jueves, 24 de mayo de 2012

Hemos perdido una Generación en España




La crisis está afectando a todos los estratos sociales de todos los rincones del mundo. Pero hay un colectivo que está padeciendo con mayor fiereza las turbulencias económicas: los jóvenes. Formar parte de este colectivo en los tiempos que corren parece ser antónimo de encontrar un empleo.
No hay país que se salve de la situación pero sí que la crisis golpea con mayor incidencia a unos países determinados. Según el último informe de la OIT, la Organización Internacional del Trabajo, los casos deEspaña y Grecia son especialmente alarmantes.
Se habla de generación perdida, un término duro, pero que resume una realidad: en España el 50% de los jóvenes no tiene trabajo y las perspectivas de hallarlo son mínimas. La evolución del desempleo juvenil ha ido creciendo, año a año, y no tiene visos de mejorar.
Y no es un problema de los jóvenes sin estudios, afecta casi por igual a los que cuenta con una buena formación académica, experiencia e idiomas. Esto genera frustración y desesperanza, señala la OIT, que lleva a que muchos abandonen incluso la búsqueda de un empleo.
Por ello la OIT recomienda al gobierno español estimular la economía en el corto plazo y promover políticas de crecimiento en sectores que puedan aportar una ventaja competitiva. Defienden que es más importante dinamizar la economía para que el sector privado contrate que lasregulaciones en materia laboral.
Pero la tendencia no es exclusiva de los países del sur de Europa en problemas, según la OIT, el paro juvenil alcanzará en el planeta una tasa del 12,7% en este año: traducido a personas: 75 millones de jóvenes sin empleo. Y la tendencia continuará en los próximos años.
Bromas aparte, creo que llego a sentir tu misma preocupación aún sabiendo que ambos tenemos trabajo.
Yo salí de mi profesión porque tras escapar de las redes de la COPE auguré un futuro oscuro en el sector.
LLevo casi 3 años de autónomo y hasta día de hoy sigo vivo y pagando todos los meses a Hacienda.
Animo a todo el que No tenga empleo a no quedarse de brazos cruzados, a intentar conseguir algo de financiación o tirar palante con tu idea con lo mínimo.
Seguro que sabes hacer algo, lo que sea, lo que pasa es que a mucho se le caen los anillos y no quieren dejar su profesión para trabajar detrás de un bar, una tienda o un mostrador…
El tiempo coloca a cada uno donde se merece, así que lo importante es tener trabajo, el que sea, para sentirse realizado. Y luego ya llegará el trabajo ideal que estás buscando, en tu país o en otro, pero ya dependerá de ti lo que hagas, porque al final eres tu y sólo tú quien ha de dar el gran paso de irse a otro país o tirar palante !

sábado, 19 de mayo de 2012

Que no cunda el pánico el ¿'Corralito' en los bancos?




  • Prohibir sacar el dinero desataría el pánico en todos los bancos
  • Los bancos con problemas tendrán el respaldo del Estado
  • Europa ayudó a Irlanda con su banca a cambio de sacrificios
  • El caso argentino fue 'muy diferente', según el IE Business School
  • Krugman defendió la burbuja inmobiliaria para salir de las punto.com
  • España ya ha financiado más de la mitad de la deuda que vence en 2012

Siempre se ha dicho por mi tierra, Hacienda que tu amo te atienda y sino que te venda. ¿ A quien se le ocurre dejar su dinero para que lo inviertan estos iluminados ? Con esta gente hay que tener los negocios justos y necesarios.
iedo. El mismo que desató Orson Welles‎ con la emisión de 'La Guerra de los Mundos' y el que escenificó el niño de 'Mary Poppins' cuando el banquero quiso quedarse con su penique, es el que han despertado noticias como la nacionalización de Bankia y el fracaso político de Grecia. Tras casi cinco años de crisis, la palabra de moda en España es 'corralito', como ocurrió en Argentina hace más de una década. ¿Hay motivos para preocuparse? No parecen casos similares.
Todo comenzó esta semana con una entrada en el blog de Paul Krugman: 'Eurodämmerung', 'el ocaso del euro'. Además de vaticinar la salida de Grecia de la 'moneda única', el premio Nobel pronosticó una fuga masiva de depósitos de los bancos españoles e italianos y "tal vez, sólo posiblemente", controles a posteriori paralimitar la retirada de dinero.
Su impacto en la opinión pública hizo que el Gobierno saliese al paso. "En España es imposible que haya un corralito", respondió el ministro de Hacienda y Administraciones Públicas, Cristóbal Montoro.

¿Qué dice Krugman?

El economista estadounidense planteó que la salida de Grecia del euro provocaría grandes fugas de dinero de los bancos españoles e italianos a Alemania. "Quizás, sólo posiblemente", las autoridades limitarían o prohibirían entonces la retirada de dinero, lo que se conoce como 'corralito'.
Mientras, dice Krugman, el Banco Central Europeo inyectaría grandes cantidades de dinero en los bancos para evitar su colapso. Entonces "Alemania tendrá una elección": o cede ante España e Italia y garantiza sus deudas a la par que acepta una mayor inflación, o "el fin del euro".
"Y estamos hablando de meses, no de años", concluye Krugman en su blog de 'The New York Times'. Blog en el que defendió en 2002 que Alan Greenspan crease una burbuja inmobiliaria para reactivar el consumo de los hogares tras el fiasco de las 'punto.com'. Burbuja que ha provocado la peor crisis económica mundial desde la Gran Depresión.

Calma

"El 'corralito' es un escenario absurdo. Tendría que haber un pánico masivo y no parece el caso porque ya hay bancos intervenidos y ayudados y no se ha cerrado ninguna cuenta", afirma Juan Carlos Martínez Lázaro, economista de IE Business School.
"Es una hipótesis que no se maneja. Hay 'cortafuegos' preparados para una salida del euro de Grecia y el Tesoro, aunque más caro, sigue financiándose en los mercados", añade. Además, el saneamiento de la banca "está en marcha" y "dispone del apoyo del Estado".
Este saneamiento obligará a los bancos a contar con un mayor colchón de provisiones frente a sus préstamos al 'ladrillo', tanto buenos como de riesgo. Las entidades que no puedan hacerlo en solitario recibirán ayudas públicas.
Por otra parte, el caso de España "no es el caso de Argentina. Lo primero que hizo aquel país fue suspender pagos", explica Martínez Lázaro. Además, tenía su moneda ligada al tipo de cambio del dólar y sus distintos gobiernos no atacaron su alto endeudamiento público.

