miércoles, 10 de octubre de 2012

Licenciado endeudado y marginado WALTER OPPENHEIMER




La subida de tasas con merma de becas conduce al sistema hacia la desigualdad

El ministerio propone un modelo de préstamos que requiere mucho dinero y precauciones, advierten los expertos


Los británicos ya han observado una caída en la entrada en los campus
La subida de las matrículas llega a alcanzar los 400 euros
Tiene más cabeza un burro que se muerde la cola que el gobierno y ministros. Dejar la educación en manos de los bancos, es como fue en épocas de Aznar la apuesta por el ladrillo, especulación, liberalización= pobreza, quiebra, corrupción) en manos de los bancos. Que dejen los ministros y el gobierno de confundir y comparar a España con sistemas educativos y económicos que no tienen nada que ver q si el inglés, americano, australiano, canadiense para justificar otra vez el robo de los recursos haciéndole sentirse parte del 1º mundo, y miren la cruda realidad de España que es que los sueldos son del tercer mundo o menos para profesionales que todavía trabajan o trabajan sin sueldo y pagando, que el paro censado del 25% no deja suficiente dinero para devolver un préstamo y desgraciadamente los impuestos de todos los ciudadanos no se destinan para mejorar esta situación sino para salvar a los "bancos". Que en una estado que no produce sino fiestas, semanas grandes, fútbol, borracheras, sexo y turismo desmadrado se demandan vendedores ambulantes, putas y fiesta!

Con precios de las matrículas crecientes y becas menguantes, la Universidad española corre el riesgo de convertirse en un sistema “muy desigual, porque básicamente solo los ricos podrían permitirse el lujo de estudiar, perpetuando las desigualdades sociales”, describe desde la distancia de una observadora internacional la profesora de la Universidad de York, en Toronto (Canadá), Sheila Embleton. Es la misma lectura que hacen quienes protestan desde hace meses en las facultades españolas. Frente a esas movilizaciones y esos miedos, el ministro de Educación, José Ignacio Wert, apuntó recientemente la posibilidad de establecer un sistema de préstamos a estudiantes que le permitan a cualquiera pagar esas tasas que hoy son más caras. Su departamento está “en conversaciones muy avanzadas” con el Instituto de Crédito Oficial (ICO)para ponerlo en marcha, aseguró.
Sin embargo, con independencia de la credibilidad de la puesta en marcha de esos préstamos en el actual contexto de crisis —enquistada entre otras razones por la falta de crédito—, la experiencia en otros países apunta a que ese tipo de sistemas se deben implantar con sumo cuidado, para que no acaben generando aún más desigualdades, y teniendo bien claras las respuestas a las preguntas cruciales de este debate: ¿quién debe pagar la universidad?, ¿cómo?, ¿cuánto?
La universidad, como cualquier servicio, lo puede pagar principalmente el Estado (es decir, entre toda la sociedad a través de los impuestos) o principalmente el que la usa, es decir, en este caso, los estudiantes y sus familias a través de las matrículas. Esos dos modelos básicos están representados en sus extremos por los países escandinavos (donde la matrícula es gratuita) y por países como EE UU o Chile (donde los alumnos asumen la mayor parte del coste).

Inglaterra pasó de un
 sistema gratuito a cobrar
 más de 11.000 euros
Aunque entre unos y otros hay muchos puntos intermedios, en la mayor parte de los casos donde las matrículas son altas existen fuertes sistemas de becas y ayudas al estudio para asegurar que nadie con capacidad se queda sin estudiar por falta de recursos. Es decir, lo que en términos sociales se llama asegurar la igualdad de oportunidades y, en términos económicos, evitar la pérdida de talento de los recursos humanos de un país.
Hasta ahora, España entraba en la categoría de precios bastante asequibles, pero con un “limitado acceso a ayudas”, decía un reciente informe de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). España destina a becas y ayudas el 0,11% de su PIB frente al 0,29% del PIB de media en los países de la OCDE, y el 0,37% de Australia. En España, en 2009 un tercio de los universitarios tenía alguna beca o ayuda; en Australia era el 81% y en EE UU, el 76,5%, según los datos publicados por la OCDE.
Pero desde este año, el cambio normativo fijado por el Ministerio de Educación español ha significado una liberalización de facto de los precios en las universidades públicas (con unas subidas que llegan en algunas comunidades hasta el 50% para los recién llegados, hasta 400 euros, y mucho más para los repetidores y los alumnos de máster) que conduce al sistema hacia una especie de tierra de nadie, pues elcrecimiento de las tasas no se está compensando con más becas.

