miércoles, 6 de marzo de 2013

DE LA LIBERTAD LABORAL…


DE LA LIBERTAD LABORAL…

“Donde no hay ley no hay libertad. Pues la libertad ha de ser el estar libre de las restricciones y la violencia de otros, lo cual no puede existir si no hay ley; y no es, como se nos dice, “una libertad para que todo hombre haga lo que quiera”. Pues ¿quién pudiera estar libre al estar dominado por los caprichos de todos los demás?”
John Locke (1632–1704)
En 1819, entre gran polémica, el Parlamento británico aprobaba una legislación para prohibir el trabajo de los niños más pequeños – de menos de 9 años – aunque sólo en las fábricas de algodón, que eran “excepcional -mente peligrosas”. Para los mayores de 10 años la jornada se reducía a únicamente 12 horas. Los defensores del libre mercado arremetieron contra la propuesta porque “socavaba la santidad de la libertad de contratación y destruía los cimientos del libre mercado”. Algunos Lores esgrimían que “tiene que haber libertad laboral”. Si “los niños quieren (y necesitan) trabajar y los dueños de las fábricas quieren darles .

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Gran parte de la gente está con el agua al cuello o en la economía sumergida, y por uno o por otro no hacemos más que decepcionar. «En España no se produce un estallido social porque hay mucha economía sumergida». Esto no lo dicen los partidarios del estallido, sino los defensores de los expedientes de regulación, del despido barato, del adelgazamiento de la Administración, de todo lo que se hace con una reforma laboral tan eficaz como la actual, que no fue pensada para crear empleo, sino para abaratar la mano de obra creando mano de sobra.
No encontrarás a nadie que se declare a favor de la economía sumergida, pero sí a muchos partidarios de no pagar impuestos ni cotizaciones sociales. Son los mismos que aseguran que el sistema de salud y el de protección social no se pueden sostener con lo que recauda. Otra vez gente decepcionada porque, de lo que pagan los impuestos, sólo encuentran útiles las ayudas a los bancos, las inversiones en infraestructuras que puedan desarrollar grandes empresas y la Policía que reprima el estallido social que tanto parece frustrarles que no llegue.
La economía sumergida produce dinero negro que en pequeñas cantidades ayuda a comer y -qué decepción- corta el reguero de pólvora y desactiva el estallido social, y en grandes cantidades exige, cada cierto tiempo, una regularización, sea por la vía del mercado -cuando entró el euro y los ricos se regalaron toda la piel, joyas...- o por la de la amnistía fiscal.
¡La amnistía fiscal es tan decepcionante! Cristóbal Montoro es el ministro de Hacienda que habla de los deberes fiscales como si estuviera en la oposición. Hay que llegar a IU para oír discursos tan ásperos contra los ricos que no pagan impuestos como los suyos. Nadie señala con el dedo acusador más a los incumplidores y, sin embargo, su aportación desde el Ministerio ha sido la amnistía fiscal. He ahí un hombre decepcionado.




¿SOMOS CIUDADANOS LIBRES, ADULTOS Y RESPONSABLES?

El pensamiento dominante encumbra y ensalza a lo sumo la racionalidad de las personas. Verdaderamente, les conviene aunque no tenga nada que ver con los hechos cotidianos ¿Cómo puede considerarse responsable, inteligente y racional una ciudadanía que permite que sean perseguidos y estigmatizados los funcionarios por el derecho básico a tener un empleo estable y decente o los inmigrantes sometidos a situaciones de exclusión y explotación al modo de recurrente chivos expiatorios? Una sociedad donde la corrupción y la mentira no son castigadas. Donde las personas que protestan contra el incumplimiento flagrante de la Constitución y la ley son reprimidas por orden de los mismos que cometen los delitos más abyectos bajo el manto de la mentira...
Puesto que no hemos sido unos consumidores informados y responsables ¿cuándo vamos a abandonar nuestra infantilidad? ¿Cuándo vamos a ser unos ciudadanos? Ciudadanos adultos y críticos. La crisis financiera – más correctamente, estafa financiera – nos ha explotado en las manos. La crisis energética y medioambiental – si no ponemos los medios necesarios para evitarla o limitarla – está a las puertas.
 

REFORMA LABORAL A MEDIDA DE BANCOS Y CORPORACIONES...

... Los sueños se han truncado… Nuestra sociedad ha optado por obviar el progreso moral y humano. Se ha embarcado en una carrera suicida hacia el abismo de la productividad. No importa que producir ni cómo sino, simplemente, producir, producir y producir a cualquier precio humano y natural para vender y vender. No importa cómo vender, simplemente, importa vender. Los engaños y las estafas, sus consecuencias en la vida de las personas, son secundarias. Se ha creado una parafernalia que enmascara con bellas palabras – libertad, responsabilidad y esfuerzo – los objetivos y las acciones de los mismos seres reaccionarios y voraces que, siempre han aborrecido estas palabras, que lo siguen haciendo y, que han pisado y continúan pisando la libertad y derechos de la mayoría de los seres humanos. En sus bocas las palabras se pervierten: la libertad es libertinaje, que pisotea los derechos de los seres humanos; la responsabilidad es irresponsabilidad, que no asume el coste ni las consecuencias de sus acciones; y, el esfuerzo es explotación de los seres humanos y los recursos naturales..

.ESTAMOS SIENDO PISOTEADOS...
... A lo largo de estos años, tras muchísimas luchas – y muchísimos asesinados – se consiguió proteger – mal que bien – a los trabajadores. Se intentó someter la rentabilidad empresarial a la libertad y la dignidad de las personas. Pero, se está perdiendo toda la libertad por la que tanto lucharon algunos. Se ha creado la escasez y la indefensión necesarias para que las personas tengan que aceptar la explotación laboral para sobrevivir. Mientras, en los países más ricos las condiciones sociales de la mayoría se deterioran – en España, a pasos agigantados – en los países más pobres y en desarrollo los dirigentes sociales, campesinos y sindicales son amedrentados y, en última instancia, asesinados.

Cuando se habla de la máxima rentabilidad y eficacia debemos traducir al lenguaje llano y claro lo que significan estas palabras. Rentabilidad ¿para quién? ¿Qué tipo de rentabilidad? ¿Quién soporta los costes? ¿Pasando por encima de qué y de quién? ¿Cómo se calcula esa rentabilidad? Vemos que en pos de la rentabilidad unos pocos se están comiendo el presente y el futuro de todos, de nuestra generación y de las generaciones futuras..