martes, 10 de diciembre de 2013

MALDICION HUMANA, QUE SENTIDA SE SILENCIA ENTRE LAGRIMAS.




8 de diciembre de 2013 a la(s) 17:02
Maldito por siempre sea Don dinero el poderoso y cruel enemigo de la igualdad, la no discriminación y los derechos del ser humano, el que regala el oído y otorga por su mano poder al que le adora y se postra ante su brillar milenario. Maldito sea el vil metal o billete que esclaviza y condena a muerte, encarcela y condiciona el pensamiento a sentir y pensar según establece el mercado. Maldito por siempre su esplendor falso, su solidaridad con los pobres desamparados, a los que mantiene sin remedio en una pobreza que planificada esconde en buenismos falsos. Maldito sea el sistema que lo sustenta, lo encumbra, lo expone como el bien mas preciado, induciendo al ser humano a escalar pisando, a destruir mirando al pobre de soslayo y a penar por intereses creados, a morir entre lágrimas, a niños, mujeres y hombres por mantener impoluto su poder entre los que le encumbran y alimentan como Dios omnipotente, que decide quien vive y quien muere para no perder su estatus. Maldito sea un despertar arrullado por un cántico entonado, que lanzando nanas al viento cuenta la historia del hombre solidario, “suma caudal, suma caudal y no mires atrás, piensa, asume y siente que con mi ayuda darás al mundo amor a un precio digno del ser, que de el puede disponer por su despertar temprano", dice Don dinero infundiendo en ti su bondad y un poder encasillado, "quitaras hambre, salvaras y despertaras a costes presupuestados a espíritus aletargados, que en su ensoñación, se creen liberados de la esclavitud que los encadena a mi luz, que divina engaña, falsea y mece la cuna de la humanidad somnolienta, la que duerme a pierna suelta en un sueño narrado.” Así avanza la humanidad que busca su espiritualidad en el inconsciente humano y en el tintineo de un Dios cuantificado, que ni siente y ni padece por los hermanos lejanos que como esclavos viven a los pies del vil metal. Hipnotizados por la luz que emerge del caudal, presienten un despertar temprano sometido a su mandato y en sus decálogos encuentran un camino que a su sombra les impone tomar el mando y con el bastón en sus manos guiar como un maestro amante a sus hermanos, en pos de un despertar encumbrado que con amor pagado y cobrado por la idiosincrasia de un mundo recapitalizado, sigue y avanza a la luz del caudal. Maldito sea Don dinero dictador  de un pueblo avasallado, malditos sus dominios y sus dones envenenados, cuan amargos y engañosos son sus regalos, con los que compra voluntades y soborna al pobre y al rico mas encumbrado, mientras con falsos decálogos invita a ser solidario al pueblo amordazado.

  Desde que nació vida en la tierra, el ser humano busco culpables de sus penas, sus tropiezos y sus vanidades, persiguió quimeras y se alineo con las ideales de otros, abandono y aparto las herramienta