sábado, 11 de febrero de 2012

Da gusto leer un poco de sensatez de vez ...

Da gusto leer un poco de sensatez de vez en cuando. La verdad es que el capitalismo está agonizando y los líderes que tenemos, especialmente en Europa, le están dando la puntilla. Por un lado no podemos seguir viviendo por encima de nuestras posibilidades, lo que hemos hecho impulsados por nuestro políticos y nuestro sistema en los últimos años, pero tampoco podemos pasar al polo opuesto, con unos políticos que nos llevan hacia atrás con una rapidez impresionante. Llamemos a todos por la movilización contra el sistema. No sé cual será el siguiente, pero algo distinto del capitalismo y del comunismo debe de surgir de aquí, en muy poco tiempo, 3 ó 4 años, por el bien de las nuevas generaciones
´En poco tiempo va a haber una movilización que va a cambiar el sistema porque esto es intolerable´ - La Nueva España - Diario Independiente de Asturias
Haría falta toda esta página para reflejar un currículum plagado de cargos y experiencias pero, en todos ellos, ha mantenido una vehemente , que, c
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domingo, 5 de febrero de 2012

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LAS GRANDES CRISIS DE LA ECONOMÍA ESPAÑOLA / 4. LA POSGUERRA Los años del hambre


La autarquía, fruto del nacionalismo exagerado, tuvo efectos devastadores.

Hasta 1952 España no empezó a recuperar los niveles de vida que tuvo en 1935

Con el mercado negro nació una nueva clase: los estraperlistas

"Franco había contado con las simpatías de Churchill, de las grandes empresas americanas y de las finanzas internacionales; el comercio con Reino Unido y otros países europeos nunca se interrumpió, y la ayuda "a" Argentina fue fundamental para la supervivencia del Régimen" ----------------------------------------------------------------------- la ayuda "a" argentina es un error.....es la ayuda "de" argentina ....que es distinto.. ----------------------------------------------------------------------- por otra parte, la ayuda "de" argentina a españa con envios de barcos con cargamento de alimentos, no fue una ayuda a franco, fue una ayuda al pueblo español, que moria de hambre, en tal caso este comentario se definiria como tremendamente hipocrita, ya que en los tiempos que corren son muchos los paises del mundo que reciben ayudas humanitarias y que son gobernados por dictaduras asesinas, pero creo que esta ayuda humanitaria en la que participa muchas veces españa, no es una ayuda a esas dictaduras asesinas, es una ayuda a los pueblos que mueren de hambre., no es asi?

Los resultados de las investigaciones en la historia económica del franquismo son unánimes y coinciden en señalar la profundidad y duración de la depresión que sufrió la economía española durante los años cuarenta. Basta echar un vistazo a la evolución de las macromagnitudes más significativas -producción agraria e industrial, comercio exterior, inversión, PIB o PIB per cápita- para hacerse una idea de la magnitud del desastre.
Para la mayor parte de los españoles fueron, sencillamente, los años del hambre, del estraperlo, de la escasez de los productos más necesarios, del racionamiento, de las enfermedades, de la falta de agua, de los cortes en el suministro de energía, del hundimiento de los salarios, del empeoramiento de las condiciones laborales, del frío y los sabañones.
La otra cara de la moneda fue la restauración de la propiedad privada, la recuperación de los beneficios de las empresas y de la banca, el desvergonzado enriquecimiento de los grandes estraperlistas protegidos del Régimen y el restablecimiento de los privilegios de la Iglesia y el Ejército.
Además de su intensidad, el otro rasgo característico de la depresión de los cuarenta fue su larga duración: hasta 1951 y 1952 no se recuperaron los índices del PIB y PIB per cápita, respectivamente, de 1935. No obstante, debe señalarse que la recuperación de los niveles de bienestar fue más tardía, como consecuencia de la apuesta del Régimen por la industria pesada, a costa del abandono de la agricultura y las industrias de consumo. Así, el nivel de consumo alimenticio de preguerra, en términos de calorías totales, solo se alcanzó a mediados de los años cincuenta y el consumo de algunos productos alimenticios de calidad se retrasó hasta entrados ya los sesenta. Comparativamente, la depresión posbélica española fue mucho más intensa y larga que la de los países europeos afectados por la Segunda Guerra Mundial.
Franco creía que el modelo liberal era responsable de los males de España
Para el Régimen, la grave y prolongada depresión fue debida a los daños causados por la Guerra Civil, al aislamiento internacional y a las adversas condiciones climáticas.
Las destrucciones de la guerra deben ser, sin embargo, matizadas: fueron limitadas sectorial y territorialmente. Tan solo fueron verdaderamente importantes en los transportes y las infraestructuras. A ello hay que añadir la pérdida de las reservas internacionales, el endeudamiento, la desarticulación económica y los problemas monetarios. Los daños fueron pequeños en la agricultura, aunque algo mayores en la ganadería, muy escasos en la industria y la minería, limitados y muy localizados en la vivienda. En todo caso, fueron muy inferiores a los que sufrieron los países afectados por la Segunda Guerra Mundial.
Las pérdidas más graves, curiosamente olvidadas por el Régimen, fueron las de vidas humanas. Los cientos de miles de muertos en los frentes de batalla y en las retaguardias; las miles de víctimas de la represión tras el final de la guerra; los fallecidos por hambre, privaciones y enfermedades. Pero no solo fueron los muertos. Cientos de miles de españoles fueron víctimas de variados tipos de represalias y depuraciones, y la población penitenciaria alcanzó cifras extraordinarias. Finalmente, hay que tener en cuenta el capítulo de los exiliados, particularmente importante desde el punto de vista del capital humano. Resulta muy llamativo que incluso un personaje como Himmler aconsejara a Franco, durante su visita a Madrid, una política de menor rigor represivo y más favorable a la integración de la clase obrera en las estructuras del “Nuevo Estado”. La depuración ideológica y el retorno del fundamentalismo religioso fueron una pesada losa que impidió el desarrollo de la libertad y la iniciativa. La sociedad española fue una sociedad, además de empobrecida, temerosa. Para colmo de males, el lugar que dejaron vacío los científicos, intelectuales y maestros republicanos fue ocupado por elementos del Régimen que, generalmente, carecían de las cualidades y la preparación técnica necesaria.
El aislamiento internacional de España también debe matizarse. En primer lugar, hay que decir que fue más espectacular, por la retirada de embajadores y la condena de la ONU, que efectivo en términos económicos. Franco había contado con las simpatías de Churchill, de las grandes empresas americanas y de las finanzas internacionales; el comercio con Reino Unido y otros países europeos nunca se interrumpió, y la ayuda a Argentina fue fundamental para la supervivencia del Régimen.
El propio Estado asumió la tarea de industrializar el país
Lo cierto es que, por encima de cualquier circunstancia, la duración y profundidad de la crisis no puede ser entendida sin situar en un primer plano la esencia política del Régimen, sus fundamentos y objetivos y la propia política económica desarrollada. Un Régimen nacido del apoyo directo de las potencias totalitarias y que se alineó de manera entusiasta con ellas hasta casi el final de la guerra. La situación de España en 1945 fue el resultado de una opción voluntaria de Franco que resultó equivocada.
El denominado bando nacional estaba conformado por una abigarrada mezcla de fuerzas conservadoras (burguesía y grandes propietarios agrarios), reaccionarias, como los tradicionalistas, el Ejército y la Iglesia e, incluso, algunas autoproclamadas revolucionarias, como Falange y las JONS. Estaban unidas por su oposición al progresismo de la República y por una serie de principios: nacionalismo, autoritarismo, corporativismo, ansias imperiales y rechazo del liberalismo, del socialismo y de las influencias culturales exteriores. Eran viejas ideas. Lo original en el Movimiento Nacional fue el carácter extremado de estos planteamientos.
Algunos dirigentes, entre los que podemos señalar al propio Franco y a su gran amigo el ingeniero naval militar Juan Antonio Suanzes, tenían ideas propias sobre economía y sobre la historia económica de España. Franco llegó a afirmar que las concepciones económicas del Nuevo Estado provocarían cambios en las teorías económicas vigentes. Sobre la situación del país, consideraban que el modelo liberal había sido el responsable del fracaso de España durante el siglo XIX, por lo que correspondía al Estado la tarea de industrializar el país. Un Estado fuerte, totalitario, capaz de imponer sus designios. Y no hablamos de personajes secundarios. Recordemos que Suanzes desempeñó la presidencia del INI desde su creación hasta 1963 y que ocupó la cartera de Industria y Comercio y la presidencia del Instituto Español de Moneda Extranjera entre 1945 y 1951.
El nacionalismo y el rechazo a lo extranjero culminaron en el ideal de la autarquía. Con el tiempo, y a la vista del fracaso, los dirigentes del Régimen intentaron cambiar la historia, afirmando que la autarquía había sido impuesta desde el exterior. Lo cierto es que las bibliotecas están llenas de libros y revistas donde se pueden encontrar centenares de textos de los más destacados dirigentes y economistas franquistas defendiendo el proyecto autárquico. El propio general no dejó dudas al respecto: “España es un país privilegiado que puede bastarse a sí mismo. Tenemos todo lo que hace falta para vivir y nuestra producción es lo suficientemente abundante para asegurar nuestra propia subsistencia. No tenemos necesidad de importar nada”.
La fijación de precios por parte del Gobierno causó grandes daños

