lunes, 3 de noviembre de 2014

Ah, el sistema.




Y entonces asistimos esta semana a la emotiva ceremonia de los perdones. El primero fue el de Esperanza Aguirre, que no estaría de más pensar que, fiel a su estilo, quisiera adelantarse al perdón de su jefe. Pero han llegado tarde los dos con las disculpas. Lo que se percibe es que la realidad no consigue cambiarles, pegarles un meneo, son rocosos en su manera de hacer política: piden perdón y en cuanto se calienta el debate exigen al del partido de enfrente que pida perdón también, para que nadie pueda creer que asumen en solitario todas las culpas. Hablo en plural aun a sabiendas de que hay políticos honrados, reconociendo también que esto no surge en cualquier país, sino que ha brotado del nuestro y que no es casualidad, que será por algo. No aprenden, aunque esta semana les hayamos notado un ligero temblor en sus discursos y un tono más pálido en la piel. No saben que hay algo que estamos esperando hace tiempo, algo que no sé nombrar, pero que comparto con ciudadanos que, creyentes en el sistema democrático, han concluido esta semana que hay que jubilar a estos antisistema que han malbaratado la democracia, que quieren arrebatarnos lo público para beneficiarse ellos; que nos roban, ante todo, la confianza en el futuro. Y eso no tiene perdón.

Ah, el sistema. Tanto que han hablado los señores diputados del peligroso acecho de los antisistema, tanto que han querido blindar plazas y avenidas para disolverlos, tanto que han alertado en sus tertulias contra el perroflautismo, y han resultado ser ellos los que cucamente y con el nudo de la corbata bien ajustado socavaban el sistema desde dentro, vulnerando las instituciones que debían proteger al ciudadano del mangoneo y saltándose la legalidad que decían defender. Cómo imaginar que andaban dinamitando el sistema desde dentro.

domingo, 26 de octubre de 2014

Desnudos frente al Medio-Ambiente.




Ni a lo largo de la asamblea de Podemos ni entre sus conclusiones documentales conocidas ha aparecido referencia al medio ambiente. Los mecanismos participativos de la nueva formación no han considerado las cuestiones ambientales no ya prioritarias para España, sino siquiera dignas de mención. Cierto es que los partidos tradicionales siguen entendiendo en mayor o menor medida lo ambiental como un adorno, prescindible en malos tiempos, y no como raíz de los problemas y escenario de las soluciones, pues no alcanzan a comprender (o desprecian) su verdadera envergadura y trascendencia. Pero que un proceso supuestamente renovador y con largas miras como Podemos no repare en la “centralidad” que urge otorgar al medio ambiente no hace sino situarlo en el mismo nivel de miopía administrativista que padecen los demás partidos. Por profunda, duradera e injusta que esté siendo la crisis, su impacto en el futuro de España será mucho menor que el del desastre ecológico general que venimos tolerando y agravando. Si Podemos no hace crecer esta certeza entre sus filas, seguirá ofreciendo más de lo mismo.

Ante la multitudinaria reunión del pasado fin de semana de Podemos, y ante las reiteradas descalificaciones y sospechas de manipulación en las votaciones y demás irregularidades, quiero expresar mi opinión: Podemos es una formación de nueva creación y de distintas opiniones y sensibilidades. Desde mi punto de vista, su “filosofía” expresa una intención clara de regenerar el panorama político español. Démosles al menos el beneficio de la duda.

Si la mesa se convierte en el principal elemento diferenciador entre un Consejo de Ministros y el consejo de administración de una gran empresa porque quienes ocupan sus respectivas sillas son las mismas personas, es obvio que el Estado tiene un gran problema.
No es ningún secreto que el destino natural de exministros y expresidentes sea ocupar poltrona en el consejo de administración de alguna gran empresa, siendo también frecuente ver a antiguos miembros del consejo de administración de dichas empresas ocupando importantes cargos gubernamentales.
Es evidente que una tan estrecha amistad, que bien podríamos calificar como endogámica, es la clave para entender extrañas decisiones políticas que difícilmente podrían hallar explicación sin tan singular relación.

Obviamente, esta confusión de consejos hace que la soberanía en ciertos sectores parezca, más que en manos del pueblo, en las de ciertas empresas, lo que acaba finalmente costando caro a los ciudadanos. El sector energético sería el perfecto paradigma de la simbiosis Gobierno-empresa.

Como no existe el Nobel de humoristas gráficos, tal vez el Príncipe de Asturias sea el mejor reconocimiento a su trabajo. Cuando decimos humorista gráfico, en el caso de Quino deberíamos decir filósofo, humanista, educador y muchas más cosas, poniendo “gráfico” al final. Mafalda ha sido una genialidad que ha ensombrecido a otra genialidad muy superior: Quino después de Mafalda. Estimados amigos (cualquier seguidor de Quino es amigo), muchos de vosotros os habréis quedado colgados de Mafalda y no cabrá en vuestra cabeza que su creador pudiese superar este trabajo, pero sí que lo hizo y con creces. Evidentemente, la extensión en el tiempo (1964-1973) de este pequeño personaje ayudó a que consideráramos a Mafalda de la familia y a que atrapara nuestros corazones. Pero ¡ay! esto ha impedido que avanzáramos en el conocimiento de los demás trabajos de su autor.
Por eso cuando Quino se acercó ayer a recoger su Premio Príncipe de Asturias, no solo le acompañaba Mafalda, la primera y más entrañable; también iban con él un sinfín de personajes de los que no conocemos su nombre, pero no por eso son menos geniales.

miércoles, 22 de octubre de 2014

Por mi parte como si le roban la corona al Rey.





Veamos:
 si cualquiera puede acercarse de esta forma al Rey, támbien le podrian pegar dos tiros;
 Esto de muestra la incompetencia del Ministro de Interior y de su panda de consejeros que no estan a ninguna altura, ni de circunstancias ni de trabajo, siguen actuando a su antojo, sin importarles las consecuencias de sus actos, es una representación más de su inutilidad, por eso tendrian que dimitir.

El 75% del Gobierno Aznar está imputado, cobró sobresueldos o                                                                                           duerme en prisión

El presidente y once de los 15 ministros del penúltimo Gabinete 

del PP en la época del presidente de Faes están en la cárcel,

 imputados o figuran en la contabilidad del PP investigada en

 el 'caso Bárcenas' por presunta financiación ilegal.

Mientras el PP tenga mayoría absoluta, no habrá una comisión de investigación en el Congreso sobre el uso de las tarjetas black. Los conservadores se han vuelto a negar a esta propuesta de la Izquierda Plural durante la Junta de Portavoces de este martes. Según los asistentes a la reunión, el debate no ha durado ni un minuto.