¿Saco el dinero?

La Ley garantiza, con un tope de 100.000 euros por titular, los ahorros en cuentas y depósitos bancarios. De ello se encarga el Fondo de Garantía de Depósitos (FDG), que fue reformado para ayudar también a los bancos en problemas.
En caso de que el FDG se quede 'seco', el Gobierno ha comprometido su apoyo para estabilizar las cuentas de los bancos con ayudas públicas. No obstante, las garantías no cubren las inversiones realizadas en productos de renta fija o variable.
Por otra parte, tener el dinero oculto bajo el colchón no garantiza nada. "Hay que domiciliar la nómina, los pagos de la casa... sería absurdo", afirma el economista de IE Business School.
En el improbable caso de que se prohibiese sacar dinero de un banco, tampoco serviría traspasarlo a otro: el 'corralito' se extendería a todo el sistema financiero, no estando ninguno a salvo pese a su solvencia.

Los bancos, protegidos por el Estado

Si el Gobierno crea un 'corralito', desataría el caos en la banca española y, por extensión, en Europa. Prohibir la retirada de dinero de una entidad contagiaría la desconfianza al resto, y el sistema financiero se hundiría, como ocurrió en Argentina.
Una de las experiencias aprendidas en la crisis fue la bancarrota de Lehman Brothers. El Gobierno estadounidense dejó quebrar al banco de inversión en septiembre de 2011, lo que desató el pánico. Dos días después enmendó el error y salvó a la aseguradora financiera AIG, acuñándose la expresión 'too big to fail' ("demasiado grande para caer", en inglés).
Hasta ahora han sido intervenidas Caja Castilla-La Mancha (2009),CajaSur (2010), Caja de Ahorros del Mediterráneo (CAM, 2011) y elBanco de Valencia (2012).
En el caso de Bankia, se ha transformado su deuda de 4.465 millones con el Estado en preferentes por acciones, que computan como capital. Y podría recibir más de 7.000 millones en bonos contingentes convertibles, préstamos de dinero público que deberá devolver pagando un 10% de intereses. Si la situación del banco empeorase, se transformarían en acciones, asumiendo las pérdidas el Estado si no las vende a mejor precio en el futuro.
Respecto al descalabro de la banca española, aunque Bankia ha perdido un 53% de su valor desde su salida a Bolsa en julio de 2011, este viernes repuntó un 23,5% en el parqué, prueba de la especulación -y la incertidumbre- sobre este valor.
Asimismo, pese a las dudas sobre España, el sistema financiero español mantuvo sus depósitos estables durante el primer trimestre. Los 1,164 billones de euros de marzo supusieron un 0,69% más respecto a febrero y un 0,48% frente a diciembre.

Situación de Europa

El fracaso al formar gobierno en Grecia ante la división política sobre los recortes ha obligado a convocar nuevas elecciones en junio. Sin embargo, el Fondo Monetario Internacional ya contempla una hipotética "salida ordenada" de Grecia de la moneda 'única', algo que sería "extraordinariamente costoso y presentaría grandes riesgos", pero para lo que ya se han preparado 'cortafuegos', como los 700.000 millones del nuevo fondo de rescate, de los cuales unos 200.000 ya han sido utilizados.
"Es bastante posible la salida de Grecia del euro, pero la moneda no va a desaparecer porque apenas representa un 2% de toda la Eurozona", recuerda el economista de IE Business School. "Va a sufrir la sociedad griega, pero ya están los cortafuegos diseñados para evitar su contagio a otros países", añade.
A diferencia de Grecia, incapaz de asumir sus ajustes tras prometérsele dos rescates, otros países ayudados si han logrado ajustar sus cuentas: Portugal, que recibió 78.000 millones y cuyo PIB apenas cayó una décima en el primer trimestre; e Irlanda, un caso 'parecido' a España, cuyos 85.000 millones sirvieron para sanear a su banca, también atrapada por el 'ladrillo'.
Las turbulencias sobre España se notan en que su prima de riesgo está a niveles históricos tras alcanzar los 500 puntos respecto a Alemania, país al que fluye el dinero de los inversores para resguardarse de sus socios.
"Seguimos la prima de riesgo como un partido de fútbol", afirma Martínez Lázaro. A pesar de la desconfianza, el Tesoro Público consigue financiarse en los mercados, algo a lo que han ayudado tanto las sucesivas reformas y el compromiso del Gobierno para reducir el déficit como, sobre todo, la inyección masiva de dinero del Banco Central Europeo (BCE) en el sistema financiero, que paga un 1% de interés al organismo monetario y gana muchísimo más por la rentabilidad ofrecida por los miembros de la Eurozona.
De los aproximadamente 110.000 millones de euros de deuda que quedaban por vencer este año a partir de marzo, España ya había conseguido la mitad financiándose en los mercados.

La crisis argentina

El concepto de 'corralito' lo acuñó el periodista argentino Antonio Laje en 2001. Tras años de inflación a cuatro dígitos, Argentina introdujo el Plan de Convertibilidad en 1991 para ligar el peso al dólar, lo que ayudó al país a experimentar el mayor crecimiento de la región en los noventa. Sin embargo, según el Fondo Monetario Internacional, ello fue acompañado de "una política fiscal débil, la creciente sobrevaloración de la moneda y una insuficiente flexibilidad interna".
Argentina, según el FMI, se endeudó por la "falta de disciplina a nivel provincial" y la excesiva dimensión de su sector público, cuya remuneración media sobre el sector privado se disparó del 25% al 45% entre 1994 y 1998.
A diferencia de los países industrializados, Argentina tenía menos capacidad de recaudación y gran parte de su deuda estaba en divisas extranjeras. Atado por el dólar, el Gobierno tuvo dificultades para financiarse y su deuda se disparó del 50% al 130% del PIB entre 2000 y 2001.
En junio de 2001 se pidió ayuda al FMI, que exigió a cambio austeridad al gobierno de Fernando de la Rua. "El paquete financiero no concedió más que un breve respiro", recuerda el organismo, que pidió reformas y poner fin al Plan de Convertibilidad, algo que no se cumplió.
La desconfianza provocó la fuga masiva de capitales de la banca argentina. Por ello, De la Rúa decretó en diciembre el 'corralito', limitando a 250 pesos por semana la retirada de dinero en una época con menos medios telemáticos que hoy.
Tras dos cambios de Gobierno y realizarse la mayor suspensión de pagos de la historia, Eduardo Duhalde instauró en enero de 2002 el 'corralón'. El tipo de cambio se fijó originalmente en 1,4 dólares y se pesificaron las deudas. Más tarde la diferencia entre ambas divisas sería del triple. A finales de 2002 se levantó la prohibición y el Plan de Convertibilidad.
El corralito y la inacción empobrecieron a Argentina. Según los datos del FMI, sólo en el primer trimestre de 2002 cayó el PIB un 15% interanual y la inflación se disparó un 30%. Más tarde serían tres dígitos.