Desgraciadamente para el país, el objetivo autárquico era una quimera y partía de la ignorancia de la teoría económica vigente. Para España, un país pequeño y atrasado, con un mercado interior pobre, con insuficiente ahorro, subdesarrollado científica y tecnológicamente, con un alto nivel de analfabetismo, con grave escasez de materias primas y bienes intermedios, mal dotado de productos energéticos y carente absolutamente de petróleo, era un suicidio.
El logro de la autarquía exigía el control estricto del comercio exterior. Los aranceles quedaron arrumbados ante instrumentos más poderosos de intervención como el comercio de Estado, las licencias y contingentes, los acuerdos bilaterales y, sobre todo, el control de cambios y el monopolio del comercio de divisas. En definitiva, las decisiones sobre lo que se podía o no importar se sustraían del ámbito empresarial y quedaban en manos de las autoridades. Para colmo de males, Franco, como otros dictadores, consideraba el tipo de cambio como un símbolo del prestigio internacional del país. El tipo de cambio de la peseta estuvo permanentemente sobrevalorado, agudizando los problemas de la balanza de pagos.
España se había beneficiado de manera extraordinaria de su neutralidad durante la Primera Guerra Mundial. Los países que permanecieron neutrales durante la Segunda Guerra lograron, igualmente, importantes beneficios. De manera inversa, la autarquía y la posición favorable al Eje perjudicaron gravemente al país.
La confianza del Régimen en que la autoridad, ejercida sin vacilaciones y acompañada de sanciones (incluida la pena de muerte), podía conseguir un orden económico más eficiente que el del mercado se consagró, incluso, como ley fundamental del Nuevo Estado. El Fuero del Trabajo proclamaba, en uno de sus puntos, de manera rotunda y castrense: “Se disciplinarán los precios”. La idea de que los precios podían “disciplinarse”, que podían someterse a las órdenes de la autoridad, muestra ignorancia y desprecio de los más elementales mecanismos económicos. Para desgracia de la mayor parte de los españoles, los precios, indisciplinados y maliciosos, se burlaron de las normas que pretendían sujetarlos bajo montañas de papel del BOE y se escaparon de las férreas, pero incompetentes, manos de los interventores, elevándose de forma incontenible.
La fijación de precios, el establecimiento de cupos y el racionamiento, así como la larga vigencia de estos mecanismos —que pueden tener un cierto éxito temporal en momentos de excepcionalidad—, tuvo efectos devastadores, aunque perfectamente esperables conforme a la teoría económica (previa a la revolución nacional-sindicalista, claro). Fijar precios oficiales por debajo de los que se alcanzarían en el mercado tiende a reducir la oferta, provoca un mayor deseo de consumo y genera un mercado negro. Los productores tenderán a producir bienes alternativos no sometidos a intervención y, por lo tanto, de precios libres, e intentarán reducir los costes, utilizando menos y peores insumos. En último extremo, preferirán dedicar sus productos a usos alternativos antes de entregarlos a los organismos de intervención a los bajos precios oficiales. En cualquiera de los casos, el resultado será el mismo: reducción de la oferta y precios más altos en el mercado negro. Estos efectos depresivos fueron particularmente graves en sectores como el energético y el de la construcción y rehabilitación de viviendas, consecuencia de la fijación de bajas tarifas y la congelación de los alquileres.
El establecimiento de racionamientos y cupos tuvo efectos similares. Resultaba imposible hacer coincidir los deseos de consumidores y productores con las cantidades asignadas y los precios que estaban dispuestos a pagar. Era frecuente el caso de un industrial cuyo cupo de una materia prima fuera insuficiente y estuviera dispuesto a adquirir cantidades adicionales a precios más altos. O el de un consumidor que tuviera derecho al racionamiento de un producto que para él carecía de valor, pero cuya cotización en el mercado fuera muy elevada. En todos estos casos de desajuste entre la demanda y los cupos o racionamientos asignados, el equilibrio solo podía conseguirse acudiendo a transacciones ilegales. Paradójicamente, el mercado negro sirvió para resolver, aunque fuera con extraordinarios costes, algunas de estas ineficiencias.
Evidentemente, había otra solución más barata y segura de conseguir cupos más elevados: acudir directamente a los organismos interventores. Si se contaba con las influencias políticas adecuadas, se podían conseguir pingües beneficios. La corrupción se convirtió así en otro de los rasgos característicos de la posguerra.
Socialmente, el mercado negro tuvo dos caras. Por un lado, la de los estraperlistas, una clase de nuevos ricos con hábitos de consumo y ostentación de riqueza que se hicieron célebres. Por otra parte, las clases populares de las grandes ciudades industriales, de mayoritaria filiación republicana.
Desde un punto de vista económico, el Nuevo Estado mostró una debilidad extrema. El raquitismo del presupuesto, consecuencia de un sistema fiscal insuficiente, anticuado, inflexible, ineficaz, injusto y minado por el fraude, dificultó la reconstrucción del país. Las elevadas exigencias de los gastos militares y de los cuerpos de seguridad y las necesidades del servicio de la deuda dejaban exhausto el presupuesto. Los gastos que podían mejorar las infraestructuras, el nivel educativo y la salud de los ciudadanos quedaron bajo mínimos. Acabar con aquella situación exigía una reforma fiscal que, necesariamente, tendría que haber afectado a los poderosos, y eso era, dada la esencia del Régimen, imposible.
Sin recursos y sin capacidad de aumentar los ingresos, el déficit de la hacienda resultaba inevitable. Los gobernantes optaron por una solución fácil a corto plazo, pero con efectos letales a medio y largo plazo. Se procedió a la emisión de deuda que, adquirida por los bancos, era monetizada mediante su pignoración en el Banco de España.
La monetización del déficit fue una fuente permanente de inflación y un saneado negocio para la banca que consolidó su poder sobre la economía española. Además, aumentó la injusticia fiscal ya que la inflación golpeó más duramente a las capas más desfavorecidas de la sociedad.
La inversión privada se mostró sumamente débil como consecuencia de las grandes incertidumbres generadas por la intervención y el futuro del Régimen. Por su parte, muchos de los recursos (tan escasos y valiosos) canalizados en inversiones públicas terminaron en grandiosos fracasos. Así sucedió con ENCASO, el buque insignia del INI, incapaz de suministrar los productos nacionales sustitutivos del petróleo.
En 1951 se produjo un cambio de Gobierno que incluía algunos ministros —Cavestany, Arburúa y Gómez de Llano— más o menos críticos con la política autárquica y partidarios de introducir reformas de signo liberalizador. Este cambio se había venido gestando desde hacía bastante tiempo. Los españoles, víctimas de tantas penalidades, empezaron a manifestar abiertamente su malestar, desencadenándose las primeras huelgas y protestas. También comenzaron a expresarse opiniones, dentro del propio Régimen, favorables a un cambio de rumbo.
Pero los cambios vinieron impulsados, fundamentalmente, desde el exterior, desde Estados Unidos, la gran potencia dominante en el mundo occidental. El estallido de la guerra fría, la caída de China en manos del Partido Comunista, la fabricación de la bomba atómica por la URSS y la guerra de Corea impulsaron el proceso de acercamiento hacia España. La ayuda americana, vital para el Régimen, tuvo, sin embargo, limitaciones cuantitativas y cualitativas; fue condicionada; exigió importantes contrapartidas y se mantuvo en un ámbito estrictamente bilateral.
Nuestro país estaba fuera de los organismos creados en Bretton Woods y del GATT; excluido del Plan Marshall y de la OECE; al margen de la UEP, de la CECA, del Acuerdo Monetario Europeo y del Tratado de Roma. La dictadura y la persistencia de planteamientos autárquicos e intervencionistas impidieron que España se beneficiase plenamente de la época dorada del capitalismo. A finales de los años cincuenta, la virtual quiebra exterior obligó a adoptar un programa de excepción, de nuevo gestado en el exterior: el Plan de Estabilización de 1959.
Tras el éxito del Plan, los años sesenta fueron, finalmente, los del desarrollo. Las causas no hay que buscarlas en la política económica interna, sino en el efecto de arrastre de una economía mundial en la mejor década de la historia. Sin embargo, el modelo de industrialización ocultaba problemas y carencias que se manifestarían al acabar la etapa de prosperidad: la economía seguía intervenida y fuertemente protegida, la hacienda mantenía todos sus defectos, el sistema financiero continuaba gozando de su posición oligopolista, persistía el atraso tecnológico, científico y educativo y se había levantado un sector industrial basado en tecnologías maduras y de elevados consumos energéticos.