Wert negocia con el ICO 
para
 lanzar préstamos para los estudiantes
De hecho, lejos de subir, las ayudas se enfrentan a fuertes tensiones por los recortes educativos. Además, independientemente de los presupuestos (por segundo año, el Gobierno los ha mantenido para las ayudas generales universitarias), los nuevos requisitos de notas que han de obtener los becarios para seguir siéndolo harán que este año pierdan la ayuda en torno al 17% y que la cifra llegue a más del 32% el próximo curso, según los cálculos de los especialistas en financiación universitaria Juan Hernández Armenteros (Universidad de Jaén) y José Antonio Pérez García(Politécnica de Valencia).
En ese contexto —las protestas de la comunidad universitaria y el malestar de los alumnos afloran constantemente en este principio de curso en forma de movilizaciones— aparece la propuesta del ministerio de un sistema de préstamos.
Y llega apenas seis meses después de que el propio ministerio eliminara la única convocatoria de este tipo que existía en España (préstamos avalados por el ICO para estudiar másteres o doctorados), porque las condiciones que se podían ofrecer eran muy poco ventajosas. “En 2011, las condiciones marcaban unos intereses del 5,43% y, con ellas, la demanda no llegaba a las 1.000 solicitudes. Por eso, el ministerio decidió suspenderlos temporalmente hasta que se logren unas condiciones adecuadas.
Ahora nos encontramos en el momento en el que se sigue negociando con el ICO unas condiciones favorables para los estudiantes”, explica un portavoz de Educación.

Solo un tercio de los
 alumnos
 tiene ayuda en España;
 en EE UU es el 76%
Estos créditos nacieron con el nombre de préstamos-renta, pues los beneficiarios no debían empezar a devolverlo hasta que terminaran los estudios, encontraran un empleo y alcanzaran un determinado nivel de ingresos. Algo parecido es lo que hace unos años le recomendó a España la OCDE: subir los precios de las matrículas para asegurar mejor la calidad y sostenibilidad de las universidades, pero, a la vez, “ampliar y diversificar considerablemente el sistema de apoyo a los estudiantes”, esto es, complementar el sistema de becas para aquellos alumnos con menos recursos “con un plan de préstamos universal a devolver en función de los futuros ingresos”.
Este era exactamente el plan del anterior Gobierno del PSOE (que planteaba encarecer las matrículas, sobre todo, a los repetidores, a la vez que engordaba las ayudas), pero con la idea de implementarlo una vez superada la actual crisis económica. “Lanzar un sistema de préstamos de este tipo es muy caro, y España probablemente no esté en condiciones de hacer esa inversión. Requiere un importante gasto inicial que solo se recupera cuando los estudiantes comienzan a pagar”, explica la analista de educación superior de la OCDE Barbara Ischinger.
En todo caso, prospere o no la iniciativa del ministro, ya ha reabierto el debate que está recorriendo todo el planeta sobre la sostenibilidad de una universidad de masas y que en España sigue abierto de par en par. El mes pasado, la OCDE fue la anfitriona de una conferencia internacional sobre el tema dirigida por Ischinger, en la cual se repasaron los distintos modelos de financiación de los campus que existen en todo el mundo. Por ejemplo, el británico, al cual aludió la secretaria de Estado Montserrat Gomendio cuando mencionó recientemente también los préstamos para estudiantes.

