viernes, 25 de abril de 2014

Cronicas de la nada; Cómo castigar a los que aparcan ocupando el parlamento.



De acuerdo con las teorías del voto económico, los ciudadanos castigan o recompensan a los gobiernos en ejercicio basándose en el comportamiento macroeconómico del país, sobre todo cuando el desempleo aumenta. Si esta hipótesis fuese correcta, los votantes del sur de Europa deberían penalizar a los gobiernos en el poder al ser percibidos como malos gestores de la crisis. En circunstancias normales el electorado podría depositar la confianza en los representantes recién elegidos completando así el proceso cíclico que legitima la democracia. Desafortunadamente las condiciones que hacen posible la recompensa y el castigo no están presentes en la situación actual.
Los datos muestran claramente que la celebración de elecciones no ha impedido un aumento de la desconfianza institucional en el sur de Europa, tal vez porque los ciudadanos no pueden castigar adecuadamente a los corresponsables de la actual crisis económica a nivel nacional e internacional. En cambio, podemos observar que el aumento de la tasa de desempleo (línea inferior en los gráficos) resulta un predictor preciso de la desconfianza política y que la sanción electoral no ha ayudado a los ciudadanos a renovar la confianza en las instituciones democráticas. De hecho, los ciudadanos del sur de Europa han castigado a las instituciones políticas de forma indiscriminada y los niveles de desconfianza se encuentran en su punto más alto desde 2003.

¿Cómo castigar al responsable?

La tasa de paro y la desafección política evolucionan de forma similar, pero esto no quiere decir que el desempleo sea el causante de la desconfianza. Como dicen los científicos sociales, correlación no es causalidad. Una posible explicación tiene que ver con el hecho de que la Gran Recesión es una crisis multinivel (de dimensiones estatales, europeas y globales) mientras que el mecanismo de rendición de cuentas que el ciudadano tiene más a mano es el estatal y, el próximo 25 de mayo, el europeo. Conscientes de las consecuencias que puede tener para su futuro profesional, los políticos que han gestionado la recesión tienden a señalar las características transnacionales o globales de la crisis en un intento de exoneración de responsabilidades. Si esta explicación es plausible, los ciudadanos percibirían el déficit democrático a nivel europeo, sobre todo en temas de política económica, y serían conscientes de la falta de instrumentos para castigar a los políticos responsables en los niveles europeos y globales. Por exponerlo de otra manera, ¿cómo se castiga a los responsables internacionales del austericidio? La falta de mecanismos efectivos de castigo y recompensa resulta en frustración colectiva y en la pérdida de confianza en el sistema político, una situación más peligrosa de lo que puede parecer a primera vista.

Bertrand Russell definió la democracia como “el proceso mediante el cual el pueblo elige a la persona a quién le echará la culpa”. Si los ciudadanos no son capaces de identificar eficazmente a los representantes que merecen ser castigados y elegir alternativas creíbles, las elecciones se vuelven irrelevantes, y los ciudadanos desarrollan desafección política o desconfianza hacia todas las instituciones políticas (especialmente el gobierno, el parlamento y los partidos políticos). Lo que nos lleva a preguntarnos, ¿hasta cuándo se puede mantener la desconfianza de los ciudadanos en las instituciones políticas antes de que comiencen a cuestionar la democracia como régimen? ¿Cabe pensar que la desafección política no acabará afectando a la legitimidad de la democracia?
  • Precisamente, las elecciones están concebidas en la idea de la ignorancia del pueblo y sirven precisamente para todo lo contrario:para premiar a los corruptos políticos que son prácticamente todos ¿O quieren los españolitos todavía más pruebas?
    La democracia "representativa" no es más que la madre de todas las mentiras y de todos los engaños, la estafa por excelencia.
    Esperemos que los españolitos despierten algún día de sus sueños narcóticos.