La investigación judicial del caso Bankia marca un antes y un después en la política española. Los partidos que tuvieron representantes en Caja Madrid están tomando medidas en las que valoran mucho la necesidad de mostrarse reactivos. Recientemente el PSOE expulsó sumariamente a una decena de afiliados que habían desempeñado cargos en esa entidad y usado sus tarjetas opacas, y ahora una persona de tanta relevancia en el Partido Popular como Rodrigo Rato ha pedido la suspensión de militancia. Todo esto contribuye a crear la sensación de que la corrupción y las prácticas abusivas se extienden inconteniblemente, cuando la realidad es que se trata de un ajuste de cuentas con el pasado.
Lo positivo es que todo esto apunta una línea más dura no solo contra la corrupción, sino respecto de prácticas que, delictivas o no, deberían haber sido aclaradas por los partidos, incluso a través de vías parlamentarias. Que Rato se aparte del PP no quiere decir que se hayan resuelto las presuntas implicaciones de este partido en la corrupción: el juez del caso Bárcenas llama ahora a declarar como imputado a Ángel Acebes, ex secretario general del PP, en la investigación por una pieza separada del caso Gürtel —que, por cierto, lleva seis años en tramitación—.Personas de relevancia en la esfera pública no pueden esperar comprensión social cuando se ha sabido que derrochaban el dinero en extravagancias o gastos suntuarios mientras se perdían los ahorros de decenas de miles de clientes en operaciones de alto riesgo de las cajas de ahorros. Pero es verdad que pueden cometerse injusticias al no distinguir suficientemente entre la responsabilidad de quienes construyeron el sistema que ha permitido las prácticas abusivas o fraudulentas y la de los que lo continuaron; entre quienes eran conscientes de que estaban recibiendo dinero negro y los que no. La investigación judicial debe aclararlo. Pero la gente ya no soporta la espera de sentencias definitivas, ni siquiera aguarda la imputación formal de los implicados. Se entienden los motivos, aunque no deja de inquietar la despreocupación por el derecho a la defensa.
La presión social sobre la política no se acompasa con los progresos de una maquinaria judicial tan inexorable como lenta. En vísperas de un año electoral, la ejemplaridad en la esfera pública ha pasado a ser un valor esencial.

sábado, 11 de octubre de 2014

El ébola, y la seguridad.




Las noticias que nos llegan indican que las precauciones para evitar el ébola en Madrid eran mejorables, pero no es momento de desviar la atención buscando culpables. Ahora, es necesario contener y evitar la expansión de la enfermedad. La pregunta es: ¿quiénes son los expertos al cargo y cómo se han elegido? España cuenta con profesionales internacionalmente reconocidos en todos los campos de la salud y este es el momento de utilizarlos. Debe dejarse la dirección del problema a los mejores expertos, incluyendo a los que puedan tener experiencia previa en manejo de situaciones similares. Los políticos deben dejar a un lado su tendencia a preferir personas fieles o afines, en aras de la ahora imprescindible eficacia, y dejarles hacer sin interferir. Además, se les debe proporcionar los medios ya que esta situación no permite recortes de ningún tipo. Deben considerar pedir colaboración al Centro para el Control de Enfermedades de EE UU, la mayor autoridad mundial en este tema, sin duda encantada de ayudar. No podemos fallar.
Para ponerse y quitarse el traje no hace falta hacer un máster. Para ser consejero de Sanidad de la Comunidad de Madrid no hace falta ni un máster, ni dos dedos de frente, ni un ápice de vergüenza. Para ser auxiliar de enfermería en un hospital público madrileño hace falta mucho coraje.
Excalibur ha sido sacrificado. Ahora tendremos que buscar a sus “amigos del parque”, a sus propietarios y familiares directos, al veterinario que le atendía, a todas las mascotas que compartían servicios clínicos, al conserje de la vivienda de sus propietarios, etcétera. Así hasta que erradiquemos la enfermedad. ¿Excalibur dio positivo? ¿No hubiese sido más interesante ver la posible evolución del virus en el perro? ¿Están controlados todos los perros que merodean por las aldeas de Sierra Leona? Señores del Gobierno, sean serios en sus decisiones.
Resulta conmovedor ver cómo la gente se ha movilizado para salvar a un perro que podría estar contagiado por ébola. Hemos hecho que arda Twitter con Salvemosa Excalibur y hemos conseguido recoger más de 316.000 firmas de apoyo. De repente todos somos defensores de los animales. ¿Cómo hemos podido llegar a tales niveles de hipocresía? Nos hemos dejado la piel para intentar salvar a un perro, algunos incluso literalmente al oponerse al sacrificio en la puerta de la vivienda y salir malparados. Cada día mueren y se sacrifican perros, por no hablar de los elevados niveles de abandono. Si de verdad queremos solidarizarnos contra las causas injustas, podríamos actuar y presionar a todos y cada uno de los Gobiernos para que enviasen a África las ayudas y los medios necesarios para combatir eficazmente el virus. Medios de los que nosotros disponemos pero que no compartimos con ellos y que salvarían cientos de vidas humanas.

viernes, 10 de octubre de 2014

Satanás gobierna España.




Colocar a José Antonio Sánchez al frente de Televisión Española es tan sensato como responsabilizar a Ana Mato de la lucha contra el ébola o encargar a Mónica Oriol la defensa de los derechos de la mujer. También como hacer ministro del vatio a José Manuel Soria, prestar una tarjeta de crédito a Rodrigo Rato o encargar a Sonia Castedo la recalificación de unos terrenos de propiedad pública. Lo mismo que confiar a la justicia el caso Fabra, a Ana Botella la alcaldía de Madrid o a Juan Cotino la presidencia de las Cortes valencianas. Igual que instalar a Bárcenas de tesorero del PP, a Morenés de ministro de Defensa o a Rafael Spottorno de jefe de la Casa del Rey. No digamos lo que significa tener a Wert en Educación, a Fátima Báñez en el Ministerio de Trabajo o a Jaume Matas como modelo de conducta.
No hemos cambiado de párrafo porque se nos hayan agotado los ejemplos, sino porque se nos ha agotado la paciencia. La descomposición legal y la ilegal se han trenzado de tal modo que no hay manera de distinguir a los corruptos de las tramas civiles, cercanas al poder, que les prestan su apoyo. Lo de las tarjetas de Caja Madrid es la erupción de un grano en una piel infinitamente granulosa. Corrupción en pantalla panorámica, corrupción político financiera o viceversa, pero corrupción estructural en todo caso. No hay una sola institución en la que al mirarnos, como en un espejo, nos devuelva una imagen respetable. Es una cuestión de tiempo que o bien dejemos de mirarnos o bien que, a modo de mecanismo de defensa, dejemos de vernos. Y eso de no verse en el espejo es grave. Cuando le sucede a un individuo, da en cuestión de horas con sus huesos en el frenopático. Las sociedades aguantan más, pero también tienen su límite.

miércoles, 1 de octubre de 2014

Los esclavos modernos, se creen todavía ciudadanos.




Creen votar y decidir libremente quién conducirá sus asuntos, como si aún pudieran elegir. 
Pero, cuando se trata de escoger la sociedad en la que queremos vivir, ¿creen ustedes que 
existe una diferencia fundamental, entre la 
socialdemocracia y la derecha populista en
 Francia, entre demócratas y republicanos en Estados Unidos y entre laboristas y conservadores en el Reino Unido? No existe ninguna oposición, puesto que los partidos políticos dominantes están de acuerdo en lo esencial: la conservación de la presente sociedad mercantil.