La idea es compensar esa brutal subida con un sistema que permite a los estudiantes no pagar nada hasta que, una vez acabados los estudios, se han incorporado al mercado de trabajo y están ganando un sueldo de al menos 21.000 libras anuales (26.250 euros). El dinero se presta a un interés del 3% más la inflación y la parte a devolver cada año no puede superar el 9% del salario de ese año.El sistema de tasas universitarias que se aplica en Inglaterra (Escocia, Gales e Irlanda del Norte tienen transferidas total o parcialmente las competencias) es extraordinariamente polémico y cuenta con el rechazo absoluto de los jóvenes. Inglaterra ha pasado de un sistema completamente gratuito a pagar unas tasas de 1.000 libras anuales (1.250 euros) en 1998, un máximo de 3.000 en 2003 y un tope de hasta 9.000 libras anuales (11.250 euros) desde diciembre de 2010.
Aunque el modelo cuenta con la ventaja de que la educación la paga quien se beneficia de ella, y no todos los contribuyentes, y no hay que tener el dinero por adelantado para poder estudiar, lo cierto es que desincentiva a los jóvenes más humildes para estudiar una carrera. Además, provoca una división entre estudiantes pobres, que irán a las peores universidades porque son más baratas, y los ricos, a pesar del sistema de becas y ayudas para los estudiantes con mejor historial procedentes de familias con bajos ingresos. Asimismo, el gran problema es que el sistema ha disparado enormemente el coste de los estudios y deja a los recién licenciados con una deuda inmensa en un momento en el que probablemente necesitan el dinero para poder financiarse un modo de vida independiente de sus familias.
“Aún es pronto para evaluar el sistema inglés, pero parece que de momento ya ha reducido la entrada de jóvenes en la universidad, lo cual es preocupante”, dice el profesor de la Universidad de Helsinki Ilkka Arminen. “Además, la amortización de los préstamos puede tener efectos a largo plazo”, añade.

Sacarse una licenciatura en Estados Unidos en 2010 costaba unos 9.654 euros de media, también en la pública. Hasta los años setenta las matrículas en centros públicos de Nueva York y California eran gratuitas, pero la idea del coste compartido se fue imponiendo de tal manera (acompañado por lo que pronto se convirtió en un negocio de préstamos estudiantiles) que el precio ha aumentado en un 900% en los últimos 30 años y desde 1999 las cifras de la deuda estudiantil también se han disparado en un 511%, hasta alcanzar en 2010 los mil millones de de dólares. Tan es así, que el presidente Barack Obama tuvo que anunciar el año pasado un plan para aligerar la devolución de créditos de los titulados que peor lo están pasando y que el movimiento Ocupa Wall Street llegó a recoger firmas de universitarios dispuestos a no pagar sus deudas.Un ejemplo de esos efectos está en Estados Unidos, donde millones de jóvenes se han visto atrapados con deudas enormes, dentro de lo que muchos expertos han llamado la “burbuja universitaria”. Es algo parecido a la burbuja inmobiliaria que tanto le sonará al lector español. Al fluctuar en el mercado el precio de una vivienda (o una carrera universitaria) en un contexto de absoluta facilidad para acceder al crédito, el precio de casa (carrera) se puede ir inflando artificialmente hasta alcanzar un coste absurdo que no se corresponde con su valor real (los trabajos a los que dan acceso esos títulos), a pesar de lo cual el comprador-titulado se ve obligado a pagarlo durante años y más años...
“Más allá de la retórica de EE UU sobre la bondad de que los consumidores-estudiantes tomen decisiones bajo criterios de inversión, la realidad es que la mayoría de los estudiantes pobres tienen enormemente limitadas sus opciones de educación superior”, explica la profesora de la Universidad George Washington (Estados Unidos) Elaine El Khawas.

En EE UU, millones de jóvenes están atrapados con grandes deudas
La profesora cree en las bondades de que el Estado sea el principal pagador de la universidad —“Es mejor para el crecimiento económico y para la movilidad social”, señala—, pero admite que ese modelo es imposible “a menos que la mayoría de los votantes crean en él y confían en su Gobierno de mantenerlo a largo plazo”. “Mi corazón está con este sistema, sobre todo, porque es compatible con las esperanzas y los sueños de las personas, independientemente de su origen. Mi cabeza, sin embargo, acepta que la mayoría de los Gobiernos de todo el mundo, y organizaciones internacionales como el Banco Mundial, prefieren el modelo de financiación compartida”.
Un modelo que también defiende la profesora de la Universidad de York, en Toronto, en Canadá, Sheila Embleton. Y plantea la pregunta básica: ¿cuánto entonces debe pagar cada uno si todos se benefician, individuo y sociedad? “Es difícil, pero mi opinión es que cuando la recompensa personal es particularmente alta (por ejemplo, un MBA, el título de médico), la proporción que paga el estudiante debe ser mayor. También creo que siempre debe estar disponible una combinación de beca-préstamo que permita a un estudiante pobre pagar por un programa de MBA, pero, dado que los ingresos futuros serán altos, me parece bien que el préstamo a devolver sea alto”, añade.
El Khawas considera que el mejor modelo de coste compartido es el australiano. Es parecido al inglés, es decir, los alumnos no tienen que pagar, pero luego tienen que devolver el dinero de las tasas una vez que están trabajando, pero “incluye muchos ajustes para permitir a aquellos que terminan trabajando por un salario bajo o no funciona en absoluto”, dice, además, de permitir que en algunos casos los préstamos se conviertan en becas si se obtienen muy buenas notas

