sábado, 23 de noviembre de 2013

Los pobres incluso comen.




Cada vez hay más españoles que se van obligados a cambiar un puesto de trabajo por ninguno.
Parece que existe un interés especial en que las cosas no cambien ni para los jóvenes ni para los mayores. El ofrece para ellos un alza mínima en las pensiones, la subida sería del 0,5%,  lo que, dada la inflación  real, equivale a una bajada. En vista de eso, el secretario general de la OCDE, déspues de alabar los resultados de las reformas, es necesario seguir aplicándolas. Estamos en el camino adecuado y tenemos que seguir por el. En su opinión hay que ajustar el costo del trabajo. Es una mala noticia, pero procede de una buena: no afectara a los seis millones de parados, que al no tener retribuciones no temen que sufran recortes.

Nos hemos portado tan bien en estos dos años de robo y sacrificio que Rajoy, que es muy agradecido, ha decidido prolongarlos.
El trabajo que antes se consideraba como una maldición bíblica , que son las peores, es ahora un bien escaso.  Pasamos de ganarnos el pan con el sudor de nuestra frente a  que algunos consejeros y otros amnistiados se lo ganaran con el sudor del de enfrente, pero las cuentas siguen sin salir. quizá porque hay mas salidas que entradas.
El derroche mayor, aunque ellos no sean los culpables, es el que hacen obligatoriamente los jovenes que quieren formar parte de eso que llaman población activa y no tienen ninguna actividad. Si estan mano con mano es proque nadie les hecha una mano. Simplemente están en la puñetera calle, que lo es más que nunca, no solo por el botellón, sino porque la interpretación de la doctrina Parot ha puesto en circulación a multitud de criminales que estaban recogidos.  Solo quedan libres algunos tesoreros de los diferentes partidos y los amigos de Gallardón, que si bien no mataron a nadie, atentan contra los medios de vida de todos.

Es lógico pensar que un presidente de Gobierno necesita un puñado de personas de su confianza, técnicos en alguna materia que le asesoren en el campo de su especialidad. Y lo mismo puede decirse del alcalde de una gran ciudad. Pero ¿necesita el Gobierno español 578 asesores? Y el Ayuntamiento de Madrid ¿necesita más de 230?
Parece mentira que nadie haya alzado la voz ante tamaña tomadura de pelo a los contribuyentes. No es aventurado sospechar que ese capítulo de los asesores —nombrados a dedo, sin ningún concurso de méritos— es el lugar idóneo para prestar y devolver favores y para colocar a familiares, amigos y compañeros de partido. Como Ángel Carromero, que asesora a Ana Botella con un sueldo de más de 50.000 euros al año. Espero que no asesore en cuestiones de tráfico.