Ninguno de los partidos políticos que pueden acceder al poder pone en  entre dicho el dogma del mercado. Y son esos mismos partidos los que, con la complicidad
mediática, acaparan las pantallas; riñen por pequeños detalles con la esperanza de que todo siga igual; se disputan por saber quién ocupara los puestos que les ofrece el parlamentarismo mercantil. Esas pobres querellas son difundidas por todos los medios de comunicación con el fin de ocultar un verdadero debate sobre la elección de la sociedad en la que queremos vivir. La apariencia y la futilidad dominan sobre el profundo enfrentamiento de ideas. Todo esto no se parece en nada, ni de lejos, a una democracia.
La democracia real se define en primer lugar y ante todo por la participación masiva de
 los ciudadanos en la gestión de los asuntos de la ciudad. Es directa y participativa.
.Encuentra su expresión más autentica en la asamblea popular y en el dialogo
permanente sobre la organización de la vida en común. La forma representativa y
parlamentaria que usurpa el nombre de democracia limita el poder de los ciudadanos al
simple derecho de votar; es decir, a nada.
 Escoger entre gris claro y gris oscuro no es una elección verdadera
Las sillas parlamentarias son ocupadas en su inmensa mayoría por la clase económicamente dominante, ya sea de derecha o de la pretendía izquierda social demócrata.

No hay que conquistar el poder, hay que destruirlo. Es tiránico por naturaleza, sea

ejercido por un rey, un dictador o un presidente electo La única diferencia en el caso de la “democracia” parlamentaria es que los esclavos tienen la ilusión de elegir ellos mismos al amo que deberán servir. 
El voto los ha hecho cómplices de la tiranía que los oprime
Ellos no son esclavos porque existen amos, sino que los amos existen porque ellos han elegido mantenerse esclavos.

miércoles, 17 de septiembre de 2014

La desconfianza del aforamiento y de sus privilegiados.




 Si bien, en un comienzo, el aforamiento de determinadas personas, en función de su cargo, tuvo un sentido histórico positivo (entre otras cosas se buscaba garantizar la separación de poderes), el tiempo ha demostrado que la razón de existir de dicha institución de carácter procesal carece de cualquier justificación en la actualidad. Además, compromete seriamente a otros principios y derechos de mayor calado democrático como son el de igualdad ante la Ley, el  derecho al juez natural o el derecho a la doble instancia. En cualquier caso, cada país es un mundo, y en cada mundo esta innecesaria institución procesal genera unas disfunciones diferentes, pero todas complican su encaje en los ordenamientos modernos.
El aforamiento –en los términos en que se viene utilizando actualmente y respecto de la discusión que se ha abierto sobre su necesaria reforma o supresión– implica una alteración, de carácter legal, de las reglas procesales de competencia, atribuyendo a un juez distinto del natural la facultad para entender de aquellos procesos penales que se sigan en contra de determinadas personas por razón de su cargo.
En la actualidad, si podemos confiar en las cifras que da el ministro de Justicia, contamos con un total de 17.621 personas con distintas clases de aforamiento, lo que representa un auténtico problema, no solo por la cantidad sino por lo que ello significa dentro de la estructura de lo que debe ser un Estado Democrático y de Derecho.
Ante el debate abierto en torno a esta institución procesal, especialmente desde la abdicación de Juan Carlos I, Gallardón ha propuesto limitar el número a un total de 22 centrándolo en los " titulares de los poderes del Estado: el presidente del Gobierno, los presidentes del Congreso y del Senado, el presidente del Tribunal Constitucional y el presidente del Tribunal Supremo, más los 17 presidentes de las comunidades autónomas".
Partiendo de que el ministro incurre, seguramente de forma consciente, en un error semántico –los únicos titulares de los poderes del Estado son los ciudadanos–, es claro que una reforma de estas características, que no pretende más que reducir el número de aforados, no soluciona el auténtico desfase jurídico y político que el aforamiento representa.
En el moderno entendimiento del Derecho, y de lo que ha de ser la estructura de un Estado, no se termina de comprender la necesidad de aforar a nadie, entre otras cosas, porque dicha previsión legal solo ha servido para generar auténticas disfunciones legales que conllevan, primero, un privilegio y, luego, una merma de derechos.
El privilegio proviene de la alteración de las reglas de competencia y de la radicación de estos procesos en órganos jurisdiccionales que, en virtud de nuestro actual ordenamiento, son más proclives a estar políticamente orientados. Recordemos que, dependiendo de la posición que ocupe el aforado, serán competentes para entender de sus causas bien los correspondientes Tribunales Superiores de Justicia bien el Tribunal Supremo, y todos sabemos cómo se designa a los titulares de dichos órganos.
La merma de derechos procede, en los escasos supuestos de condena, de la imposibilidad de acceder a una segunda instancia revisora, si el caso es enjuiciado por el Tribunal Supremo. Es decir, el reverso de la moneda de esta figura solo lo verían aquellos que finalmente terminen condenados.

Todos aquellos que cumplen algún tipo de función pública no sólo han de ser responsables de sus actos, sino que, además, en caso de incurrir en algún tipo de responsabilidad, los hechos deberían esclarecerse ante su juez natural y, si me apuran, por sus iguales, los ciudadanos a través del Tribunal del Jurado. Esos ciudadanos a quienes los aforados dicen  representar o en cuyo nombre ostentan el poder del que, para verse imputados, han hecho mal uso.
La propuesta de Gallardón ha tenido como primera respuesta, en clave interna, la formulada por el fiscal general del Estado, que considera que Jueces y Fiscales han de mantener su aforamiento; es decir, Torres Dulce barre para casa y trata de mantener un privilegio impropio en un moderno Estado de Derecho.
Tal vez Torres Dulce no ha tenido tiempo de hacer un análisis de la situación en otros países de nuestro entorno, pero debería saber que la institución que se pretende reformar y  salvar ni tan siquiera es digna de existencia ; no son pocas las democracias sólidas en las que todos los cargos públicos se someten a la Justicia de sus iguales y apuntar en la dirección contraria no parece ni lo más modernizante ni la solución al actual problema que nos afecta.
Defender que jueces y fiscales deban mantener un privilegio como el aforamiento no es más que un síntoma de desconfianza hacia los propios jueces que, por no pertenecer a un determinado alto Tribunal, no estarían capacitados para investigar los hechos que hayan podido, o no, cometer otros jueces o fiscales. Así, no se refuerza la función jurisdiccional y sí se acrecientan las fundadas sospechas que los ciudadanos tienen hacia el poder judicial y, especialmente, hacia determinados órganos jurisdiccionales cuando de investigar y enjuiciar a aforados se trata.
No basta con reducir el número de aforados porque la desconfianza que el aforamiento genera en los ciudadanos se asienta no sólo en el número de privilegiados, sino también, y especialmente, en cómo se configuran los órganos judiciales a los que compete entender de los casos de aforados; dicho en otros términos, no es una cuestión de número sino de confianza democrática en la conformación de los Tribunales encargados del enjuiciamiento de los aforados o del acceso a las plazas en dichos Tribunales. Por tanto, la mejor reforma de la institución pasa por su supresión.
Junto con lo anterior, debemos tener presente que el principio de igualdad ante la Ley, y más concretamente en la aplicación de la Ley, también se ve afectado por esta institución procesal; en la actualidad, por razón del cargo que se desempeña o la responsabilidad que se tiene, no todos somos iguales ante la Ley ni tampoco en su aplicación y, sin duda, con este único argumento bastaría para derogar aquellas normas que regulan el aforamiento.
En España, a diferencia de lo que ocurre en países como Colombia, ser aforado sigue siendo un privilegio impropio de un moderno Estado Democrático y de Derecho y lo que no podemos hacer es continuar manteniendo el mismo sin renunciar a parte esencial de ese carácter democrático. Una auténtica y sólida democracia no necesita aforados sino una justicia ejemplar y ejemplarizante con aquellos que, amparados en la función pública, quiebran y abusan de la confianza que los ciudadanos hemos depositados en ellos.