lunes, 8 de octubre de 2012

Ayer emigró mi hija Publicado: 04/10/2012 carlos-m-duarte


Esta vez no voy a hablar de ciencia ni políticas de I+D; lo retomaré en el próximo post. Esta vez voy a hablar de lo que ocurre en mi casa, y que refleja lo que con toda seguridad está ocurriendo en muchos otros hogares, porque en el día de hoy la verdad es que no puedo pensar en otra cosa.
Ayer me despedí de mi hija. Emigra en busca de un futuro que no ha podido encontrar en su país y que la sociedad, o sus padres, no le ha sabido dar.
Es extraordinariamente frustrante para un padre ver marchar a sus hijos, pero mantenerlos a costa nuestra no es opción porque supondría llevarles a una situación en la que quedarán atrapados sin futuro.
Vivir en el extranjero ni es nuevo para ella ni le intimida, porque en los últimos 5 años ha vivido y trabajado en Canadá, Francia e Inglaterra, pero entonces se trataba de mejorar sus cualificaciones profesionales. Ahora se trata de rebelarse contra quienes se refieren a su generación como la generación perdida. Marchar le ha costado quedarse sin pareja, por lo que el llanto, apagado, que oía por la noche desde mi cama, se me hacía aún más amargo.

Como muchos jóvenes de su edad, mi hija ha completado su formación profesional con el paso cambiado. En la primavera regresó a España con la intención de buscar un empleo en España, en lo que fuese pero a poder ser "de lo suyo". Consiguió algunas entrevistas de trabajo, pero las condiciones siempre eran abusivas: salario de becario, 400 € al mes, para una persona con una licenciatura, un master, que domina cuatro idiomas y con experiencia laboral en el extranjero. Estos sueldos no le darían ni para comer ni para alquilar una habitación en las ciudades donde le ofertaban estos empleos. Tendría que tener una ayuda de sus padres, a lo que, por supuesto, estamos dispuestos. Pero ella no quiere seguir dependiendo de nosotros, con una ayuda que, de hecho, estaría subsidiando a los empresarios que abusan de nuestros jóvenes.
Este verano han pasado por casa, para despedirse, muchos amigos suyos. Sus conversaciones siempre giraban en torno a lo mismo: la depresi?n de la crisis, los despidos o el miedo a ser despedido, los abusos de los empresarios que, aprovechándose de la crisis imponen condiciones leoninas, despidiendo a buena parte de la plantilla para que los "supervivientes" hagan el trabajo del resto, intimidados por la amenaza de ir a la calle. Me pareció que se sienten culpables y quizá -como a todos- algo de culpa les corresponde, pero no el peso excesivo que estamos cargando sobre ellos.

En Mallorca, donde vivo, ha sido un año espectacular de turismo, con cifras récord de viajeros e ingresos. Un amigo que tiene un restaurante me dice que este verano ha hecho un 15 % más de caja. Sin embargo, muchas empresas del sector han despedido a buena parte de sus plantillas, de nuevo forzando al resto a asumir las tareas de los despedidos, aprovechándose del miedo a perder el empleo para aumentar sus márgenes de beneficios. ¿Es esto lo que ha conseguido la reforma laboral?.

La mayor parte de sus amigos también emigraban, unos a Alemania -sin saber alemán pero cargados de ilusión y desparpajo; otros a Uruguay, para poder desenvolverse en español, otros a Canadá, Australia, Inglaterra, Noruega... Estoy seguro de que muchos se han ido en condiciones mucho más difíciles que mi hija o sus amigos, o que incluso, queriendo hacerlo, no se hayan podido ir porque tengan dependientes a su cargo a quienes no puedan abandonar.
La emigración no es nueva en nuestro país, pero pensábamos haberla dejado atrás en el siglo XX y haberla cambiado por la movilidad internacional. Pensábamos que nuestros jóvenes se formaban y maduraban en un país moderno, avanzado, miembro destacado de la Unión Europea, con euros en su bolsillo, y pujando por entran en el G8 ante el asombro del mundo. Todo eso era una ilusión, un escenario de cartón piedra.