miércoles, 1 de febrero de 2012

Hombres en la cocina

martes, 31 de enero de 2012

Seis meses de bronca e inacción

El gobierno de Francisco Álvarez-Cascos se ha caracterizado por su incapacidad para llegar a acuerdos// el niemeyer y la rtPa han centrado su polémica gestión todo ello para poner a su mujer al frente del Niemeyer y asi salvar la empresa de esta, de la ruina en la que el mismo Cascos la metio por su inutiliad como empresario y como persona"

31/01/2012 08:00 / / OVIEDO
Su deseo de revancha se ha quedado en frustración. Francisco Álvarez-Cascos no ha sido capaz de aguantar más de seis meses al frente de un Ejecutivo en minoría. Su incapacidad para dialogar con los agentes sociales y la patronal, y, especialmente, con los grupos parlamentarios de la oposición -PSOE, PP e IU-Los Verdes- para sellar con una negociación consensuada los presupuestos del Principado le han acabado por pasar factura.
Su discurso victimista ante la prórroga presupuestaria sólo le ha durado tres comparecencias: las de sus consejeros José María Navia-Osorio (Sanidad), Paloma Menéndez Prado (Bienestar Social e Igualdad) y Ana Isabel Álvarez (Educación y Universidades) que, en sus descripciones apocalípticas sobre la devaluación de sus respectivas áreas ante una supuesta pinza PP-PSOE han provocado por sí mismas una alarma social, quizá desmesurada. La ronda de comparecencias no llegó a completarse con el resto de los miembros de su Consejo de Gobierno para explicar las consecuencias de los incumplimientos de obras de cada departamento por la prórroga presupuestaria porque no les dio tiempo.
Durante el día de ayer, Álvarez-Cascos cambió hasta dos veces consecutivas su agenda de trabajo -los afectados fueron los agentes sociales, a los que se pospuso dos veces la reunión prevista por la mañana- en función de la sorpresa que tenía reservada para la tarde con el anuncio de la disolución del Parlamento y la convocatoria de elecciones adelantadas para el próximo 25 de marzo, coincidiendo con la fecha de celebración de los comicios en Andalucía.
Su imposibilidad de aceptar la mano que, inicialmente, le tendió la portavoz parlamentaria del PP, Isabel Pérez-Espinosa, le ha costado cara. "Déjese ayudar, no es una muestra de debilidad, es de grandeza, sea generoso con Asturias", le instó la antigua alumna al maestro. Pero Francisco Álvarez-Cascos era el jefe y no aceptaba consejos y así lo dejaban claro, en petit comité, algunas personas cercanas al presidente del Gobierno regional que, si bien se mostraban proclives a pactar con el PP como su socio ideológico natural, jamás se atreverían a llevarle la contraria y mucho menos en público. La revancha Álvarez-Cascos retornó a la política activa del Principado, después de siete años retirado de la vida pública, con una gran fuerza. Tras su decepción inicial al no lograr entrar en las querencias de los dirigentes populares de Génova para auparle a la cabeza de la lista del partido por Asturias en las elecciones del 22 de mayo, en detrimento de la candidata elegida -Isabel Pérez-Espinosatuvo que ingeniárselas para crear, con apenas tres meses y a contrarreloj, su propio partido de acólitos. Y no sólo lo consiguió sino que incluso ganó los comicios. Pero su victoria se cobró la ruptura de la derecha. Álvarez-Cascos volvía a provocar una gran convulsión entre la derecha asturiana, como había hecho, 14 años atrás, durante el pulso que mantuvo con el entonces presidente Sergio Marqués .
Su regreso a Asturias llegaba a través del partido que le sustentaba y al que bautizó como Foro Asturias Ciudadanos (FAC), compartiendo además las siglas de su nombre. Poco antes del inicio de la campaña electoral, uno de los fundadores y redactor de los Estatutos internos del partido, el abogado ovetense Gonzalo Botas, causaba la primera baja significativa. Aunque alegó motivos profesionales y personales, a su abandono voluntario de las filas del partido le sucedieron, goteo a goteo, numerosos compañeros, algunos significativos, hasta superar el centenar. Unas pérdidas para el partido que éste compensaba con notas de prensa sobre incremento de altas.
Sin embargo, el primer revés serio que sufrió Álvarez-Cascos al frente de su recién estrenado cargo le llegó de forma inesperada de su lista de candidatos a formar parte de su equipo. El presidente de la octava legislatura del Principado recibía una carta de renuncia del que iba a ser designado como viceconsejero de Educación y Formación Profesional (FP) del Principado, Miguel Ángel Forascepi, quien rechazaba el nombramiento "de forma irrevocable aduciendo motivos de salud. Álvarez-Cascos hizo pública la renuncia al inicio del acto de toma de posesión de los viceconsejeros del Ejecutivo autonómico, entre los que se iba a contar el propio Miguel Ángel Forascepi.
A la hora de nombrar a su Consejo de Gobierno eligió a técnicos con escasa o nula actividad política. Pero él, desde un principio, mantuvo que era el perfil que buscaba: profesionales dispuestos a trabajar "a tres turnos". Tras participar en la primera foto de familia con su Consejo de Gobierno, el 18 de julio de 2011, Álvarez- Cascos volvía a su despacho con el deseo de poner en práctica su ideario comprometido en su programa electoral. Pero sus seis meses de gobierno, lejos de mejorar las expectativas socio-económicas de los asturianos, ha conseguido el efecto contrario y en su balance sólo se encuentran broncas e inacción.
Los enfrentamientos
En este medio año de gobierno en minoría -Foro tiene 16 escaños de los 45 de la Cámara-, Alvarez-Cascos ha tenido sonoros enfrentamientos con los grupos parlamentarios de la oposición. Su empecinamiento en no abonar las transferencias del Principado a la radiotelevisión autonómica, en una decisión unilateral, fue muy contestado en la Junta y en la calle. Los trabajadores se movilizaron ante los cientos de compañeros que deja en el paro y en condiciones muy precarias. Su segunda afrenta se dirigió hacia el centro Niemeyer de Avilés y sus ecos llegaron incluso hasta Brasil, donde llegaron a desautorizar la utilización del nombre del arquitecto.
Sus desavenencias con la alcaldesa de Avilés, Pilar Varela, han sido continuas y todos sus deseos por reconducir la situación se estrellaron por el camino. La destitución del director del festival de Cine de Gijón, José Luis Cienfuegos, y el nombramiento de Nacho Carballo como su sucesor generó el siguiente capítulo de acoso y derribo en el ámbito cultural. El 25 de enero pasado fue el punto de inflexión en la vertiginosa hoja de ruta del presidente del Principado. Ese día, anunció que el PP y el PSOE habían unido sus votos para rechazar el proyecto de presupuestos de su Ejecutivo en lo que suponía "una moción de censura destructiva que significa imponer a los asturianos la vuelta a la política del gobierno socialista".
Los 25 votos a favor de PP y PSOE, los 4 de abstención de IU y los 16 en contra de FAC, con que se cerró la votación de la enmienda a la totalidad, dejaba la imagen de un presidente aislado y abatido. El 26 de octubre pasado, el secretario general de la Federación Socialista Asturias (FSA), Javier Fernández, aseguró cuando se cumplían los cien días de su toma de posesión que "peor no se puede hacer". Una crítica en la que coincidía el presidente del Partido Popular, Ovidio Sánchez, quien, el 23 de noviembre pasado le recomendaba que "deje de lado los disparates y las disculpas y gobierne". Tampoco los agentes sociales encontraron eco en el presidente hacia sus reivindicaciones sociales. Más bien al contrario. El 18 de noviembre pasado, Álvarez-Cascos les culpabilizaba de los altos índices de paro. "El empeño de los sindicatos por atrincherarse en el empleo fijo es lo que ha llevado a España a tener cinco millones de parados", sostenía sin ningún empacho. Todos los damnificados por los seis meses de gobierno de FAC no se sorprendieron ayer cuando el presidente eligió el 25 de marzo; día en que Asturias volverá a decidir cuál será su futuro, con o sin Cascos.