viernes, 12 de septiembre de 2014

Usaba una caja de tomates vacía como cuna para mi bebé"




"Durante 3 días no tuvimos comida ni agua.
Usaba una caja de tomates vacía como cuna para mi bebé"

Quince días después de dar a luz a su hija esta familia yazidi tuvo que abandonar su hogar con lo puesto. Chenar, la madre, nos cuenta: "A las 2 de la madrugada comenzaron a atacar nuestro pueblo. Así que huímos."

El viaje fue muy duro. Montó con su marido, sus 3 hijos y su suegro en el coche y pasaron una semana conduciendo de ciudad en ciudad, buscando un refugio.

Hubo un momento en que el coche dejó de funcionar y tuvieron que vender lo poco que tenían para pagar la reparación y poder continuar la huída.

Su llegada al Kurdistán iraquí tampoco fue alentadora. Aquí estaban a salvo pero no tenían nada. "Dormíamos en el suelo en el patio de un edificio público. No había baños, no había agua."

"Mi suegro estaba destrozado. Cada vez que miraba alrededor y veía la situación en la que estábamos rompía a llorar".

Recientemente han encontrado refugio en uno de los 9 campos que ACNUR ha levantado en Irak. Han recibido una tienda de campaña, colchones, mantas y otros artículos de primera necesidad.

La foto superior fue tomada a su llegada a la tienda. "No sé que nos deparará la vida ahora pero estoy segura de que vamos a estar mejor aquí."

Como te mostraba en mi email de la semana pasada, ACNUR está finalizando la entrega de ayuda a medio millón de personas pero la situación de violencia es tan dramática en Irak que por cada familia que atendemos hay todavía otras 3 durmiendo al raso mientras esperan a recibir ayuda.

Se acerca el invierno y nuestra principal preocupación es poder protegerles a todos del frío y la lluvia.
¿Podría contar contigo, Fernando carlos, para conseguirlo?

Mensualmente o de forma puntual, pequeña o grande, cada aportación en una situación como ésta se convierte en fundamental.

Darles una manta cuesta sólo 3 euros. Necesitamos recoger toda la ayuda posible.


Muchas gracias, como siempre, por tu tiempo y tu solidaridad.

Un saludo cordial,


María Ángeles Siemens
Directora General

Pd: Si la historia de esta familia te ha emocionado, te animo a que la compartas con otras personas sensibles como tú. Muchas gracias.

Las cuatro torres de Mordor




 He podido escribir los cuentos más tristes este verano. “ El verano es la época del hedonismo, de los paisajes bellos, los estímulos diferentes, las noches más largas para habitar”, leo en la sección de autoayuda encubierta de El País Semanal. A veces creo en la autoayuda. Porque se trata de eso, de un acto de fe, ¿no? Como la confianza. También creo en los horóscopos. En especial el de Susan Miller. El día que voy a casa de mis padres a comer leo el SModa ritualmente mientras me encierro en el baño como cuando era adolescente (mi cuarto fue desmontado hace tiempo, este, el baño, es mi compuerta de conexión con el pasado) hasta llegar a la página final del horóscopo. Acuario: “La luna llena será un momento ideal para sumergirse un poco en una ensoñación creativa e imaginar un horizonte mejor. Asegúrese de escuchar a esa pequeña voz interior”. Mi voz interior, lo que me dice, es que el verano también puede ser el infierno para quien no puede largarse a cualquier otro sitio lejos de su rutina.
 
Un día de mediados de julio, a la una de la tarde (las epifanías suelen tener lugar entre semana y en horas anodinas), justo cuando te encuentras cortándole el filete a tu padre en cachitos, comprendes de golpe de qué iba eso del ciclo de la vida, de hacerse mayor, de la inversión de roles y de la recompensa a todo lo que tus padres han hecho/hicieron por ti. Estoy en la habitación 314 del hospital Nuestra Señora de América, un hospital triste y privado en medio de la auténtica nada (es decir, el barrio de Arturo Soria), mi padre lleva ingresado más de quince días y he venido a relevar a mi madre, que pasa aquí los días y las noches. Vengo para que ella pueda abandonar este barrio de nada y acercarse al menos al bullicio del Barrio de la Concepción, donde oficialmente comienzan las desigualdades y la vida. Tomo el 143, que baja desde mi casa la ladera de Génova, sube la de Jorge Juan, vuelve a a bajar por Alcalá, dobla por la Plaza de las Ventas, cruza por la Avenida Donostiarra y llega hasta aquí. Me deposíta en frente de un centro comercial. Y comienza mi turno en ese lugar aséptico y frío donde la simpatía forzada de las enfermeras me recuerda todo el rato lo que somos aquí: clientes.
 
Clientes que contratan salud. Mis padres han pagado toda la vida un seguro privado. Recuerdo la discusión proverbial y bizantina en todas las comidas de Navidad: mi tío trabaja como médico en lo que mi madre llama “el seguro” (luego entendí que esta es la forma viejuna de llamar a la sanidad pública) y mis padres son de Sanitas (un seguro privado). Es una de esas conversaciones cuyos términos no entiendes de niña, por lo que te quedas con el registro emocional de lo que está pasando. Mi madre denostando furibundamente la pública (esperas, colas, olores, compartir habitación): siente que poder acceder a un seguro privado le ha librado de muchas incomodidades a las que antes estaba condenada. Siente que puede elegir. Mi tío defiende apasionadamente la pública, reconociendo todos los problemas pero asegurando (el verbo de nuevo) que todo está cambiando, que cada vez se hacen las cosas mejor (estamos en los ochenta/noventa), qué ¿hace cuánto no vas tú a un Centro de Salud? (en realidad ellos siguen diciendo "ambulatorio", mi abuela decía "casa de socorro").
 
Crecí en un ambiente presuntamente socialista ( psoista, digamos, felipista, ¡confesemos!), donde por la mañana iba al cole público y por la tarde, eventualmente, iba a un médico privado del barrio de Salamanca. No viví en mis carnes lo que era la sanidad pública hasta mi primera baja laboral a los veinte años y agradecí el cambio de escenario. Aquellos centros de salud blancos y azules eran muy preferibles a todos esos pisos-consulta del barrio de Salamanca, donde señores con apellidos compuestos (y generalmente muy mala leche) te obligaban a recorrer pasillos larguísimos de tarima crujiente para tratarte de modo condescendiente. Cuando mi padre fue diagnosticado de una enfermedad degenerativa, Sanitas le dobló la cuota, después de casi cuarenta años de fidelidad. Unilateral, claro.
 