Irlanda

El caso español sería más parecido al de Irlanda. Afectado por otra 'burbuja inmobiliaria', el Estado tuvo que rescatar a su banca para garantizar los depósitos, lo que disparó el déficit por encima del 30% del PIB en 2010.
La Unión Europea y el Fondo Monetario Internacional ayudaron a Irlanda con un préstamo de 85.000 millones de euros a devolver en tres años. A cambio se le exigió un ajuste que incluyó la subida del IVA y la supresión de 25.000 empleos públicos.
Como defiende el Banco Central Europeo, una vez estabilizada la banca mejoró la economía. Pese a la 'medicina' pedida por la Eurozona, Irlanda creció un 0,7% en 2011; su déficit fue reducido al -13,1% del PIB; su coste laboral bajó un 4,6% y su tasa de desempleo se situó en el 14,4% de la población activa.
En un caso extremo como éste, España podría acudir al fondo de rescate para recurrir a los bancos, pero debería ser replanteado por la magnitud del país y supondría un gran sacrificio. "Si vienen otros a hacer el Presupuesto verán lo que es un ajuste", advirtió en su momento el ministro de Economía, Luis de Guindos.

martes, 15 de mayo de 2012

Y la prima de riesgo, rondando los 500.


Mientras miles de pymes y autónomos han echado el cierre, las entidades bancarias, responsables en gran parte de la crisis, han sobrevivido gracias a la ayuda pública

1. Nuestros líderes políticos dicen una cosa y hacen la contraria. Antes de vivir en el Palacio de La Moncloa, Mariano Rajoy prometió una y otra vez que no subiría los impuestos. Y eso es lo primero que hizo tras reunir a su Consejo de Ministros.
2. Nuestros líderes políticos defienden una idea cuando están en la oposición y la contraria cuando gobiernan. Zapatero subió el IVA cuando mandaba y ahora el PSOE carga contra Rajoy sólo por reconocer que, si es necesario, elevará el mismo impuesto en 2013. Ahora, el Gobierno popular acusa a la oposición socialista de no arrimar el hombro; es, exactamente, el mismo reproche que tantas veces le lanzó Zapatero a Rajoy en el Parlamento. El PP no arrimó el hombro en su día, como tampoco piensa hacerlo hoy el PSOE.
3. Nuestros líderes políticos pregonan la máxima transparencia pero se esconden cuando arrecia la tormenta. La reciente imagen de Rajoy huyendo de las cámaras en el Senado aún perdura en la memoria de los mercados. También su intención declarada de hacer lo contrario de lo que dijo que haría si la circunstancias lo exigen. Los mercados no olvidan ni perdonan. Y el dinero huye de la indecisión y las dudas. Ahí está el Ibex, por debajo de los 6.000 puntos. Y la prima de riesgo, rondando los 500.
4. Nadie, ni el Gobierno, ni la oposición, ni el Banco de España, ha admitido errores ni responsabilidad alguna en la gestión de la peor crisis desde la posguerra. Los políticos no han sido capaces de alcanzar pactos de envergadura, pese a que el país se despeñaba en una doble recesión, la primera de nuestra historia. Tampoco los supervisores. ¿Cómo es posible que el Banco de España no descubriera que Bankia tenía una agujero tan grande que la abocaba a la intervención del Estado?
5. El crédito, el combustible de la economía, sigue sin fluir, a pesar de que el Gobierno ha inyectado miles de millones en el sector financiero. Sin crédito nunca remontará la actividad de las pymes, que conforman la mayor parte del tejido empresarial español.
6. Los políticos siguen atrincherados en las cajas de ahorros. El profundo proceso de reestructuración bancaria no ha servido para profesionalizar totalmente los órganos de gestión de muchas entidades. En los consejos de las cajas siguen sentándose 200 personas cuyo único mérito es pertenecer a un partido político o un sindicato.
7. Mientras miles de pymes y autónomos han echado el cierre, las entidades bancarias, responsables en gran parte de la crisis, han sobrevivido gracias a la ayuda pública. Los Gobiernos del PSOE y del PP no han dejado caer a ningún banco ni caja. Bankia no podía quebrar, por su riesgo sistémico, por la amenaza que entrañaba sobre todo el sistema financiero. Pero otras entidades de tamaño reducido, como CCM o CajaSur, han sobrevivido como si nada hubiera ocurrido, sin que sus responsables hayan pagado por el desastre. Es más, algunos de sus directivos no dudaron en adjudicarse hasta pensiones vitalicias para capear sin sobresaltos lo que queda de crisis. Que se lo digan a María Dolores Amorós, uno de los cerebros de la intervenida CAM.