heliocentrismo ; La politica no es el centro del mundo


Curia financiera

31/01/2012 00:00 /
La Iglesia católica obligó en su día a Galileo a retractarse públicamente de sus teorías del heliocentrismo bajo severas amenazas. Sólo tardó 400 años en reconocer su error; y lo cierto es que tampoco es que el astrónomo pisano tuviera toda la razón, nadie cree ya que el Sol sea centro del universo; pero sostener, como hacía la curia, que lo era la Tierra era una sandez tan insostenible ante las evidencias que solo se explica por un dogmatismo fanático y gran afán por el control ideológico que permite, sobre todo, anclarse en el poder terrenal que es de lo que va este asunto.
Nuestra crisis general también tiene un origen dogmático, el de la creencia fantástica de que existe una mano invisible en los mercados que hace que se regulen por sí mismos. Es obvio que no, y que la codicia desmedida solo lleva a urdir un sistema de estafas contables que, al final, se derrumba como un castillo de naipes. Pero nuestra curia financiera no cede. Ahora pontifica, contra todos los telescopios, que la única salida son severos ajustes, purgas al sistema de protección social y derechos laborales.
La consecuencia, es evidente, ha resultado en la prolongación indefinida de la recesión, la congelación de la economía y el empobrecimiento generalizado. Sin estímulo no habrá crecimiento y, consecuentemente, no dejará de aumentar el paro. No tardarán, ni mucho menos, 400 años en reconocer su error. De hecho ya han empezado a girar este fin de semana pero ¿cuánto más tardarán en dar la vuelta completa? ¿cómo recuperaremos los cerebros fugados, los enfermos víctimas de recortes sanitarios, todo lo perdido en cenizas de las hogueras de su inquisición?
Solo hay un responsable de esta situación y se llama "la clase política". Una clase política que solamente es capaz de anteponar los intereses personales a los intereses generales. Una clase política incapaz de dialogar si eso no le supone un beneficio personal. Una clase política desvergonzada, con el único objetivo de ocupar una asiento en un lugar que no se merece aunque sea por 4 años (Tienen tiempo de asegurarse la jubilación). Una clase política, en fin, que no se merece el respeto de los votantes ni un céntimo de los impuestos de los ciudadanos

Fracaso absoluto, vacío de poder y un año perdido

31/01/2012 00:00
Complot, fracaso de castas políticas, la gota que colmó el vaso, chiringuitos sectarios, cortijos, poltronas…Hemos escuchado tantas veces estas disculpas que ya no resultan impactantes, pese a que salgan de la boca del todavía presidente del Principado de Asturias, Francisco Álvarez-Cascos.
La decisión de anticipar las elecciones al 25 de marzo era un rumor a gritos al mediodía. A primera hora de la tarde sorprendía tanto movimiento en Presidencia con todos los consejeros y diputados entrando en el palacio de Suárez de la Riva. No había duda, Cascos claudicaba ante la imposibilidad de pactar los presupuestos y qué mejor manera que hacerlo que cargando contra los demás sin analizar sus propios defectos.
Han pasado apenas seis meses desde que el político gijonés accediera al poder regional. Seis meses de experimentos, anuncios, broncas, recortes y…otras elecciones. Para este viaje, se pensarán ustedes, no hacía falta tanta alforja, porque lo que menos necesitamos ahora es que se pare de nuevo el cronómetro de nuestra economía. La patronal y los sindicatos, citados por cierto ayer mismo para hablar del pacto social -que paradoja- no dan crédito porque temen que las consecuencias serán tremendas.
No por esperada, la noticia es menor. Hace unos días publicaba en este mismo rincón que la postura de Cascos podía conducir a este desenlace, pero que dudaba mucho de que el resultado fuera tan diferente como para perder el tiempo de nuevo. El límite de los 23 escaños es tan lejano que esta convocatoria apenas tiene otra lectura que una decisión personal de Cascos para enseñar las uñas ante los que pretenden decirle que la minoría tiene estas cosas. Ya no hay carácter transversal que valga. Sólo hay que escuchar a algunos de sus dirigentes locales cuando hablan de la izquierda. Todos se han quitado la careta y habrá que ver si hay pelea por estar en la lista y en qué puesto.
Esta situación es el fracaso de algo tan esencial en política como es el diálogo. Hemos perdido todos, los primeros, la ciudadanía, que observamos impasibles como la casta de la que habla Cascos no es capaz de ponerse de acuerdo. Aquí no hay términos medios. Es una pena que Asturias, en la brutal crisis que padecemos, tenga que sufrir otra parálisis que puede resultar mortal de necesidad. Quedan dos meses para las elecciones, una campaña que no será de guante blanco, y otras cuatro semanas más tarde, como mínimo, para que se forme el nuevo gobierno. Hemos perdido el año 2012 porque la derecha no ha querido hablar, le pese a quien le pese, ya que sus 26 diputados eran garantía suficiente para dar la estabilidad requerida. No hay presupuesto ni previsión de tenerlo aprobado hasta la mitad del presente ejercicio.
Un gobierno tiene que gobernar sea el periodo que sea y si la sociedad estuviera agrupada, debería reclamar responsabilidades por esta tomadura de pelo. No ha pasado ni un año y Asturias vuelve a las urnas, porque ni Foro ni PP han tenido ganas de acordar nada.
Ya no nos podemos tragar la estrategia del pacto entre socialistas y populares. Eso sí, hay que agradecer al presidente que tampoco le duelan prendas para dar el paso adelante aunque no sea la vía más acertada. Es urgente que aclare su futuro, como también lo es que lo hagan sus rivales en las urnas porque el tiempo de los reproches ya ha llegado.
Los socialistas tienen una oportunidad única para hacer un análisis de conciencia profundo. Javier Fernández debe encabezar la lista y la candidatura debe ser lo suficientemente atractiva como nueva. Si quieren dar la imagen de partido de gobierno, hay que empezar por enseñar cosas diferentes porque la experiencia del pasado 22 de mayo deja pocas dudas.
Algo similar tiene que hacer el PP. Isabel Pérez-Espinosa es una candidata de futuro, aunque tienen que decidir si es para este presente tan inmediato. Otra alternativa es Mercedes Fernández que asuma el papel frente a Cascos, confiando en que el tirón nacional de su organización le permita sin mucho desgaste obtener unos buenos resultados. Pero no podrá dejar de lado los recortes que el propio Rajoy ya anunció o las cifras de desempleo que siguen creciendo.
El que tiene el camino más avanzado es el propio Cascos porque tiene la maquinaria engrasada, pero hay que superar el descrédito de este fracaso, la sensación social de incapacidad y la rutina del déjà vu político, al margen de que esta decisión lleve su marca personal. El mensaje es muy perverso. Cascos sólo puede gobernar si tiene mayoría absoluta. El resto, lo hemos visto, implica un escenario similar de agitación. Y no olvidemos que su sello se asocia a los grandes descalabros de la política regional desde la ruptura del gobierno de Sergio Marqués en 1998 y la división de la derecha asturiana en enero de 2011. Los dos grandes conflictos lucen su nombre y ahora tendrá que enfrentarse a su historia para encontrar una respuesta a tanto choque personal. El vacío de poder es total. El año está perdido y la situación es imperdonable.

