporta el bipartidismo corrupto? El PP es un partido actualmente socialdemócrata y acomplejado que está gobernando España de forma intervencionista, antiliberal y, contrariamente a lo que predica su programa electoral, se ha convertido en un rehén ideológico de la izquierda (concepto obsoleto). La actual oposición, el PSOE, es un partido que históricamente nunca ha aceptado el resultado de las elecciones cuando las ha perdido, y que para recuperar el poder no duda en alinearse con la ultraizquierda radical y antidemocrática, con el separatismo o con el escrachismo bananero y sectario dirigido únicamente contra los políticos del PP.

¿Queremos empobrecernos más?

La sociedad española también es culpable, o al menos parte de ella, porque todavía existen muchos ciudadanos que siguen apostando, según una reciente encuesta realizada por el BBVA, por una fuerte presencia del Estado en la economía. Y esto es un factor que ha llevado a España a la situación de crisis económica actual, ya que el país no ha sido capaz de apostar por una auténtica austeridad respecto al gasto ineficiente y por el emprendimiento. Más Estado significa más políticos interfiriendo en la economía, más pobreza, más intervencionismo, más impuestos, más corrupción, menos libertad, menos competitividad...
¿Estado del Bienestar insostenible? No lo creo. En España debería haber suficientes recursos para mantener un Estado que, al menos, ayudara socialmente a todas los colectivos desfavorecidos. Insostenible es el Estado del Bienestar actual, diseñado para beneficiar exclusivamente a la casta política.
¿Qué piensa Bruselas de la política económica del Gobierno (que también forma parte de la marca España)? El último informe de la Comisión Europea muestra que las pseudoreformas de Rajoy no están dando ningún resultado porque la deuda aumenta y, por ende, el gasto público-político no se recorta para proteger a los privilegios de la casta y su legión de enchufados.