Gracias a la manía de mis muelas a picarse y a que ahí abajo tengo una zona susceptible a contagios y una también presunta fábrica de hijos (sin haberla yo pedido, a lo mejor hubiera preferido una selva con tucanes, pero ahí esta) que hay que vigilar, mínimo, anualmente, ambos dos caprichos míos que la sanidad pública se niega a cubrirme, hoy sigo haciendo visitas regulares a la sanidad privada. Pero no es lo mismo hacer visitas que estancias. Y este triste cuento de verano va de estancias junto a un enfermo mientras los demás disfrutan de la estación del hedonismo y “ habitan las noches eternas”. Exacto, noches eternas de calor en un sofá pegajoso de piel, revistas del corazón y rutinas de medicamentos que te acabas aprendiendo de memoria, sinestesia de lo desagradable (heces, mucosas, heridas, sangre, orina...), convertirte en una oreja gigante cuando hay crisis relacionales, mover en peso a un adulto inmóvil (crujido pélvico o dorsal), muchas mañanas de tragarte íntegramente Espejo Público y Al Rojo Vivo (consecutivamente), comida insípida de cafetería de hospital y capear con la tristeza e impotencia (líquidos altamente corrosivos).
 
Mientras le doy el filete sin sal a mi padre veo desde la ventana de la habitación las cuatro torres de Mordor o, perdón, las Cuatro Torres Bussiness Area. Aguanta la horterada de nombre. La Torre Bankia, la Torre PwC, la Torre de Cristal y la Torre Espacio: cuatro torres tiene mi ciudad, cuatro corporaciones que me la guardan. El parque empresarial fue construido sobre los terrenos de la antigua Ciudad Deportiva del Real Madrid, dice Wikipedia. Bonito skyline, señor Fernández. Durante la década pasada, pasé ocho años fuera de Madrid. Al volver me habías, nos habías, cambiado el horizonte. Me impresionó.
 
Esa misma tarde voy a apuntarme a la piscina “pública” más cercana a casa (si había que pasar el verano en Madrid, había que inventarse el cómo). El nombre de  CLECE en la placa de bienvenida. De nuevo tú, Florentino. Tus teńtaculos han amasado toda la ciudad, como los del  Señor Matanza de la canción aquella de Mano Negra. “Él decide lo que va, dice lo que no será, decide quién la paga, dice quién vivira. El Señooor Matanzaaaa...”. Cada baño me costará cinco euros. Y el abono solo me sirve para esta piscina; si un día me apetece irme, qué se yo, a la de Lago, tendŕe que pagar allí de nuevo la entrada. Se llama co-gestión, qué eufemismo, Floren, cómo sois, cómo amasais también el lenguaje. CLECE comenzó gestionando la limpieza del aeropuerto Barajas (ante de ser Suárez) y ha terminado controlando, no sólo el paisaje de esta ciudad, sino la co-gestión de cosas tan dispares como  la mayoría de las guarderías “públicas” de la ciudad o los  Teatros del Canal (sí, podemos decir que el señor Boadella trabaja para Pérez, ¡¿cómo se  os queda el cuerpo?!).
 
Él decide lo que va, dice lo que no será
Decide quién la paga, dice quién sufrirá
Esa y esa tierra y ese bar son propiedad
Del Señor Matanza
Cuando no manda, lo compra
Si no lo compra, lo elimina...
No se puede caminar sin colaborar con...
 
Me alegro de que se acabe ya este verano de ciudad neoliberal desierta con horizonte rayado por torres y comparaciones odiosas entre todos los que se han quedado y los que se han podido ir. En fin, yo solo quería escribir algo sobre la enfermedad y los cuidados sin que fuera solo triste. O más bien sin que fuera melodramático. Porque la enfermedad pasa mientras te ríes un rato, comentando un chorrada en la parada del bus, y esa noche, si puedes, saldrás a bailar y en las fiestas del barrio alguien quizá pinchará Mano Negra. Y te hartarás a bailar. Por el lado más bestia de la vida.