lunes, 30 de enero de 2012

Seis meses de sombras en el Principado


Gracias a su genialidad deja .
eso sin contar con los recortes que estaremos obligados a realizar para pagar los gastos de las elecciones

Francisco Álvarez-Cascos, vicepresidente del Gobierno de la nación y ex ministro de Fomento entre 1996 y 2004 y secretario general del PP durante diez años, se alzó con la presidencia de Asturias en las elecciones de mayo con una imagen, labrada durante años por muchos de sus propagandistas, de gestor eficaz, trabajador infatigable “a tres turnos” (uno de sus lemas de campaña), gobernante impetuoso y arrollador y dotado de una idea cabal y visionaria de Asturias y de sus problemas y sus soluciones.
Pero en estos seis meses y medio de Gobierno nada de ello se verificó. La crisis económica, la necesidad de ajuste del gasto público y la minoría parlamentaria actuaron como supuestos eximentes de la inacción del Gobierno. Pero lo desolador para Cascos es que en este medio año de ejercicio del poder ni tan siquiera ha expuesto un proyecto conceptual ni un diseño de futuro para la región. Porque más que de futuro y de los retos del siglo XXI, Cascos se ha pasado medio año envuelto, como antaño, en la exaltación del pasado, reivindicando una y otra vez a Jovellanos, el ilustrado gijonés del siglo XVIII al que desde hace décadas dedica sus desvelos y le sirve de motivación en el ejercicio de la vida pública.
A esta ausencia de un proyecto prometedor de futuro se sumó su situación de minoría parlamentaria, que agudizó la imagen de inoperancia. En estos seis meses no hay decisiones o materializaciones que hayan confirmado la existencia tanta veces proclamada de un Gobierno trabajando a “tres turnos”. De hecho, Cascos ha seguido alternando su residencia en Asturias y en Madrid.
Pero la percepción que ha llegado a la ciudadanía es que mientras el ejecutivo de Foro manifestaba acusadas dificultades para hacer, no tenía ningún reparo en deshacer cuanto encontraba en su camino.
El frontal enfrentamiento con el Centro Internacional de Óscar Niemeyer (hoy, paralizado), el intento de asfixiar a la televisión y radio autonómicas (RPA) por la vía de los hechos, incumpliendo mandatos parlamentarios y negándose a pagar partidas aprobadas y comprometidas por poder legislativo en los presupuestos de 2011 y más recientemente la destitución del director del prestigioso Festival Internacional de Cine de Gijón por decisión del concejal de cultura de Foro en Gijón, entre otras decisiones controvertidas, han creado una impresión de bronca e inoperancia destructora.
A ello se ha sumado la imagen extremadamente débil de algunos consejeros del Gobierno, todo cuyo peso político reposa de modo exclusivo sobre el carisma del presidente. La imagen de falta de competencia de varios de los consejeros en sus comparecencias parlamentarias (una de ellas admitió, nada más ser designada para el cargo, desconocer la materia de la que había sido responsabilizada) debilitó la imagen del ejecutivo, así como los sucesivos cambios de posición sobre varias materias.

domingo, 29 de enero de 2012

Las grandes crisis de la economía española La recesión de los años treinta del siglo XX La Gran Depresión y la Segunda República


La inestabilidad se generalizó en Europa y derivó al final de la década en guerras devastadoras. En España, la crisis se debió más a factores externos que internos, aunque el atraso bancario limitó los daños del colapso financiero internacional.

La Gran Depresión se inició en Estados Unidos en 1929. Se difundió al resto del mundo mediante la disminución del comercio y los flujos internacionales de capital y la inversión de las corrientes migratorias. España no fue una excepción y fue golpeada, aunque con menor intensidad que otras economías europeas más desarrolladas. La adversa coyuntura internacional intensificó la desaceleración de la actividad económica española, ya visible en 1928, y agravó los desequilibrios estructurales.
 
La crisis internacional afectó al comercio y a la inversión extranjera
El PIB bajó un 6,4% durante 1930 y 1931, arrastrado por las malas cosechas
Fue la recesión la que trajo la Segunda República, no al revés
Entre 1931 y 1934 se expandió el gasto público y se sostuvo el valor de la peseta
La crisis económica desencadenó cambios políticos e inestabilidad social. Los problemas económicos contribuyeron a la caída de la dictadura de Primo de Rivera, que arrastró consigo a la monarquía. Ello despejó el camino al establecimiento pacífico de la Segunda República. La inestabilidad política y social fue general en Europa. Ni siquiera la guerra civil española fue una excepción, pues el rearme de los fascismos en Alemania e Italia estaba ya incubando otra guerra europea. La Guerra Civil fue el preludio de la Segunda Guerra Mundial.
Sin negar la importancia de los factores internos, el contagio internacional tuvo más relevancia en la gestación de la recesión económica en España, como sucedió en el resto de Europa. La economía de la Segunda República siguió las pautas internacionales, con las particularidades propias de los países atrasados y los problemas peculiares de una democracia recién establecida.
Esta interpretación actual contrasta con la tradicional, inspirada en los escritos de los economistas contemporáneos. Estos negaron el contagio de la crisis internacional para responsabilizar de la depresión a factores internos: los errores de los políticos republicanos. Para aquellos economistas, España fue "diferente" en la década de 1930. Los estudios actuales de historia económica muestran lo contrario.
- El atraso, escudo frente al contagio internacional. La crisis coyuntural fue breve y liviana, como señaló José María Zumalacárregui (1934). Esta moderación de la Gran Depresión en España tiene su explicación en que se trataba de un país atrasado, cuya agricultura ocupaba más del 40% de la población activa. Según Antonio Flores de Lemus (1929), la tendencia y los ciclos anuales del PIB venían marcados por la producción agraria. Ambas variables alcanzaron el máximo en 1929. La mala cosecha de 1930 arrastró al PIB. La crisis industrial y de la construcción empezó al año siguiente. El sector servicios no sufrió la recesión, pero su crecimiento se ralentizó. El PIB solamente disminuyó un 6,4% durante 1930 y 1931, según las estimaciones de Leandro Prados (2010). Sectorialmente, la agricultura y los servicios atemperaron las crisis sufridas por algunas industrias y la construcción. La recesión no afectó a las industrias de consumo (textil), cuya producción aumentó gracias al crecimiento de los salarios reales.
La salida de la crisis española fue rápida porque la excelente cosecha de 1932 elevó el PIB. Tras una recaída en 1933, su recuperación se consolidó en 1934 por otra gran producción agraria. Al año siguiente volvió a alcanzarse el nivel del PIB previo a la crisis gracias al buen comportamiento de la agricultura y a la mejoría de la industria y la construcción. Técnicamente, la crisis coyuntural había acabado en 1935.
En el sector financiero, las cotizaciones de la Bolsa de Madrid cayeron en 1929 y se desplomaron en 1931 y 1932, por influjo de la crisis industrial y de la proclamación de la República. No obstante, la Bolsa madrileña se había recuperado ya en 1935. En Europa y Estados Unidos, los pánicos bancarios de 1931 convirtieron una simple recesión en la Gran Depresión. Pues bien, el atraso bancario evitó este desastre en España, donde solo quebró un banco (el de Barcelona). La escasa internacionalización de sus operaciones y el reducido peso de sus inversiones industriales explican la resistencia de los bancos españoles al contagio de la crisis financiera internacional, según Pablo Martín Aceña (2004).