8. Las decisiones de nuestros gobernantes siguen tomándose a golpe de prima de riesgo. Los mercados continúan imponiendo un marcaje férreo y se sigue respetando de forma reverencial la opinión de las agencias de rating, que no olieron en su día la burbuja inmobiliaria que desencadenaría la crisis. Algunas de las reformas adoptadas por Zapatero y Rajoy se han ejecutado de manera precipitada, a modo de urgente sacrifico para frenar la escalada del precio de la deuda. No se puede alimentar el tren quemando los vagones y hasta la locomotora. Porque el tren acaba parándose, como nuestra economía. Mientras tanto, la prima de riesgo seguirá subiendo.
9. El Ejecutivo de Rajoy ha tomado decisiones dolorosas pero, en la mayoría de los casos, necesarias, dada la situación de emergencia que vive el país. Sin embargo, no se ha atrevido a afrontar, de momento, el problema estructural de nuestra economía: el insostenible Estado de las autonomías. Por más que el Gobierno recorte el Estado de Bienestar, los mercados no nos darán una tregua, mientras persistan las dudas sobre las cuentas autonómicas y la negativa de los gobernantes autonómicos a hacer piña y apostar por un futuro común.
10. Sigue intacto el Estado autonómico y, con él, organismos que aportan poco y cuestan mucho. Ahí están las embajadas regionales en el extranjero. Y los coches oficiales. Y los patrocinios. Y las subvenciones más bochornosas con cargo al presupuesto.
11. No sólo perviven organismos cuestionables en el mapa autonómico. El Senado sigue abierto sin que nadie se atreva a acometer una profunda remodelación. También las diputaciones. Y, por supuesto, los sobresueldos de diputados y ex altos cargos. Eso no cambia. Ni probablemente cambiará. Porque a ninguno de los dos grandes partidos le interesa.
12. Infinidad de políticos locales, al igual que los regionales, llevan años mirándose el ombligo. Viviendo en otro planeta. Subvencionando hasta la entrada de la piscina y engordando la plantilla municipal con puestos irrisorios. La deuda de los ayuntamientos ha crecido un 20% durante la crisis. Al Gobierno no lo quedará más remedio que fusionar consistorios a la fuerza para reducir costes. ¿Veremos a algún alcalde esposado al sillón del pleno cuando le pongan le echen el candado a su ayuntamiento?
13. Las grandes víctimas de la crisis, los que han pagado los errores de otros, han sido, una vez más, los ciudadanos. Por tres vías: el paro, las subidas de impuestos y la pérdida de derechos. Todas las rentas familiares, sobre todos las bajas y las medias, están pagando la factura. Y lo que nos queda.
14. Los ciudadanos son iguales a la hora de arrimar el hombro y sufrir los ajustes, pero no para emitir el voto. El voto de los españoles no vale lo mismo. De lo contrario, probablemente variarían los resultados de las urnas. Y nuestros políticos afrontarían el futuro con otra actitud.
15. Los ciudadanos hemos permitido que nuestros gobernantes -nacionales, autonómicos y locales- nos compren con recursos baratos. Con subvenciones y facilidades insostenibles. Hemos vivido en el mundo artifcial que nos han creado, con miedo a mirar al futuro. Hemos pensado y actuado como ellos. Y el pan gratuito de ayer se ha convertido en hambre hoy. Los políticos no han estado a la altura de las circunstancias. ¿Y nosotros? Tampoco. El mea culpa es necesario. No servirá para borrar el pasado, pero sí para empezar a cambiar el futuro.

lunes, 14 de mayo de 2012

Museo del parado.

Museo del parado.
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Los socialistas franceses presionan para frenar la ola de despidos en grandes empresas

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Sapin ha recordado la promesa electoral de Hollande de reducir el 10% de la actual tasa de desempleo y ha hecho saber que no solo será “extremadamente caro” despedir para hacer subir la cotización bursátil sino que a General Motors se le va a hacer entender “que hay una cierta moralidad en la vida económica, que respetar a los trabajadores es uno de los valores de una gran compañía”




viernes, 11 de mayo de 2012

El impacto de la crisis roba la democracia



La derecha pretende desmontar el Estado social con la excusa de salir de la recesión


Hay que robustecer los controles como forma de combatir la corrupción




La crisis es la primera de nuestras preocupaciones, pero que con ella la democracia pueda ir deteriorándose —a pesar de que se acumulan los síntomas, el último, volver a una televisión pública, mero instrumento de propaganda del Gobierno—, es cuestión que sigue en la penumbra.
Habría llegado el momento de cambiar el mercado laboral, reajustar la política social, la fiscalidad, las instituciones financieras, controlar las Comunidades Autónomas, todo habría que cambiarlo, menos corregir las deficiencias de nuestra democracia, por no cambiar, ni siquiera una ley electoral que tan descaradamente favorece el bipartidismo.
Desde la caída del bloque soviético, la democracia representativa por vez primera no compite con otras opciones. Ha llegado a la cima de su prestigio, pero habría que retroceder a los años treinta del siglo pasado para encontrar tamaño distanciamiento de las instituciones democráticas establecidas. Pese a que después del paro, la segunda preocupación de los españoles sean los políticos, estos no se dan por aludidos, escudados en la expectativa de que la crisis difumine valoración tan negativa.
En suma, cuando la democracia parece indiscutible, arrecia con fuerza la crítica a sus instituciones. Paradoja que en un primer momento podría explicarse por la misma consolidación de la democracia: que se critique cada vez más y mejor podría interpretarse como prueba de que estuviese más y mejor arraigada. Si se detecta una mayor crítica interna en un partido, asociación o institución, es señal de la buena marcha democrática, hasta el punto de que tal vez cabría afirmar que cuánto más críticas, más patente quedaría su buen funcionamiento.

