martes, 17 de septiembre de 2013

El problema es que el señor Rajoy no está por subir los impuestos a los ricos, sino a los otros,

PARTIDO-DEMOCRATICO.

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Treinta y tres mil millones de euros parece mucho dinero pero eso es porque usted es pobre. No está acostumbrado a las grandes cifras, se marea ante un chorro de ceros. Para Bárcenas esa fruslería de números apenas le alcanza para pagar los recibos de la luz y el gas unos cuantos años. Urdangarín no tendría con qué empezar a montar algún evento. A los socialistas de los ERES no les da ni para el jamón. Un alcaldeso de Madrid tendría lo justito para presentarse otras seis veces ante el cómite olímpico. Cualquier cacique local no pagaría ni los planos del aeropuerto de su pueblo. Con esa minucia de billetes yo no sé si habría suficiente para montar la boda de una hija como Dios manda. A lo mejor sí, porque el alquiler de El Escorial ha bajado mucho.
Mariano es un matemático que no se arredra ante los desafíos numéricos. Si hay que quitar treinta y tres mil millones a los pensionistas para que la fiesta siga adelante, para que podamos seguir construyendo aeropuertos en Ciudad Real, en Castellón y en Barbate, pues se quitan. No vamos a abandonar el sueño del Madrid Olímpico, ni el batallón de coches oficiales para ir a la peluquería, ni las dietas de alojamiento del ministro Montoro, que tiene tres pisos en la capital pero prefiere seguir promocionando al sector hotelero. Si no fuera por Montoro y por otros diputados compasivos como él, hace mucho que los hoteles de cinco estrellas habrían degenerado en pensiones rancias de polvo y telarañas. No es casualidad que el Palace y el Ritz, los dos emporios del lujo en la capital, queden apenas a un tiro de pelota de goma de los leones del Congreso. Es por si sus señorías tienen que comer un bocata de atún o echarse una siesta. No vamos a aparcar el tren de vida de nuestros mandarines (que más que un tren, es un trasatlántico de quince pisos a todo esplendor y trapo) sólo por unos viejecitos que no quieren morirse.
Ante el dilema de subir los impuestos o provocar otra recesión el año próximo, Mariano ha dicho, venga, va, ponme un completo. Mariano se sabe al dedillo a Cicerón y a Churchill y ha decicido copiarle al premier británico la frase con que desmanteló a Chamberlain cuando regresó después de firmar un tratado de paz con Hitler: “Entre la guerra y el deshonor, habéis elegido el deshonor, y tendréis la guerra”. Entre la recesión y subir los impuestos, Mariano va a tirar la casa por la ventana, subirá los impuestos y así tendrá una recesión bien gorda, de las que se salen del mapa. Para que no falte de nada y no le acusen de tibio, también ha decidido cortar por lo sano, es decir amputar la Sanidad y las pensiones. Siempre será mejor amputar las pensiones que las cabezas de los pensionistas. Abra la boca, saque la lengua, diga treinta y tres. Tampoco es tan difícil.
Subir los impuestos a los más ricos no genera recesiones. Al contrario, si se utilizan bien esos impuestos, deberían servir para repartir la riqueza.
Don Tancredo, hágame el favor; diga treinta y tres: jofj, quesf fafilll me los ponefjs, creintrafsyffj cresfs. De todas formas tampoco hay que preocuparse mucho, estos treinta y tres mil millones de euros se recuperan en un pis pas, o es que no habéis oído decir a la eminente lumbrera que alcaldea Madrid que ya se están recogiendo los beneficios de la candidatura a los JJ.OO, ¡ hombre ! no va a ser en un día, ni en dos, pero en un par de semanas ya estarán recuperados. Lo que pasa es que os pierde la impaciencia.