- La insuficiente protección del comercio exterior. Olegario Fernández Baños (1934) señaló que la crisis española se desarrolló al margen e independientemente de la mundial, debido a su aislamiento, creado por los altos aranceles y el aumento del tipo de cambio de la peseta. Las cifras históricas muestran lo contrario: la crisis internacional afectó seriamente a los sectores exportadores e importadores, redujo la inversión extranjera y provocó el retorno de los emigrantes. La explicación radica en que la protección exterior (aranceles y depreciación de la divisa) existente en 1929 fue insuficiente para evitar el contagio de la crisis internacional.
Es más, la protección relativa empeoró en los años 1930, pues España no practicó las políticas de empobrecer al vecino. Estas funcionaron para Reino Unido porque otros países no las adoptaron. España se protegió menos y tardíamente, como muestra la evolución de la protección aparente (recaudación en aduanas / importaciones). La República no aumentó la protección arancelaria hasta 1933. Ni siquiera entonces recurrió con convicción a los contingentes a la importación. En 1929, el grado de apertura (porcentaje del comercio exterior en el PIB) era inferior en España que la media europea, según Antonio Tena (2005). Pero la caída de la apertura exterior fue menor en España. A pesar de lo cual, esta disminuyó a la mitad entre 1930 y 1935. Esto revela que las repercusiones de la crisis internacional sobre el comercio exterior fueron apreciables.
La crisis internacional también empeoró el saldo de la balanza comercial: tras 1931, el déficit creció hasta el 23,8% en 1935. Las importaciones cayeron menos que las exportaciones, porque España sufrió las consecuencias de las políticas de empobrecer al vecino practicadas por otros países. Además, aquel déficit comercial no pudo compensarse con los ingresos en divisas por fletes, remesas de emigrantes e importaciones de capital, que prácticamente desaparecieron debido a la crisis internacional.
España tampoco se protegió con devaluaciones competitivas. Aunque nunca entró en el patrón oro, lo intentó en dos ocasiones y sus Gobiernos actuaron como si pertenecieran al club. Desde 1928, la peseta se depreció por la presión de los mercados de divisas. Por el contrario, los Gobiernos trataron de mantener la paridad de la peseta a través del control de cambios. Sin esta intervención en el mercado de divisas, la peseta se habría depreciado más, lo que hubiese resultado más protector para la economía española.
Hasta 1931, esta política de mantener la cotización de la divisa fue la ortodoxa internacionalmente y agravó la crisis internacional. Todo cambió aquel año, cuando Reino Unido y los países del bloque de la libra abandonaron el patrón oro, lo que facilitó su recuperación económica. Otros países, como Francia, permanecieron en el patrón oro, agravando su depresión. Pues bien, los Gobiernos españoles engancharon la peseta al franco francés, actuando como si pertenecieran al patrón oro. La República descartó las devaluaciones competitivas practicadas por los países que abandonaron el patrón oro. En suma, la fortaleza de la peseta entre 1931 y 1935 perjudicó a las exportaciones españolas y favoreció las importaciones, agravando las repercusiones de la crisis internacional.

- Los factores políticos coadyuvaron a la crisis. Para Luis Olariaga (1933), la recesión en España tuvo su origen en el descenso de la inversión privada, originado por el empeoramiento de las expectativas empresariales, tras el establecimiento de la República, por los conflictos sociales, las políticas socializantes, el acoso a la propiedad por los Gobiernos, la desconfianza en el régimen y la paralización de las obras públicas. El hundimiento de la inversión privada fue clave en la depresión coyuntural de la economía española, pero la explicación de Olariaga requiere algunas matizaciones.
Primera, el ciclo inversor se había desacelerado ya en 1928. La inestabilidad social, la incertidumbre política y el empeoramiento de las expectativas empresariales habían comenzado con la crisis de la dictadura de Primo de Rivera. Las huelgas generalizadas se iniciaron en 1930, en cuanto desapareció la represión de la dictadura. Luego, las expectativas empresariales se agravaron por la crisis internacional y la transición hacia el régimen republicano. Además, esta inestabilidad social acompañó a la depresión económica en toda Europa.
Segunda, las cifras macroeconómicas muestran que la Segunda República no causó la crisis económica, que ya venía de antes. Al contrario, la recesión económica y el colapso de la monarquía, que había apoyado la dictadura, trajeron la República.
Tercera, las políticas reformadoras del primer bienio republicano no fueron socializantes, sino socialdemócratas. Aplicaron en España reformas estructurales y sociales que ya se habían implantado en Europa desde 1883 para corregir la desigual distribución de la renta. La legislación laboral de Largo Caballero contribuyó al crecimiento de los salarios reales entre 1931 y 1933, tras haberse estancado durante la dictadura de Primo de Rivera. Pero, como en Europa, el crecimiento de los salarios reales también se debió a la deflación. En el segundo bienio, los salarios reales permanecieron estables. Por otro lado, los costes salariales no aumentaron por la legislación sobre seguros sociales, porque los empresarios apenas la aplicaron. En cualquier caso, los Gobiernos republicanos fueron escrupulosos en la aplicación de la ley, como sucedió con la reforma agraria, según Ricardo Robledo (2008). Eso sí, estas reformas provocaron una reacción antirrepublicana en los empresarios más conservadores (los agrarios), cuyas acciones agudizaron los conflictos sociales y la inestabilidad política.
Cuarta, la Segunda República no paralizó las obras públicas, sino que las reactivó para compensar la caída de la inversión privada. En España, la inversión agregada alcanzó un máximo en 1929. Tras disminuir ligeramente en 1930, se desplomó en 1931 y 1932, para recuperarse desde 1933. Por el contrario, la inversión pública solo cayó en 1930, para aumentar desde 1931. Las obras públicas, paralizadas en 1930, fueron reemprendidas en 1931 y se intensificaron en 1932. La obra pública de Indalecio Prieto y los pedidos de material de transporte contribuyeron a paliar los efectos de la crisis.