Para dar cuenta del aumento de denuestos a la democracia se podría añadir un segundo argumento, y es que, al encontrarse sin competencia imaginable, criticarla implica mucho menor riesgo. En la “guerra fría” excederse en las críticas del modelo occidental se interpretaba como prueba de preferir el soviético; así que se andaba con mucho tiento a la hora de criticar la democracia representativa.
Aunque haya que tomar en cuenta las dos explicaciones anteriores, el malestar generalizado rebasa con mucho la mera confirmación del buen funcionamiento de la democracia y, desde luego, es algo de mucho mayor calado que una mera reacción coyuntural ante el comunismo, o su caída. Que el fenómeno no es tan simple queda de manifiesto en el hecho de que lustros antes del derrumbamiento de la Unión Soviética ya se detectaba un enfado creciente. En los años setenta, la izquierda hablaba de la “crisis de legitimidad del capitalismo tardío” y la derecha, de la creciente “ingobernabilidad” de las democracias establecidas. Con todo, en los últimos tiempos la irritación con el funcionamiento de la democracia se extiende a una velocidad preocupante, hasta el punto de que incluso en una minoría —que en algunos países europeos por desgracia crece a buen ritmo— se condensa en actitudes claramente antidemocráticas. De ahí que convenga distinguir las críticas y frustraciones que provienen de contraponer el ideal de lo que debería ser la democracia con su funcionamiento real, de aquellas otras que subrayan los males que se denuncian como consecuencia necesaria de unos principios que no podrían dar otros resultados, es decir, de la crítica de la democracia en cuanto tal. Incluso en una situación de relativa calma chicha como la de Alemania desde la unificación —los sueños se habían hecho realidad— con índices socioeconómicos entre los mejores de Europa, el concepto que ha terminado por prevalecer para designar las relaciones de la población con la política esVerdrossenheit, una mezcla de enojo y fastidio. El concepto dePolitikverdrossenheit,hastío de la política, comporta una doble dimensión: de una parte, supone una valoración negativa de los políticos y de todo lo que tenga que ver con la política; de otra, un simple desentenderse de la política, por desinterés o cansancio. Ante la política el ciudadano se irrita, o pasa de ella.
¿De dónde proviene enojo tan generalizado? Formulemos una primera hipótesis. En un mundo con tantas y tan grandes mutaciones en todos los ámbitos sociales, económicos, políticos, las instituciones se muestran cada vez menos capaces de responder a los nuevos desafíos, pero, pese a esta manifiesta impotencia, permanecen petrificadas sin tener previsto, ni siquiera para un futuro más o menos lejano, mudanza alguna. Que las instituciones permanezcan inamovibles, cuando se producen tantos cambios y tan rápidos, explicaría el desasosiego que se detecta. El malestar lo produciría la velocidad del cambio con un anquilosamiento de las instituciones que, no solo son cada vez menos operativas para resolver los problemas a los que se enfrentan, sino que con su ineficacia salta a la vista el uso que de ellas hace una clase política que las utiliza como fuente exclusiva de poder y riqueza, que es lo que en un sentido lato habría que llamar corrupción. En suma, la velocidad del cambio social produce vértigo, a la vez que las aguas estancadas, inmundicia.
Para dar cuenta del amplio malestar que invade a Europa, el hecho crucial es una eficacia a la baja para resolver los problemas que son competencia de las instituciones. Para disimular esta tendencia se recubren de una falsa apariencia, mostrándolas muy distintas de lo que realmente son, con lo que aumenta hasta extremos insoportables la discrepancia entre realidad y apariencia —algo que, por lo demás, se da en toda sociedad— obligando a los ciudadanos a comulgar con ruedas de molino, con la amenaza de que, si se negaran a ello, se les difamará de enemigos de la democracia. Esta ambigüedad, cuando no confusión general, desemboca en una utilización de las instituciones para fines ajenos a los establecidos: y en esto consiste el concepto más amplio y genérico de corrupción. La falta de adecuación de las instituciones a las necesidades sentidas, con una ineficacia en aumento, es el problema de fondo; su utilización para fines espurios, la llamada corrupción, un subproducto derivado. De ahí que robustecer los controles como forma de combatir la corrupción, a la larga se revele poco eficaz, al menos mientras no se ataque la cuestión de fondo, la inadecuación creciente de las instituciones políticas a las exigencias económicas y sociales que al comienzo del tercer milenio demandan las sociedades europeas.
La crisis de la democracia no es un fenómeno circunstancial que pudiera resolverse con algunos arreglos superficiales, sino que exige cambios sustanciales, de esto somos cada vez más conscientes, pero también del escaso consenso que existe sobre su posible contenido y alcance. No solo a la izquierda se le ha hundido el suelo bajo los pies, arrastando consigo todos sus supuestos anteriores, es que la tesis de la derecha de que todo se reduce a librar a la sociedad y a la economía de las garras del Estado, si bien marcha en la dirección que indica la internacionalización de la economía, no nos engañemos, lleva en su seno el desmontaje del Estado social, pedestal sobre el que se levanta la democracia establecida.
Es necesario reaccionar a tiempo ante el sistemático desguace del Estado democrático, que se justifica como un elemento imprescindible para salir de la crisis, así como prestar mayor atención a las nuevas formas de organización democrática que vayan surgiendo en la sociedad

miércoles, 9 de mayo de 2012

La indigencia: El Pecado Capital

La indigencia: El Pecado Capital

Mientras los casos de corrupción que han enriquecido a centenares de individuos aún continúan sin resolverse, en Barcelona 811 indigentes fueron multados durante 2011 por dormir en la calle Las pautas...
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martes, 8 de mayo de 2012

El presidente del Gobierno,en pocas palabras ha dicho lo que en su dia dijo Groucho Marx en Sopa de Ganso,despues de dar su discurso,lo acaba diciendo"estos son mis principios,pero si no les gustan tengo otros


A nadie debería sorprenderle , ni por asomo, lo de Rajoy, personaje , al que le cuadra como anillo al dedo, aquello de " dime de lo que presumes y te diré de lo que careces", y, si de una cosa carece por completo, es de escrúpulos y decencia personales. Todas sus promesas, era harto previsible que no iba a cumplirlas, ni en broma, bien sabemos que si llegó a La Moncloa, fue por deméritos ajenos , que no por méritos propios, además de no haber blandido el menor programa durante el periodo electoral. Ciertamente tiene un Parlamento docil y entregado, pero lo de sus votantes, me temo que es otro cantar. A no pocos he oido, maldicíendose por haberle votado, lo que implica que el cabreo , se está generalizando contra él y su gobierno de una manera harto evidente. Si a ello sumamos que la ciudadanía , está asqueada de ver los recortes y más recortes, esos que nos ha prometido cada viernes-me recuerda aquella inigualable película de Luis García Berlanga, "LOS JUEVES, MILAGRO", QUE DARÍAMOS EN ESTA TESITURA ACTUAL POR TENERLE, LA PUNTA QUE SACARÍA- Y QUE AHORA VEMOS VAN A SERVIR PARA SALVAR EL PESCUEZO A bANKIA , Y A CUALQUIER OTRO BANQUERO EN APUROS, EL NIVEL DE CABREO POPULAR , VA A SUBIR A LO NUNCA VISTO, Y DE AHÍ A LA REBELIÓN MASIVA, PACÍFICA , SI PERO MASIVA, VA UN PASO.Rajoy es un político amortizado a una rapidez inaudita, en cien días mal contados, y sustituto , haberle haylo, sea uno que ya conocimos para nuestra desgracia, Aznar, o bien, un tecnócarta impuesto por la asquerosa de la Merckel, que el diablo engulla. Sumemos a todo ello, lo que preparan para penalizar la más mínima insumisión- si pueden hasta la mental- con la batería de endurecimientos penales, harto difíciles constitucionalmente, pero , no por ello imposibles-mientras se dirimen recursos, ellos a repartir a troche y moche al primero que se mueva- es decir represión franquista-fascista sin cuartel, y veremos que va a ocurrir. Todo es posible. Rajoy, políticamente K.O.
Gotas , la primera , dice vd , obsceno, yo afirmo , amoral, infame y vomitivo hasta la saciedad. Veremos que impuestos vá a pagar el menda este, que encima recebará su bolsa con más milloncejos procedentes de las arcas públicas para ocupar el cargo de Rato. Infame had nauseam.
Segunda gota, previsible, al partido peor, le va bien , cuando el mundo abertzale se sale. Capta votos del higadillo en cualquier contexto. Razonable , en su estrategia.
Tercera gota, que cunada el ejemplo y no solo en el IBI. Que paguen como cualquier contribuyente sin más. Bastantes siglos llevan robando a mansalva del tesoro público con la connivencia de los poderosos y sus concordatos infames y anti constitucionales, como para seguir así. Basta de privilegios de una puñetera vez.