lunes, 1 de septiembre de 2014

Producción permanente o futuro




Las necesidades de energía en el mundo crecen de forma continua debido a dos factores: el aumento de la población y el del consumo per capita asociado a un mayor nivel de bienestar de los países más pobres. Por esta razón se registra un incremento medio en el consumo total de energía del orden del 1,5% anual. Pero lo más grave es que la calidad de la energía producida empeora, con el resultado de que las emisiones de dióxido de carbono (CO2) a la atmósfera asociadas al uso de los combustibles fósiles, está aumentando a un ritmo superior, aproximadamente un 2,5% anual en lo que va de siglo. La razón no es otra que la presencia creciente del carbón como fuente de energía primaria, especialmente en los países más poblados y con desarrollo más rápido, China e India, que compensa con creces la sustitución parcial del carbón por gas natural en otros (esencialmente en Estados Unidos debido a la extracción masiva de gas de esquisto).
Para colmo, dos países muy industrializados y comprometidos en la lucha contra el cambio climático han contribuido al empeoramiento de la calidad de la energía. En Japón, tras Fukushima, el cierre de la práctica totalidad de las centrales nucleares en funcionamiento, que proporcionaban el 30% de la electricidad del país, ha llevado a que una gran parte de esa energía sea ahora generada a partir de combustibles fósiles, habiendo abandonado formalmente los objetivos fijados de reducción de emisiones. En Alemania, uno de los países líderes en la promoción de energías alternativas, y por la misma razón, se han cerrado un cierto número de reactores nucleares cuyo resultado ha sido el aumento de la contribución del carbón como fuente de energía y el de las emisiones anuales por primera vez en décadas.
La energía es un ingrediente tan esencial en toda actividad humana que las condiciones de su suministro, tanto en cantidad como en calidad, son un factor determinante para la sostenibilidad de nuestras sociedades. El rasgo más significativo en la estructura actual de dicho suministro es la presencia dominante de los combustibles fósiles (más del 85% de la energía primaria comercial proviene de esta fuente) y los peligros derivados de este hecho. En primer lugar, de dependencia respecto de los países en donde se sitúan las principales reservas, dada la extrema heterogeneidad con que están distribuidos en la corteza terrestre; en segundo lugar, sus limitaciones intrínsecas al no ser una fuente renovable, lo que se traducirá en las próximas décadas no tanto en su escasez como en la mayor dificultad para extraerlos y mayores precios, aunque a largo plazo es evidente que llegarán a agotarse; y en tercer lugar, sus efectos medioambientales.
Conviene detenerse un momento en este punto debido a su potencial gravedad. El CO2 que se emite como consecuencia del uso de los combustibles fósiles es un gas de efecto invernadero y modifica las condiciones en las que la atmósfera regula los intercambios energéticos con el entorno y, en última instancia, la temperatura y otros fenómenos ligados a dichos intercambios. No hay dudas razonables acerca del aumento de dicho gas en la atmósfera debido a la actividad humana, ni tampoco de que los niveles actuales son superiores a los registrados al menos en el último medio millón de años en la historia del planeta, con un ritmo instantáneo en términos geológicos. La consecuencia es lo que se ha venido en llamar cambio climático, y lo que está menos claro es cómo influirá de forma concreta en nuestras sociedades, pero se trata de un fenómeno de dimensión global como es difícil imaginar para otros posibles efectos de la actividad industrial, y de consecuencias potencialmente catastróficas para nuestro modo de vida.
Justamente este carácter global es el factor que determina la dificultad para luchar contra él. Las consecuencias sobre un determinado país no están relacionadas con lo que haga ese país, sino con el conjunto de todos ellos y, como quien tiene la capacidad de dictar normas son los Gobiernos nacionales, no hay incentivos para que estos actúen. Únicamente la conciencia de los peligros derivados de dicho cambio puede servir de acicate actualmente para que las autoridades nacionales tomen medidas que, en el corto plazo, pueden ser impopulares e incluso lesivas económicamente aunque resulten obligadas con una perspectiva de más largo plazo. El caso es que no se ve por el momento una actitud decidida, más bien estamos en época de retrocesos debido a la ocurrencia de la crisis como demuestran los datos enunciados anteriormente, en particular los referidos a las emisiones de CO2.
Parece, pues, evidente que tarde o temprano tendremos que afrontar lo que ha venido en llamarse una “transición” energética hacia un esquema más sostenible. En otras palabras, hacia una producción de energía menos basada en los combustibles fósiles. El ritmo con que debe ser recorrido el camino hacia esa transición ha sido estudiado por el Panel Intergubernamental para el Cambio Climático (IPPC) y la Agencia Internacional de la Energía (IEA) en forma de escenarios que permitan afrontar cambios más o menos “aceptables” en las condiciones climáticas del planeta. Desafortunadamente, los datos empíricos muestran que nos alejamos de cualquier escenario mínimamente “controlable”, lo que no es extraño dada la falta de decisión real de los países decisivos en este campo.
El cambio en el suministro energético, guiado por la previsión de los peores efectos del actual u obligado por las circunstancias cuando probablemente muchos de esos efectos se hayan materializado, será largo y requerirá que se actúe en muchos sectores: regulación, precios, concienciación, innovación tecnológica, etcétera, con medidas de gran calado, algunas de las cuales no serán fáciles comprender por la opinión pública. Por supuesto que los combustibles fósiles serán parte importante de la ecuación durante mucho tiempo, lo que implica que los problemas de dependencia seguirán presentes y que cualquier alivio en este sentido será positivo. Lo importante es que su absoluta predominancia actual vaya disminuyendo y vayan adquiriendo más importancia las energías no basadas en el carbono, renovables y nuclear. Ambas tienen problemas específicos para su despliegue; por eso el cambio es difícil. Pero durante mucho tiempo una adecuada combinación de renovables y nuclear puede ir sustituyendo a los combustibles fósiles que componen la mayor parte de nuestra dieta energética actual. Es concebible, en un horizonte muy lejano, un escenario con energías renovables únicamente, aunque la ocurrencia de tal escenario sólo sea posible, incluso con actitudes de los poderes públicos más decididas que las actuales, en plazos de una escala incomparablemente más larga que aquella en la que debemos actuar. Por eso resulta un pésimo negocio, desde el punto de vista medioambiental, la sustitución de energía nuclear por combustibles fósiles, como está sucediendo en algunos países, o la utilización de las renovables para disminuir parte de la potencia nuclear en lugar de sustituir potencia fósil.
El impulso a las renovables, que es el ingrediente básico de la transición energética, se ve afectado también por las dificultades de todo fenómeno global. Aunque su despliegue en masa sea inevitable a largo plazo, en el corto puede ser costoso para quienes lo afronten aunque todo el mundo se beneficie de sus efectos. De ahí la necesidad de regular con inteligencia los incentivos a dicho despliegue y la posibilidad de que se produzcan consecuencias lesivas desde el punto de vista económico, como en los casos de España o Alemania, durante periodos limitados de tiempo. Pero estos accidentes del camino no cambian la importancia estratégica del impulso a las energías renovables, pieza central de esa transición energética, ni pueden comprometer su desarrollo, especialmente el tecnológico, incluyendo la fase de inserción en el mercado. No sólo la actividad de innovación tecnológica es básica para permitir el cambio masivo a un nuevo esquema energético de forma ordenada y eficiente, sino que servirá (en nuestro país puede decirse que está sirviendo ya) para crear un potente sector industrial de futuro, nuevos puestos de trabajo y actividad económica ligada a nuevas exigencias sociales. No me cabe duda de que se producirá la transición energética a que me estoy refiriendo, el problema es si se impulsará con tiempo y de forma ordenada o vendrá forzada por circunstancias fuera de nuestro control.

lunes, 11 de agosto de 2014

La banalidad política




Fuera del ámbito de la profesión sanitaria pocos se habrán enterado y, menos aún, le darán importancia, pero el día 6 de agosto el Gobierno ha publicado en el BOEel certificado de defunción del sistema MIR tal y como lo conocemos ahora.
El sistema español de Formación Médica Especializada es reconocido por su valía y alta calidad en la formación de médicos especialistas y funciona adecuadamente desde hace más de 30 años. Siguiendo la norma de los políticos consistente en que si algo funciona bien, cámbialo, se acaba de publicar el denominado Decreto de Troncalidad. Hasta ahora, tras superar el examen MIR, el aspirante elegía hospital y especialidad que cursaba durante cuatro o cinco años, lo que lo capacitaba perfectamente para ejercer su especialidad en cualquier lugar. Cuando entre en vigor la nueva norma, el aspirante deberá elegir una troncalidad (quirúrgica, médica, diagnóstico, etcétera) que cursará durante dos años. En estos dos años peregrinará por las diferentes especialidades que forman parte de la rama elegida, sin centrarse en ninguna. Los restantes tres años los dedicará a la especialidad que desee o pueda escoger. Es decir, lo que antes se hacía en cinco años, ahora se hará realmente en tres o menos. Estos especialistas saldrán al mercado de trabajo con un importante déficit de formación que, sin duda, repercutirá en la asistencia sanitaria que tengan que prestar. Lamentablemente, los últimos Gobiernos nos han obsequiado con ministros/as de Sanidad que, con abrumadora mayoría, se han caracterizado por su elevado nivel de incompetencia, lo que en política parece ser un mérito (pocos, además, pertenecían a alguna profesión sanitaria). Descanse en paz el magnífico sistema MIR. La sociedad padecerá su muerte en unos pocos años.—

 La reforma fiscal propuesta por el Gobierno no reducirá la desigualdad ni creará un país más justo, no recaudará más para financiar políticas sociales, ni conseguirá que cada uno (individuo o empresa) pague en función de su capacidad económica real. El incremento de dinero en manos de los contribuyentes que anticipa el Gobierno como resultado de la reforma fiscal significa pan para hoy y hambre para mañana. Para casi el 70% de los contribuyentes el ahorro será de tan sólo 35 euros al mes, lo que no compensa en absoluto el incremento de gasto que los ciudadanos han tenido que hacer ya en educación y salud debido a los recortes en políticas sociales.
La reforma tampoco aborda el fraude fiscal. En un país donde se han recortado considerablemente las políticas públicas, ¿cómo se explica que no se dediquen más esfuerzos a poner fin a estas prácticas?
Sólo nos queda animar a los grupos políticos a que impulsen los cambios sustanciales durante el trámite parlamentario para que esta reforma sea más justa, equitativa y progresiva y responda a la construcción de una sociedad más cohesionada.—