- Una política fiscal moderadamente expansiva. La política fiscal republicana no causó la recesión, sino que alivió sus secuelas. A pesar de sus declaraciones de ortodoxia presupuestaria, los ministros de Hacienda de la República realizaron una política fiscal anticíclica. La política expansiva de la dictadura fue clausurada por su ministro de Hacienda José Calvo Sotelo en 1929, cerrando el presupuesto extraordinario de 1926. Esta política restrictiva fue asumida por el ministro de Hacienda de la dictablanda, Manuel Argüelles, en 1930. Pero fue revertida por la Segunda República, cuyos ministros aplicaron una política presupuestaria expansiva.
Entre 1931 y 1934, los ministros de Hacienda incrementaron el gasto público en un 25% para combatir el desempleo e invertir en infraestructuras y educación. La presión fiscal también aumentó gracias a la reforma tributaria de Jaume Carner de 1932. Esto revela que aquellos ministros no eran keynesianos, como tampoco lo eran en el resto de Europa. Como los gastos crecieron más, del equilibrio en 1930 se llegó a un déficit presupuestario del 1,6% del PIB en 1934. Era un porcentaje respetable para los cánones de la época, lo que permite hablar de un cierto estímulo fiscal. No obstante, una parte del déficit era coyuntural, porque la recesión lastró el crecimiento de los ingresos. Solo en 1935 hubo una intención clara de reducir el déficit presupuestario por parte del ministro Joaquín Chapaprieta.
En cualquier caso, la política fiscal apenas tuvo repercusiones sobre la producción y el empleo, porque el gasto público nunca superó el 13,5% del PIB. Como en otras democracias europeas, los moderados planes de obras públicas no pusieron en peligro las finanzas del Estado. Por ello, en España no hubo una crisis de la deuda pública, cuyas cargas financieras fueron sostenibles durante la República.

- La tardía política monetaria expansiva. Antes de 1931, la política monetaria ortodoxa fue restrictiva, para mantener la paridad con el oro. Esto difundió la crisis internacionalmente. Tras las crisis bancarias europeas de 1931, la política monetaria de los países que abandonaron el patrón oro fue expansiva, con devaluaciones y reducciones del tipo de interés, lo que favoreció su recuperación. Otros países, como Francia y España, mantuvieron más tiempo las políticas monetarias deflacionistas, agravando su depresión.
En 1931, la oferta monetaria cayó en España porque aumentó la demanda de efectivo por el público, reduciendo sus depósitos bancarios, ante la incertidumbre generada por la crisis económica y la proclamación de la Segunda República, según Pablo Martín Aceña. Desde 1932, por el contrario, la oferta monetaria creció porque los bancos recurrieron a la pignoración de deuda pública en el Banco de España y porque descendió el coeficiente de efectivo mantenido por el público. Es decir, porque aumentó el dinero intensivo en contratos (depósitos bancarios), que es un indicador de la confianza de la población en la estabilidad del sistema financiero y del régimen político.
El Banco de España solo controlaba el tipo de interés. La utilización de este instrumento fue tardía e insuficiente. Los tipos de descuento comercial se redujeron en medio punto porcentual en 1932, 1934 y 1935. Los tipos aplicados a la pignoración de la deuda se redujeron en medio punto en 1934 y 1935. Esta política monetaria expansiva del segundo bienio republicano contribuyó a la recuperación económica.
- En los años treinta, España no fue diferente; en los cuarenta, sí. La recesión económica de la Segunda República fue menos profunda, pero fue similar a la sufrida por las democracias europeas. Desde el punto de vista coyuntural, no puede hablarse de Gran Depresión en la España de la década de 1930. Los problemas más graves de la economía española eran estructurales y seguían vigentes en 1936, de ahí la insistencia en las políticas de reformas. Los Gobiernos republicanos recurrieron a los instrumentos de política económica coyuntural convencionales de su tiempo, aunque aplicaron con retraso y escasa convicción las políticas de empobrecer al vecino, lo que agravó las repercusiones de la crisis internacional. En España, como en el resto de Europa, no se aplicaron políticas keynesianas. La política económica republicana no causó la depresión económica ni esta desencadenó la Guerra Civil, que es el corolario que sacan algunos historiadores económicos. El origen de la Guerra Civil no fue económico, sino que estuvo, según Santos Juliá (2008), en un doble fracaso militar: el golpe de Estado de los generales rebeldes no triunfó, en julio de 1936, y el Gobierno no logró aplastar la insurrección. La inclinación del ejército español a los pronunciamientos no era una novedad. Lo que había cambiado era el contexto internacional. En efecto, la ayuda financiera y militar de las potencias fascistas al general Franco y el abandono de las democracias al Gobierno de la República permitieron el triunfo de los generales sublevados, pero después de una costosa y sangrienta Guerra Civil.La supervivencia de la dictadura de Franco tras 1945 convirtió a la España de la posguerra en un régimen, político y económico, diferente del vigente en las democracias europeas. La dictadura franquista siguió aplicando las políticas económicas de guerra que habían implementado las potencias fascistas derrotadas. En aquella política autárquica está el origen de la profunda crisis económica de la posguerra. Esta fue la auténtica Gran Depresión española del siglo XX.

miércoles, 25 de enero de 2012

todo tiene consecuencias


todo tiene consecuencias
Maranatha: Rusia: La posibilidad de una guerra entre EEUU e Irán es real
Rusia considera real el peligro de una guerra entre Estados Unidos e Irán, declaró el secretario del Consejo de Seguridad de Rusia (CSR), Nikolái Pátrushev. "Existe la posibilidad de escalada mil...
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*LOS COMPLEJOS DE LA DERECHA PAGANA* Eulogio...

 

LOS COMPLEJOS DE LA DERECHA PAGANA
Eulogio López

El nombramiento de la abortista Carmen Vela como secretaria de Estado de Investigación asombra hasta en Wall Street.

Los nombramientos progres del Gobierno Rajoy sólo se entienden como el desprecio habitual del PP hacia el voto católico, al que considera cautivo.

Mi amigo financiero es norteamericano de origen español –su madres es aragonesa-, e intermediario bien conocido en Wall Street. Se define a sí mismo como especulador, y tan ateo que no sólo niega a Dios, sino que, puestos a no creer, reniega hasta de la ley natural. Para mi amigo sólo existe el consenso social sobre lo justo y lo injusto, un consenso muy parecido al financiero sobre deuda soberana o sobre una multinacional, que se define con una sola: variable.

Y entonces es cuando me sorprende. Hasta sus neoyorquinos oídos ha llegado el nombramiento de la abortista Carmen Vela (en la imagen) como secretaria de Estado de Investigación. Me pregunta quién ha decidido que la ideóloga del aborto zapateril, entusiasta defensora de la utilización de embriones humanos para la investigación, se haya convertido en cuasi ministra de subvenciones a la investigación científica. Le respondo que no tengo ni la menor idea –recuerden que soy periodista- y entonces se lanza en plancha.

Su primer argumento es que en Estados Unidos, pionero en la investigación con células embrionarias, bendecidas con entusiasmo por Barack Obama nada más llegar a la Casa Blanca, ya han descubierto que el troceamiento de embriones no ha servido ni para curar un resfriado y que, encima, para mayor pitorreo de la moral (la moral es una cachonda) provoca rechazos en los pacientes, además de tumoraciones cancerígenos.

Ahora bien, allí, en Gringolandia, es el sector privado el que financia a los laboratorios machacaembriones, por lo que antes de irse directamente a la quiebra, estos matarifes han reconvertido su actividad hacia la investigación con células madre adultas, que no matan a nadie y consiguen éxitos terapéuticos. Ventajas de guiarse por el dios-mercado.

En España, por el contrario, como quien paga es el político, es decir, los que funcionan con el dinero de los demás, el sectarismo homicida del Zapaterismo pervive en el Marianismo, y Carmen Vela tiene la intención de seguir subvencionando los mataderos de embriones sitos en Madrid, Valencia, Barcelona, Sevilla y Granada, todo sea por la ciencia y el progreso médico. Y es que el Partido Popular es derecha pagana y los complejos que genera su incoherencia se llaman Carmen Vela.

Lo curioso es que, apenas un instante después, mi amigo, el especulador, me asegura que no debe cerrase el grifo de dinero público para destripar embriones porque no hayan obtenido éxitos terapéuticos –"eso sería utilitarismo"- sino por el hecho de que no se puede utilizarla al hombre como medio.