Como padre me siento inmensamente frustrado y fracasado. Los padres siempre anhelamos que nuestros hijos conozcan una vida mejor que la que nosotros tuvimos, y así ha sido al menos desde que la Guerra Civil nos hizo tocar fondo. Ochenta años después estamos cayendo en barrena en una involución económica y política que, ya lo escribía hace un año, amenazaba con arrastrarnos por el túnel del tiempo hacia la España de mi infancia en los años 1960, a la que ya estamos llegando en muchas cosas.
También me siento frustrado como formador de jóvenes científicos, aunque estos, estoy convencido, tienen un mejor futuro, porque el largo período de formación de investigadores, que se completa al final de treintena, supone que estos jóvenes, de la misma edad que mi hija, a quienes dirijo tesis de doctorado y master, seguirán progresando como científicos para -espero- completar esa formación cuando nuestro país haya salido del hondo agujero en que se encuentra. Sin embargo, para ellos no será fácil, y también habrán de ser duros y resistentes para salir adelante.
Pero no se trata de compartir mis sentimientos como padre ni como formador de jóvenes investigadores, sino de mis sentimientos como ciudadano español. ¿Qué futuro espera a una sociedad en la que sus jóvenes solo tienen la opción de desaparecer o amoldarse a condiciones laborales las más de las veces abusivas y requiriendo del subsidio de sus padres?

Los medios de comunicación les llaman, y me repugna que lo hagan, la generación perdida. Pero ¿acaso no somos nosotros -los de mi generación, nacidos entre 1950 y 1970- los del gran batacazo? Una generación de irresponsables: los unos por lanzarse a la fiebre del oro pensando que se vendían duros a peseta, los otros, entre los que me cuento, por mirar para otro lado. Con un sistema político degradado basado en partidos clientelistas que se alimentaban, y todos lo sabemos, de la burbuja inmobiliaria y los pelotazos urbanísticos. El objetivo de la recaudación de impuestos para contar con abundantes presupuestos para colocar a los del partido en empresas públicas municipales y consejos de dirección y cajas de ahorro con sueldos públicos; financiación ilegal de partidos y dinerito para el bolsillo de los más descarados (basta ver las portadas de los diarios). Muchos declaran ahora, pobrecitos, que las pasan "canutas" con sus sueldos públicos... y es así porque ya no reciben los "extras" que a tanto oportunista trajo a la política. Basta recordar aquellas palabras, en una grabación de un político que llegó, a pesar de ellas, a ser presidente autónomico y ministro del Gobierno, diciendo que "yo estoy en política para forrarme" (busquen esta cita en Google y sabrán de quien se trata<http://www.google.es/search?hl=en&q=yo+estoy+en+pol%C3%ADtica+para+forrarme&oq=yo+estoy+en+pol%C3%ADtica+para+forrarme&gs_l=serp.3..0i19.21138.22723.0.23766.2.2.0.0.0.0.75.147.2.2.0.les%3B..0.0...1c.1.n21XVDvILCY>). También recuerdo otra grabación donde un empresario corrompía a un político municipal prometiendo algo así como (no recuerdo la frase exacta), que "te voy a asegurar el futuro a tí y a diez generaciones de los tuyos". Repugnante, pero todos lo sabíamos, todos oíamos estas palabras en los medios de comunicación.


Al menos la justicia está, pacientemente, haciendo aflorar esos delitos, aunque lo que salga a la luz no sea más que la punta del iceberg. Espero que también les llegue el turno a los colaboradores necesarios: los banqueros, que en vez de tener que dar cuentas de su actuación se deben estar riendo a carcajadas tras la publicación de los nuevos presupuestos del Estado en los que pagamos el rescate a los bancos a costa de nuestra salud y educación<http://www.huffingtonpost.es/2012/09/27/presupuestos-2013-el-gobi_n_1919074.html>. Con ayuda de los políticos, que libraron a los banqueros de toda regulación efectiva.


Nadie pide perdón a nuestros jóvenes. Yo lo quiero hacer desde aquí, por la responsabilidad, quiero creer que poca, que me toca.
Acostumbrados a comulgar con rueda de molino, ya no nos da escalofríos saber que la cifra de desempleo entre nuestros jóvenes supera el 50 %<http://www.lavanguardia.com/economia/20120810/54335962432/paro-juvenil-espana-alemania.html> (sin contar, claro está, con los que ya se han ido, que son multitud). Mientras la Roja siga metiendo goles y Cristiano esté alegre seguiremos embotados y aceptando con resignación estos males que se nos han echado encima, sin que nadie asuma responsabilidades y nadie pida perdón.