La oxidada Marca España




El CIS nos acaba de contar que Podemos es la tercera fuerza política del país. Yo creo que lo bueno de esta noticia es la constatación de que aquellos movimientos que inundaron las plazas de las ciudades de España, Indignados y 15-M, pidiendo un cambio en la forma de hacer política, no ha desembocado, como algunos temían, en manifestaciones violentas o desobediencia civil, sino que se ha consolidado y ha cristalizado como fuerza política a tener en cuenta en un periodo de tiempo sorprendentemente corto.
¿Cuál es la clave de este éxito entre la ciudadanía? Parece evidente que lo que Podemos cuestiona, pregunta y denuncia es lo que los ciudadanos están cuestionando, preguntando y denunciando, lo que da lugar a una identificación que se traduce en: “Estos saben dónde están los problemas”.
Si a todo esto sumamos la campaña de descalificación que están llevando a cabo los partidos que han monopolizado el poder político, y que son incapaces de dar respuesta efectiva a las denuncias de malas prácticas, completamos el panorama del éxito de Iglesias y su gente.

Por otro lado, las soluciones que Podemos plantea para resolver los problemas están, de momento, algunas faltas de concreción, otras son irrealizables sin un cambio profundo de las condiciones económicas y otras entran de lleno en el terreno de la utopía. De todas formas, bienvenidos sean si, como parece, son capaces de sacarnos del letargo y el conformismo.—

El culto al dinero fácil ha convertido la costa mediterránea de España en un espectacular adefesio

La necesaria transformación de nuestras anticuadas estructuras económicas a fin de procurar una vida digna a sus habitantes se llevó a cabo con disparatada premura. El culto al hormigón y al dinero fácil unido a la falta de planes de desarrollo sostenible adaptados a la configuración del paisaje y a la incultura de los promotores y de la clase política asociada a ellos cuajaron en un agobiador panorama de ladrillo y una grotesca ostentación de nuevo rico. Se quemaron las etapas en una feroz arrebatiña de licencias de construcción dejando tras sí un erial de apartamentos vacíos y un horizonte de vacuidad desolada.
El efecto perverso de la machacona publicidad a toda página de una foto con la leyenda “Descubre la playa más solitaria del mundo” propició la invasión de esta por un tropel de curiosos ávidos de soledad. En vez de salvar lo que debía ser preservado en armonía con el progreso y bienestar de la población se destrozó el ámbito que la sustentaba con un fervor y denuedo dignos de mejor causa. La estrechez de miras, el señuelo del provecho inmediato, la perspectiva ilusoria de una prosperidad ininterrumpida acabaron con una España que debía cambiar pero no del modo insensato en el que se efectuó.

Hermosos pueblos de Andalucía, configurados con la delicada imbricación de las aldeas bereberes del Atlas, cedieron el paso al desastre urbanístico de Mijar o Mojácar con sus casas encaramadas unas sobre otras a fin de avistar el mar garantizado por los promotores en un amazacotado conjunto falto de gracia que alcanza las proporciones de una pertinaz pesadilla o espectacular adefesio.

domingo, 15 de junio de 2014

El empleo real es el mismo que hace un año: cero.




De cuando en cuando surgen nuevas estadísticas que sitúan la tasa de desempleo en un nivel más bajo. El problema de esto es que las estadísticas no contemplan los casos particulares, bajo qué condiciones. Son sólo números. Lo que proliferan son los “contratos basura”, amén de los contratos de “falso autónomo”, algo en lo que mucha gente cae desde la propia desesperación después de meses o años buscando trabajo. Los números pueden cambiar, pero la estabilidad y la creación de empleo real es la misma que hace un año: cero. Así, las estadísticas miopes dejan de contemplar al desempleado

Por qué no incluir también en el cálculo una estimación del fraude fiscal.

Los actuales dirigentes de la Unión Europea han importado una novedosa aplicación para mejorar, aún más si cabe, la contabilidad creativa. Después de ver que la economía de la mayor parte de los países miembros no levanta cabeza, han tomado la decisión de que el contrabando, las drogas y la prostitución formen parte del sacrosanto Producto Interior Bruto. Si no crece por las buenas, que lo haga por las malas, han debido decirse tras mucho discurrir.

Y, en efecto, a las malas (en cuanto a actividades ilegales) han acudido para inflar el PIB. Sería lógico introducir la nueva directriz en aquellos países que tengan legalizadas estas ocupaciones, pero en los que no, podíamos preguntarnos por qué no incluir también en el cálculo una estimación del fraude fiscal o del trapicheo, actividades generadoras de riqueza tan ilegales como las otras


Propongo la creación de una Consejería de Sentido Común que regule estos temas de andar por casa; Sea los aforados, o la corrupción.

Podria ser terrorismo de estado??

Da la impresión que los actuales responsables del Ministerio del Interior actúan de forma manifiestamente mejorable. Las últimas declaraciones del director general de la Policía son un cúmulo de despropósitos.

Es axiomático que el terrorismo busca, como objetivo primario, aterrorizar. Las noticias de sus atentados son su alimento. Es evidente que esas noticias no se pueden esconder y que los medios informan, como no puede ser de otra manera, de los atentados. Lo que es sorprendente es que el máximo responsable de la Policía realice una publicidad gratuita de grupos, apuntando que “hay la posibilidad cierta de que cometan atentados”. Esto, aparte de no servir operativamente para nada, solo proporciona una inyección de moral para los “teóricos” miembros de los “teóricos” grupos, que en buena lógica pueden pensar que si sin hacer nada hablan de ellos, cuando hagan algo serán noticia de portada, que es el objetivo.

Parece más racional investigar, perseguir y, si procede, detener a los aspirantes a terroristas y dar información sobre ellos cuando se hayan concretado las actuaciones, desarticulados o detenidos y puestos a disposición judicial. Actuar con discreción evitaría inquietudes a los ciudadanos, que bastantes problemas tienen sin que venga alguien a contarles que viene el lobo.


Incluir la prostitución en el PIB es legalizarla de-facto. sera que el desgobierno tiene ansias de proxeneta.

Incluir además de la prost. las cagadas del gobierno y ya tenemos 25% de PIB mas.
Si ademas incluimos lo que cagan los aforados, somos ricos.

Decrecimiento
¿Alguien se ha preguntado qué ocurriría si hiciéramos reiteradas huelgas de consumo? Me refiero, obviamente, a prescindir conscientemente de comprar o adquirir bienes y servicios absolutamente superfluos y, por tanto, prescindibles. Se prima la cantidad inundatoria, no la calidad de lo que compramos. E incluso se nos seduce y convence con sofisticadas triquiñuelas y envolventes tácticas de marketing para que compremos, aunque sea a plazos y endeudándonos de por vida. Esta enervante carrera hacia la nada por las autopistas de la obsolescencia programada, endeudan a los individuos, a las familias y a los Estados. Hemos pasado del “Estado de bienestar intuido” al “Estado del derroche manirroto”; de la alpargata y de la albarca al smarphone y a la tableta. La tecnología es maravillosa, pero en manos de ciudadanos formados y críticos no fácilmente manipulables. Somos ahora ya deudores hipotecados de nuestra fragilidad, estupidez e inconsistencia.

sábado, 31 de mayo de 2014

No confunda lo privado con la privación.