El señor Rajoy no solo ha dilapidado en cien días y al completo su crédito, sino que ha asesinado su condición de político, y, lo que es más grave, la confianza de los ciudadanos en la actividad política, ya tan mermada desde tiempo.
Lo sorprendente será que, con seguridad, sus votantes le apoyarán en bloque, justificando toda actuación, pero cualquier persona objetiva y neutral entiende que no se pueden ni deben variar las promesas por muy cambiantes que sean las circunstancias. El margen de confianza otorgado por los votos tiene límite y ningún mandatario democrático del mundo puede hacer lo que le venga en mente, especialmente cuando se tiene un Parlamento dócil y seguidista sin traba, y ni siquiera con la disculpa del interés general. Eso hay que contrastarlo nuevamente en las urnas. El señor Rajoy, herido de muerte por sus incumplimientos brutales, debería -no se rían- convocar elecciones de modo inmediato y exponer sus deseos para que los ciudadanos opinen.
Si la palabra dada no vale como garantía, la política deja de ser tal y pasa a ser juego de tramposos crónicos e incorregibles.
Al anterior Presidente se le reprochó hasta la saciedad la toma de decisiones contrarias a su programa y sobre hechos que no había prometido explícitamente, y le supuso su anulación política.
No se puede ser tan brutal, especialmente en un sistema democrático. No se puede humillar a los ciudadanos, sobre todo a los más desprotegidos. Si no supiéramos en qué sistema político estamos, bien pudiera decirse que estamos en una dictadura. Y, muy en particular, no se puede favorecer y como siempre a los poderosos, que en este caso son los banqueros. Hay que saber hasta dónde llega su pozo sin fondo y su codicia. No se puede ceder ante todas sus pretensiones bajo la coartada de que sus quiebras originarían males colectivos. Pues que los originen, tal vez fuera el revulsivo adecuado, y en todo caso es necesario, desde un mínimo punto de vista social, cortar sus abusos infinitos. No se les puede salvar con dinero público, público, o sea de los ciudadanos, sin consultarles, y además con el engaño de que son préstamos a devolver.
El señor Rajoy se hartó de decir que era – ¡qué tristeza, hablar ya en pasado! – un hombre previsible, y que cumplía su palabra y sus compromisos por encima de todo. Desde ayer el señor Rajoy es una burla para los españoles, un fantasma sin sábana, un cadáver andante, grotesco hazmerreír, lamentable caricatura de lo político. Faltar a la palabra dada de una manera tan grosera, extingue nuestra condición de personas. El señor Rajoy ha asesinado la política.

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Gota de AYUDA: Ayúdenme, por favor: ¿qué palabra hay más dura que ‘obsceno’ para calificar la pensión de 68,7 millones de euros que cobró el señor Goirigolzarri al jubilarse del BBVA y que ahora vuelve a la vida activa como sustituto de Rato en Bankia, y se supone que no de manera altruista?
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Gota de RESPONSABILIDAD LIMITADA: El PP decide entregar el País Vasco a la izquierda abertzale. Basagoiti rompe el acuerdo con Patxi López y PSE.
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Gota de ZAMORA SE PUEDE GANAR EN UNA HORA: Zamora será la primera ciudad que cobrará el IBI y la tasa de basura a la Iglesia. Solo estarán exentos los edificios abiertos al culto. ¿O sea que no pagaban, y su supone que en el resto de España tampoco, ni la recogida de basuras?

Pero volviendo al tema principal ,el PP es un PPartido PPatraña desde su misma creación, y les gusta más el poder que a un loco bollar un plato, no van a convocar elecciones, a no ser que algún acontecimiento extraordinario - como la convocatoria por sorpresa de la deseada REVOLUCIÓN - o se produzca la intervención de el país por la U.E. y el BCE ( que es lo más plausible, realmente analizado ) y nos arroje a un escenario de terror, por ejemplo, impago generalizado de las pensiones,sueldos,prestaciones, hundimiento de la sanidad pública, corralito generalizado . . . ( esta música puede sonar ya en algunas cabezas ).

de donde sale que merkel y Sarkozy debían dirigir nuestros designios? Que urnas les han elegido para gobernar Europa ?

Creo que está muy claro: LA MAYORÍA QUEREMOS EUROPA, pero NO esta obscena EUROPA NEOLIBERAL (ni esta mierda de España neoliberal)




¿Que hay que hacer para convertir a esta Europa de los mercaderes en una europa de los ciudadanos de una maldita vez