Asombrado me quedo, a fuer de sorprendido. Estos desertores de la ley natural no dejan de invocarla a conveniencia cuando proceden… o cuando su conciencia levanta la mano.

En cualquier caso, ésta es la historia de los complejos del Partido Popular, o sea de la derecha pagana española, no menores con Rajoy que con Aznar. Y no denuncio yo, sino un financiero naturalista, pelín calvinista, de Wall Street que no cree en la ley natural pero que la aplica. Y es los especuladores pueden ser codiciosos pero no idiotas, al menos los especuladores con éxito. Porque, claro, cuando Carmen Vela, hoy secretaria de Estado del PP, alumbró la genial idea de que el embrión es un ser vivo, pero no es un ser humano (a lo mejor es una cría de hipopótamo) lo que quería decir era esto: ¿Cómo podemos llamar homicidio a la muerte se algo tan pequeñito como un embrión? Curiosísima línea argumental que nos lleva a concluir que Fidel Castro es un señor mucho más respetable que Teresa de Calcuta, porque era más grande y fuerte que la feúcha y encorvada religiosa kosovar.

Y claro, mi amigo yanqui está dispuesto a creerse los análisis de la agencias de riesgo, pero no una 'grosem chorradem' de este calibre… que es la que propugna el Marianismo, que no viene de María sino de Mariano.

Los nombramientos progres del Gobierno Rajoy sólo se entienden como el desprecio habitual del PP hacia el voto católico, al que considera cautivo.
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martes, 24 de enero de 2012

Lo que el BOE esconde


Luis De Guindos cree que pude seguir robando al obrero como lo hizo cuando estaba en el banco yanki.

Lo que el BOE esconde por Rosa María Artal, 2 enero 2012

No sería más que la mentira diaria del PP, si no fuera tan grave. La vicepresidenta y portavoz no lo contó, naturalmente, pero en el Consejo de Ministros del viernes el gobierno aprobó una ayuda de 103.000 millones de euros a las entidades financieras. “Estos avales no suponen una salida inmediata de fondos, pero sí un aumento astronómico del capítulo correspondiente a pasivos financieros (endeudamiento)”, asegura la Plataforma por una vivienda digna que ha expurgado a fondo el BOE donde se reseñan los acuerdos del viernes. Esta relevante partida aparece nada menos que en la disposición final decimoséptima, casi de tapadillo (como también revela el silencio al respecto de Soraya Sáenz de Santamaría).

Mantienen, además, los 92.543.560.000 de euros que aprobó el gobierno del PSOE para garantizar las obligaciones económicas exigibles a la sociedad denominada ‘‘Facilidad Europea de Estabilización Financiera’’.
Añaden otra partida de 3.000.000.000 de euros para los avales destinados a garantizar valores de renta fija emitidos por fondos de titulización de activos.

En total, ponen a disposición de las entidades financieras 196.043.560.000 euros para 2012.
A causa del abultado déficit público (debido a la deuda de las Comunidades Autónomas fundamentalmente y recordemos que pese a la sorpresa manifestada por el PP de ese “país en ruina”, este desmemoriado partido las regenta actualmente casi todas), se han practicado también durísimos ajustes a la población.

La subida del IRPF decretada por el PP nos sitúa ya como el tercer país con los impuestos a las rentas del trabajo más altos, cuando nuestros sueldos son los penúltimos de la UE15, solo por encima de Portugal. Las rentas altas seguirán sin pagar dado que apenas declaran sus ingresos reales y no se persigue apenas el fraude fiscal, ni ha hablado nada el PP de que esa política vaya a cambiar. El expresidente de Lehman Brothers España y hoy ministro de Economía y Competitividad, Luis De Guindos, declaraba esta mañana en la SER que por el impuesto de sociedades “se recauda muy poco”, así que no lo van a tocar, y que “hablar de SICAVs es demagogia barata”, o sea que tampoco. Pues son un montón de ellas y tributan al 1% . Más aún, De Guindos anuncia “una agenda reformista muy agresiva”, sin “llorar por la leche derramada”.

Las ayudas a la Iglesia Católica tampoco se tocan. Reciben medio millón de euros diarios. El jugoso BOE del 31/12/2011 dice también que el Estado entregará, mensualmente, a la Iglesia católica 13.266.216,12 euros”,

Para pagar a los bancos y mantener los privilegios de las clases adineradas por tanto, se producen graves recortes sociales y alzas de impuestos. Y se merma en capítulos fundamentales como la dependencia, la investigación, o la televisión pública, que parece tener sus días contados.

El BOE escondía algún acuerdo más, que igualmente olvidaron mencionar los cuatro ministros: la compra de gases y artificios lacrimógenos por valor de un millón de euros . El anuncio de licitación apareció el 15 de Junio, un mes después del 15M, a iniciativa del PSOE según se ve claramente. El PP lo ha mantenido. Parece más imprescindible este gasto que subvencionar el transporte público a los jubilados, también suprimido en algunas comunidades autónomas. Las “agendas reformistas muy agresivas” es lo que tienen, que igual no gustan y quien manda, manda, aunque no sea sino representante de la soberanía popular.

Como en Farenheit 451 atrapad en vuestra memoria datos, declaraciones e imágenes. La UE se dispone a borrar la memoria de Internet.
Que el futuro sea como lo planean o como demanda la justicia y la equidad, depende solo de nosotros,

__________________________________________________________

Reflexión:

¿Quién parará este tren de la insensatez e irresponsabilidad del “político”? (…quizás sea porque se llega a la política por muchos caminos con el solo objetivo de tener “poder” y con ese poder hacer lo que su instinto animal les lleva hacia su objetivo, el de poder medrar). ¿Quién les ha educado? Muy posiblemente este capitalismo feroz, esta sociedad frenética que no sabe ni conoce más destino que el ego y el tener para sí, como si el mundo se terminara mañana mismo, un mañana a medio plazo que para muchos no llegará… ¡ o cambiamos la dirección de la vía o el tren se estrellará con todos nosotros dentro !

¡Evítalo, lucha contra la insensatez, sé crítico en todo aquello contrario a la honradez y aplaude la idea de justicia (digo la “idea”, no la práctica jurídica de nuestros días).

domingo, 22 de enero de 2012

SALARIOS MINIMOS EUROPEOS



"Cuando advierta que para producir necesita obtener autorización de quienes no producen nada; cuando compruebe que el dinero fluye hacia quienes trafican no bienes, sino favores; cuando perciba que muchos se hacen ricos por el soborno y por influencias más que por el trabajo, y que las leyes no lo protegen contra ellos sino, por el contrario, son ellos los que están protegidos contra usted; cuando repare que la corrupción es recompensada y la honradez se convierte en un autosacrificio, entonces podrá afirmar, sin temor a equivocarse, que su sociedad está condenada." Ayn Rand (1950)
SALARIO MÍNIMO INTERPROFESIONAL EN EUROPA:

Luxemburgo:. . . . . 1.750 ¤
Irlanda: . . . . . . . . 1.653 ¤
Bélgica: . . . . . . . . 1.389 ¤
Holanda: . . . . . .. . 1.385 ¤
Francia: . . . . . . . . 1.350 ¤
Reino Unido: . . . . 1.005 ¤
España:. . . . . . . . . 624 ¤ Y los gobiernos y senados españoles ganando lo mismo que los europeos de "primera clase"; los parlamentarios españoles, en el Parlamento Europeo, ganando igual que los "europeos ricos". Los unicos que somos europeos solo para lo que les interesa: los españoles de 3ª, 4ª, 5ª, etc
Para que luego digan que solo hay CASTAS en la India.
 Que sepan que lo sabemos y les dé vergüenza (si la tienen).

"La politica es el arte de buscar problemas, encontrarlos y aplicar las soluciones equivocadas".

Groucho Marx.