Parece que el nuevo posicionamiento en la política española de Podemos es una tragedia incalculable y no acabo de entenderlo. Con cinco escaños en el Parlamento Europeo, Podemos será una chinita en un zapato, pero nada más. ¿Qué poder puede tener un grupo así? Casi nulo. Pero a nivel nacional parece un cataclismo de consecuencias enormes a juzgar por los insultos e improperios que se lanzan contra ese grupo y su líder.
Todos sabemos que su programa es imposible implantarlo por utópico, tampoco Rajoy cumplió el suyo, pero alguna vez la utopía es necesaria en ese banco de dinero que es el mundo actual donde no existe ya ningún valor distinto. Quizá eso es lo que está molestando a la masa política que está muy asentada en su sillón y creen que este grupo puede despertar a mucha gente mostrándoles que existe otro universo de valores distintos, incluso de principios éticos que ya no se ven en la lejanía de cuando existían


Los partidos políticos tradicionales atraviesan en Europa un momento complicado. Y el PPSOE y otros partidos en España no son ajenos a ello. Las rigideces que han ido acumulando a lo largo de los años los grandes partidos del sistema les han mermado su capacidad de adaptación. Pero, ahora, muchos millones menos de votos después, las cosas son ya urgentes. El formato convencional de partido ha perdido presencia en el tejido social, ha debilitado lazos con los electores y se ha ido limitando a actuar en medios e instituciones, mirando siempre el horizonte electoral. Mientras, a su alrededor, todo cambia. Los grandes partidos han perdido funcionalidad y calidad representativa, y son vistos más como parte del problema que como parte de la solución. Los movimientos sociales crecen en credibilidad, en la medida que se les ve con menos ataduras institucionales y expresan una mayor radicalidad democrática. Pero seguimos necesitando de instancias de articulación, organización y decisión colectiva.
El problema de fondo es que los partidos, en su versión estándar, son organizaciones anacrónicas en relación a un modelo de democracia que ya no puede sólo limitarse a la versión exigua de representación y delegación. El modelo clásico de partido tenía cierta inspiración religiosa, mezclando doctrina, rito y didactismo en relación a una población a instruir y a convencer. El interregno en el que estamos nos muestra transformaciones radicales en medios de comunicación, nuevas vías de articulación y conexión social, más énfasis en la autonomía personal y un conjunto de demandas más imprevisibles y complejas. Al mismo tiempo, la gente está más preparada y hay mucho conocimiento accesible y compartido. Los partidos ya no son portadores privilegiados de soluciones y alternativas y no pueden aspirar a monopolizar todo lo público. . El problema no es si ese sujeto político adaptado a la nueva realidad social es o no “un partido”. Lo que es importante es que sepamos para qué necesitamos tal plataforma y que su existencia no anule todo lo demás. Si aceptamos que entramos en una sociedad de conocimiento compartido, en la que lo público no es forzosamente asimilable a lo institucional, y en la que la dinámica económica no confunda lo privado con la privación, necesitamos formas organizativas adecuadas a ese ideario. Si la democracia plena es la opción, el instrumental organizativo ha de ser consistente con esa opción.
Seamos serios y, sobre todo, tolerantes. Una actitud, esta última, de la que carece la derecha española, que no es comparable con Europa ni con nadie. Podemos podrá molestar a algunos, pero ha recibido votos de más de un millón de personas y no creo que todos sean tontos. Simplemente quieren salir de este marasmo de corrupción que han creado los antidemocratas que nos quieren gobernar
.
Al parecer, el hecho de que el expresidente de Caixa Penedés y otros tres directivos de la caja saqueada devuelvan el dinero (28,6 millones) de sus desorbitadas pensiones (ofensivas en una caja conducida a la quiebra por los perceptores de tan sustanciosos retiros) es una anomalía, una singularidad generosa que debe premiarse con una rebaja de las penas impuestas por administración desleal.
De forma que la sentencia es ejemplar, por cuanto que ha condenado formalmente a tres directivos de una caja quebrada y, además, ha conseguido que los acusados reconozcan su culpabilidad (impagable, propio de un melodrama judicial como Testigo de cargo o Veredicto final, el momento en el que Pagés acepta a regañadientes y a trompicones los cargos de traición a la confianza de la institución); aunque es menos ejemplar de lo que hubiera sido si los cuatro hubieran seguido los pasos de Madoff.
Pero lo que da miedo es la facilidad con que el cuarteto se saltó los controles de la caja para autoconcederse las pensiones de vértigo. Tan sencillo como ocultar las pólizas de las pensiones a los órganos de vigilancia corporativa. Si Anticorrupción no hubiese actuado de oficio cuando la prensa publicó las prebendas quizá nadie conocería hoy el expolio. Como primera incursión de la justicia contra el saqueo de las cajas merece al menos un aprobado. A ver si los próximos thrillers judiciales (CAM y Novacaixagalicia) ofrecen disuasión además de restitución.
Podría citar algunos otros ejemplos de esa celebración del gobierno, en un país donde se recortan despiadadamente los presupuestos educativos y culturales, se suprimen las becas de estudio y se empuja al exilio a millares de universitarios hipotecando así el futuro de las generaciones venideras. Según estadísticas divulgadas por la prensa ocupamos de nuevo nuestro antiguo puesto de furgón de cola europeo en términos de desarrollo humano y estamos a la cabeza en el de fracaso escolar mientras el Gobierno se jacta de los éxitos de la Marca España y ensalza las virtudes de la austeridad impuesta por Merkel y Bruselas. La ignorancia y corrupción campean como en otras épocas y en razón de ello no nos auguran, mucho me temo, un porvenir brillante.
En Europa y en España no hemos resuelto la crisis económica y de la deuda, tenemos una crisis política y la crisis social empeorará. Pero nuestros líderes siguen ocultando el problema a la sociedad. Hasta que no digan la verdad, no es posible empezar a resolver la crisis. Y cuando lo hagan la clave será la eficacia del plan. Mientras, deflación
por lo visto, no es la primera vez que Blasco se ve envuelto en un escándalo de corrupción. Hace ya años fue depuesto por el presidente Lerma por un asunto del que se libró porque fueron anuladas unas escuchas telefónicas.
Y una vez más, la justicia es muy blanda con estos delitos. La condena a ocho años de los que, como mucho, cumplirá —si es que llega a entrar en prisión— dos o tres no me parece en absoluto una condena disuasoria. ¿Dónde está el dinero que nunca llegó a su destino? Lo que me parece prioritario, sobre todo en este caso, es la devolución íntegra del dinero sustraído y que pueda llegar, aunque tarde, a la cooperación solidaria a la que fue originalmente destinado.