Una de las consecuencias más nocivas de la crisis económica ha sido la erosión de la idea de Europa como comunidad política. Una buena parte de los ciudadanos del viejo continente entienden hoy que Europa no solo no es la solución sino que además es parte del problema. Los resultados de la primera vuelta de las presidenciales francesas y de las legislativas griegas son un buen ejemplo de ello. El euroescepticismo ha ganado terreno más allá de los países anglosajones y se extiende como la pólvora por la Europa continental. Incluso en los países del Este un sector de la sociedad ha vuelto los ojos hacia Rusia en vista de las promesas incumplidas de modernización que venían de Bruselas. Y Turquía parece asumir que no avanzará en la dirección de la integración y ha empezado a poner la mirada en un Oriente Medio que aspira a liderar.
Hasta ahora España estaba vacunada de este fenómeno. A diferencia de los países del Este, a este lado de los Pirineos la integración en la UE se vincula ineludiblemente con la modernización de los años noventa y con los fondos estructurales que la hicieron posible. Pero nada asegura que esta situación se perpetúe en el tiempo, toda vez que el deterioro del Estado del Bienestar español viene de la mano de la austeridad fiscal y de la obsesión por el control del déficit en la Unión Europea. No sería descartable el surgimiento de una nueva generación de españoles euroescépticos.
El directorio franco-alemán se ha cargado en apenas unos años lo poco o mucho que había de positivo en la construcción europea de la década de los ochenta y de los noventa. Es cierto que aquel proceso puso la mirada en la política económica y despreció la legitimación democrática de las instituciones de la UE. Y de aquellos polvos vienen estos lodos. Las elecciones al Parlamento Europeo parecen hoy una broma de mal gusto en una estructura política con un gobierno de facto de Francia y Alemania que durante los últimos tiempos ha sido insensible ante las dificultades que atraviesan los ciudadanos por culpa de la crisis. No solo somos más pobres sino que además tenemos menos capacidad de decisión.
La victoria de Hollande en Francia y la más que previsible derrota de la CDU de Merkel en la elecciones alemanas del próximo año pueden cambiar ese escenario. Con un poco de suerte se relajará la disciplina fiscal y se compaginará con estímulos al crecimiento. Los socialdemócratas europeos tendrán que demostrar algo más de audacia para dar un giro a la política económica asfixiante de los últimos tiempos. Pero por si solo esto no soluciona el problema de fondo que supone la relación de desconfianza y recelo de los ciudadanos hacia las instituciones europeas. La Unión Europea no ha sabido encontrar un buen encaje entre los Estados-nación como ámbito tradicional de soberanía y las nuevas instituciones comunitarias necesitadas de legitimación democrática. A Europa le sobra potestas y le falta auctoritas.
El reto de los líderes europeos de los próximos años, más allá de la crisis, será avanzar en la construcción de una identidad europea vinculada a conceptos como ciudadanía y democracia. Una identidad sustentada en lo racional que tendrá que convivir con esa otra identidad prerracional que es la de las naciones. Tendrán que comprender que el euro no hace europeos. Más bien todo lo contrario. Una política económica común sin unas instituciones legitimadas democráticamente que la avale es una alfombra roja para la destrucción europea, no para su construcción.
La imagen que ha proyectado Europa en los últimos años ha sido la de los mercados y no la de los ciudadanos. Grecia puede dar buena cuenta de ello. Pero la unión de los europeos sigue siendo un proyecto necesario en una región del planeta que ha vivido dos guerras mundiales y varios genocidios en los últimos cien años. Entre la Europa de Merkozy y la de los euroescépticos puede y debe haber una tercera vía hacia una profundización de la democracia, de la solidaridad, de los derechos y del bienestar entre las sociedades del viejo continente. Se trata de pensar, como ya hiciera Kant, en una paz perpetua que rescate los mejores valores de la Ilustración. Una Europa por y para los ciudadanos.

lunes, 7 de mayo de 2012

Y si recuperamos la política.



Este fin de semana hemos vivido varios procesos electorales en Europa. Por un lado en Francia, con una participación del 81,5%, los franceses han elegido al socialdemócrata Hollande como presidente. En Grecia, en las elecciones legislativas, la participación en la votación fue del 65%, la más baja en elecciones parlamentarias desde la vuelta a la democracia en 1965. En Alemania, el partido de Merkel pierde terreno en las elecciones de Schleswig-Hostein, donde con toda probabilidad gobernará una coalición de SPD y Verdes. 
Todos estos comicios se producen en medio de una situación convulsa en Europa, como consecuencia de la grave crisis económica y, en especial, de las políticas de recortes y rescates que en los últimos años lleva aplicando el eje franco-alemán conocido como “Merkozy”.
La primer lectura que se extrae de los resultados es que la ciudadanía ha dicho claramente basta a las políticas de recortes. En Francia, el programa reformista de Hollande se ha abierto paso y ha enviado a casa a Sarkozy,  uno de los grandes valedores de esa política. Queda por ver si los socialdemócratas franceses cumplirán su programa, o se doblarán ante la presión del capital y los mercados, como hizo el PSOE en España hace sólo unos meses. Pero a día de hoy la ciudadanía ha hablado en Francia, y sin duda eso tendrá un impacto en toda Europa.
Los resultados griegos son más complejos de leer. Las formaciones políticas partidarias de continuar con las políticas de austeridad y recortes no tienen la mayoría suficiente para formar gobierno tras las elecciones generales celebradas el domingo. El bipartidismo ha quedado desbancado por un voto muy diverso, lo que muestra la absoluta desconfianza que se han ganado los grandes partidos,  que han perdido su hegemonía, como consecuencia de sus políticas. Otro fuerte varapalo a los apoyos a las medidas de Merkozy.
Sin duda, la llegada de los neonazis de Amanecer Dorado, que con el 7% de los votos tendrán 21 diputados y grupo parlamentario propio, ha sido lo que más ha llamado la atención y lo más preocupante de la jornada de ayer. Con un discurso racista y anti-inmigrantes, han recibido el voto de muchos griegos que han desahogado de esta peligrosa manera su frustración. Me pregunto si los impulsores de las políticas que llevan a Grecia a este resultado no tienen nada que decir sobre Amanecer Dorado, ni ninguna reflexión que hacer. Por nuestra parte, desde luego urge llamar a recuperar la política y arrebatar los votos a quienes hacen del odio al diferente el motivo mismo de su ser.
En Grecia la incógnita está abierta sobre la posibilidad de que se pueda formar gobierno, y es posible que sean necesarias nuevas elecciones. Lo que está claro es los acontecimientos de los últimos años han generado una sacudida política de grandes dimensiones. PP y PSOE deberían leer en los resultados y cambiar el rumbo de su discurso y de su acción.
¿Y en Alemania? En el país europeo que, en teoría, vive más ajeno a la crisis, tampoco Merkel ha tenido buenas noticias. Pese a conseguir la mayoría no podrá gobernar en el estado Schleswig-Hostein, que contará con mucha probabilidad con un gobierno roji-verde. Así que tampoco en Alemania parece que las políticas de ajustes reciban demasiados apoyos. Recordemos además que no es el primer estado que pierde en los últimos meses.
Sea como sea, las elecciones de este fin de semana demuestran que la política sigue siendo necesaria: la única herramienta que tenemos para poner freno a la voracidad de los mercados.  Que los ciudadanos hablamos a través de nuestro voto, y que Europa se ha levantado este lunes reclamando otras políticas diferentes. Y la nota negra de la presencia poco tranquilizadora de neo-nazis en Grecia nos recuerda la necesidad de luchar para ocupar espacios, y erradicar discursos xenófobos y populistas.  Nos queda mucho por hacer. pero todavía nos queda la política.
Pero por encima de la politica , esta la gran politica , la de los estamentos supra poder ( llamense Bancos, medios y grupos empresariales) , que se han adueñado de la politica y los politicos , que hacen que bailen al son que ELLOS tocan .Creo que toca la anti politica , la ecologia de la “Polis” ,las asambleas populares , los metodos de Gene Sharp ,el 15 M , en fin , un nuevo paradigma. Y es que resulta que varios paradigmas fundamentales han variado , a saber , 1.- el de la poblacion – somos muchos mas de lo que pueden abarcar – , 2.- el del conocimiento – nunca hubo una poblacion tan estudiada como esta – , 3.- el de la comunicacion , – al segundo nos enteramos de todo ( se acabaron los secretos ) y el cuarto quizas el mas importante – el medio ambiente , que nos lo estamos cargando ( hay muy serias opiniones que afirman , que ya nos lo cargamos ), y esto va ha traer consecuencias terribles .
En fin , creo que hay que repensar los metodos , los fines , con quien contamos y como lo comunicamos.

