lunes, 2 de septiembre de 2013

El Gobierno decreta que ahora toca salir de la crisis.



Por favor no se rían. Lo ha dicho Rajoy. Todo el mundo en la ruina y el Presidente nos informa de que estamos saliendo de la crisis. Bueno, rectifico, no está todo el mundo en la ruina, lo están todos menos los suyos; a éstos buen cuidado ha tenido de protegerlos en un acto político continuado de desvergüenza sin parangón. Quienes están en la ruina y en la estrechez de vivir son aquellos, la inmensa mayoría, sobre los que ha recaído la villanía de la injusticia distributiva. O sea que los ricachos y medio ricachos levantan (más) una cabeza que nunca dejaron de tenerla así. Al resto, eso, el ‘resto’ para él, los ha descabezado y desplumado.
Dicen los que se creen entendidos, con el Presidente constituido en adalid, que las macrocifras económicas -ese camelo- y son buenas, y ello da pie para cantar el alirón. El oso y la venda. Afirman también que si el crecimiento comienza, al cabo de unos cuantos, no se sabe cuántos, años se verán los efectos prácticos de mejora en los descabezados. Sí, eso lo dice Rajoy el engañabobos, el hombre que nunca cumplió una promesa. Lo mismo que la baladronada de anunciar que un par de meses antes de las elecciones bajará los impuestos que subió pese a haber prometido para llegar al poder que no los subiría. Palabra de Rajoy, una tomadura de pelo, un descaro alevoso.
Lo que no se entiende es cómo la Oposición, tirios y troyanos, no le entra al trapo cuando Rajoincillo confirma que nada le desviará de su misión y que ningún Bárcenas le apartará de ello, y sin embargo la torpe Oposición se pasa el día dando la matraca con lo del ex tesorero en lugar, digo, de replicar por qué es incierto que España haya levantado cabeza ni esté en ciernes. Estos de la Oposición son bastante bobitos. Miles y miles de pisos y locales en venta o alquiler, los irredentos y consabidos millones de parados, la sanidad seriamente dañada, los pensionistas en la angustia y estiramiento de su dinero hasta lo indecible, las jubilaciones una maratón de trabajo, Merkel con el mazo preparado para atizarnos en cuanto pase el 22 de este mes y regane las elecciones, los miles de millones invertidos en la ‘salvación’ de la banca a costa de los sacrificios de los ciudadanos y que ahora el Gobierno ya reconoce que una buena parte no se recuperarán, desahuciados, preferentistas engañados, y un largo rosario de injusticias, incurias, calamidades y atropellos cometidos con los descabezados que ustedes conocen perfectamente, y este tío nos dice que la felicidad que literalmente nos prometió está a punto de llegar. Y la izquierda haciendo crucigramas y resolviendo algoritmos en la impotencia.
España no tiene más cabeza levantada que la de la dignidad, y no todos sus habitantes pueden presumir de ello. La cabeza levantada la tienen quienes han sufrido las coces políticas del Gobierno. Gracias a las que lo más abyecto, miserable y ruin de éste es que ha institucionalizado y aumentado las desigualdades económicas y de todo tipo entre los españoles. Ése será su legado.
Lo que pasa es que el país que todavía llamamos España a vuelto a su ser natural: pobre, desigual y cainita. 
Quedan lejos aquellas bravatas de que " se prepare mi amigo Sarkozy porque vamos a superar a Francia"
Cabe preguntarse si con otro gobierno los asuntos económicos y de justicia social serían diferentes. Yo sospecho que no, que no es ningún consuelo. El país con sus características es difícilmente reformable. Yo pediría que el mal trago que estamos pasando, y que es ineludible al formar parte del el sistema económico europeo en el que nos movemos, exigiera de los acomodados y ricos una mayor contribución económica para que los deficits sociales no fueran tan grandes. Por lo demás nos toca sufrir y reflexionar sobre el país que podamos construir entre todos. Yo me daría por contento si conseguimos una auténtica y justa reforma fiscal a la vez que se recorta el hipertrofismo de la clase política.