viernes, 4 de mayo de 2012

Rentabilidad medioambiental en época de crisis

¿Por qué he de preocuparme por la posteridad? ¿Qué ha hecho la posteridad por mí? (Groucho Marx).

Medidas en favor de una ciudad más habitable y menos afectada por la contaminación


La posteridad no vota, sin embargo la preocupación por el medio ambiente se centra en modificar los hábitos de los habitantes de hoy en beneficio de futuras generaciones.
Lo que en épocas de prosperidad puede ser -y, de hecho, ha sido- un inconveniente para que los gobernantes tomen medidas drásticas en beneficio del medio ambiente, en épocas de crisis puede ser una oportunidad para tratar de reconciliar lo ecológico con el aprovechamiento y crecimiento económico.
Sin lugar a dudas, toda política medioambiental es necesariamente intervencionista. Sin la intervención de los gobernantes, no podrá protegerse el entorno. John Stuart Mill lo anticipó hace dos siglos. ¿Acaso no existe la propia tierra, sus bosques, sus aguas por encima y por debajo de la superficie? Ante esta herencia que ha recibido la raza humana, no debe ser el azar el que decida sobre qué derechos y en qué condiciones pueden actuar los ciudadanos sobre cualquier parte de esta tenencia común. Ninguna función gubernamental debe ser más importante que la regulación de estas cuestiones, ni más relevante para la idea de una sociedad civilizada.
Uno de los políticos liberales británicos más radicales, Nicholas Ridley, justificó la intervención estatal en la política medioambiental con una metáfora contundente. «La contaminación, como el fraude, es algo que impones a otros contra su voluntad en busca de un posible beneficio económico». Como la prevención de la violencia y el fraude, el control de la contaminación es en esencia una actividad que el Gobierno, en cuanto protector del interés público frente a todo interés particular, ha de dirigir y regular.
Algunos opinan que no vale preocuparse por la contaminación por el hecho de que es una consecuencia del mundo económico y su hábitat. También Dios creó la mosca con su sabiduría y olvidó decirnos para qué. ¿Eso significa que debemos dejar que nos molesten? La contaminación debe ser tratada como un mal de futuro. Nuestra responsabilidad es tratar de minorar sus efectos.
Qué oportunidad tienen ahora los gobernantes municipales ante esta crisis, que ha subido a las nubes los precios energéticos, para conciliar la contaminación de sus ciudades con el aprovechamiento económico de sus medios. Sus resultados pueden ser más eficaces en cuanto ahorro energético, y por tanto en abaratamiento de costes, en transporte para los ciudadanos, más que cualquier otra medida reductora de las que se están tomando para equilibrar el déficit, tales como elevación de impuestos, bajada de salarios, etcétera. Hasta ahora, la mano invisible del mercado no ha sido capaz de armonizar los intereses del individuo o de la empresa con los de la sociedad en su conjunto.
La mayoría de los ciudadanos utilizamos el coche individualmente para ir al trabajo, en lugar de hacerlo en autobús. Los costes, en este caso para la sociedad en su conjunto, tanto por la contaminación que causa el tráfico como por el deterioro, en consecuencia, de la capa de ozono, exceden a cualquier coste privado imputable a un individuo o empresa. Éste es abrumadoramente ineficiente socialmente. Quienes tienen el poder de decisión en las ciudades han de intervenir para ajustar los costes privados a los causados a la sociedad en sentido amplio.
Si el que contamina paga, los usuarios contaminantes, debemos satisfacer las costes de las acciones que recaen sobre la sociedad en general ¿No paga una empresa por contaminar? ¿No tiene una empresa que invertir para evitar la contaminación? ¿Por qué los individuos no tomamos conciencia de ello y ayudamos a la mejora ambiental a la vez que reducimos gastos en energía escasa y, por lo tanto, cara?
Invito a los gobernantes locales a que aprovechen la oportunidad que tienen ahora de intervenir en la política medioambiental, y hagan uso del sentido común para modificar los hábitos de sus ciudadanos. En esta ciudad existe un Empresa Municipal de Transportes (Emtusa) muy propicia a ser optimizada en recorridos que eviten en lo posible el uso de los transportes privados dentro de la ciudad, a la vez que establezca enlaces con los polígonos industriales y otras zonas del entorno para minorar los usos de vehículos privados. Con un incremento del uso, es obvio que los ingresos de esta Empresa compensarán en parte el déficit tarifario existente en la actualidad, al que el Municipio tiene que hacer frente para conseguir el equilibrio presupuestario de ingresos y gastos.
Es obvio que todo ello debe ser motivo de un estudio en condiciones de la movilidad de vehículos en la ciudad, pero sus consecuencias pueden ser muy eficaces para los bolsillos de los ciudadanos, para el saneamiento de las arcas municipales, para la reducción de los efectos contaminantes y, por lo tanto, el efecto del daño medioambiental, y fundamentalmente, como dijo Margaret Thatcher en su discurso del partido conservador británico en octubre de 1988 que marcó su paso de Dama de Hierro a Diosa Verde: «La tierra no puede ser el feudo de ninguna generación». «El uso de la tierra es un arrendamiento de por vida con la obligación de mantenerla en perfecto estado».
No hay crisis sin oportunidad. Saber aprovecharla será la fuerza de un gobierno municipal, para salvar las debilidades y amenazas de esta situación crítica en el aspecto económico y medioambiental.