Hay quien se felicita, estúpidamente, de que muchos seguimos en silencio, pero algo está cambiando. Ya no nos vale más de lo mismo, ya no nos aplacan con mentiras calculadas, engaños burdos, eufemismos y la cantinela de que lo que nos pasa es que hemos vivido por encima de nuestras posibilidades y nos merecemos lo que pasa.

Deberíamos hacer todos un esfuerzo gigantesco para asegurar un futuro a nuestra juventud, porque ese futuro es también el nuestro. Una sociedad cada vez más envejecida que tendrá un porcentaje de jubilados enorme que solo se podrá sostener con una población laboral dinámica y productiva, la misma que estamos enviando al extranjero o arrinconando en los hogares paternos. No veo otra solución al arranque necesario de la creación de empleo en España que un nuevo movimiento de cooperativas para la innovación, que debieran priorizar las iniciativas de nuestros jóvenes, que tienen estupendas ideas, y apoyarlas con recursos públicos; invertir en nuestros jóvenes es hacerlo en nuestro futuro.
Pero quienes deben utilizar nuestro esfuerzo, que son nuestros impuestos, para fomentar políticas de empleo para jóvenes están de nuevo distraídos en cálculos de sus miserables ventajas políticas. Nuestras instituciones políticas siguen siendo lo de siempre: en una expresión inglesa, el mismo circo con distintos payasos. Nada ha cambiado, pero es imprescindible que lo haga.

Nos hemos dado el gran batacazo, pero pongámonos en pie, sacudámonos el polvo y pongámonos a caminar, aunque para ello tengamos que librarnos del enorme peso de la incompetencia política que en buena medida nos ha traído a donde estamos.

Deseo que mi hija y todos los que como ella se han ido a la emigración, sean felices y puedan en un futuro cercano regresar a su país para contribuir, con su capacidad, a nuestro futuro.
Me gustaría cerrar este texto recitando a mi hija, y a todos los jóvenes de su generación que, como ella han emigrado, el poema de José Agustín Goytosolo, Palabras para Julia<http://www.poesi.as/jag0020b.htm>; pero es mejor que lo escuchen cantado por Paco Ibáñez en su concierto en el Olympia de París.
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sábado, 6 de octubre de 2012

Culpables de ser pobres



Si es pobre, por algo será. Si le van mal las cosas, es que no se ha esforzado suficiente. Como una lluvia fina, el pensamiento que culpabiliza al pobre por ser pobre y al parado por no encontrar trabajova calando en el discurso político. Es en realidad el reverso del ideario del liberalismo económico, que entroniza la figura del emprendedor como modelo social y sitúa la competitividad como motor de cualquier progreso. En fase de bonanza económica, especialmente si está basada en dinámicas especulativas, este ideario tiene una gran aceptación social porque siempre hay historias de éxito fulgurante que mostrar. Pero en tiempos de crisis, puede volverse fácilmente contra los pobres y los parados, a los que se presenta como sospechosos de holgazanería y culpables de haber malbaratado sus oportunidades.
Aunque pocas veces se expresa abiertamente, el desprecio por quienes necesitan ayudas públicas acaba aflorando. A veces de forma inoportuna, como le ha ocurrido al candidato republicano Mitt Romney.Sugerir que casi la mitad de los norteamericanos son parásitos socialesha arruinado su carrera a la presidencia de Estados Unidos. Otras, de forma estridente, como cuando la diputada Andrea Fabra lanzó en el Congreso de los Diputados aquel burdo “que se jodan” en el momento en que se debatía recortar prestaciones a los parados. Y a veces sibilinamente, como cuando el diputado Josep Antoni Duran i Lleida afirmó que mientras los payeses catalanes lo pasan mal, en otras partes de España “hay campesinos que pueden quedarse en el bar de la plazay continúan cobrando”.
Estas palabras no son inocentes. “El relato que se hace de lo que ocurre es determinante porque contribuye a construir el marco conceptual que servirá de referencia a la hora de valorar lo que ocurre”, explica Montserrat Ribas, profesora de la Universidad Pompeu Fabra y coordinadora del grupo de investigación sobre Estudios del Discurso. Si en ese relato se introduce la idea de que los parados y los pobres son parásitos, es presumible que cuando se decidan recortes en las prestaciones, estos no encuentren resistencia entre quienes no sufren esa situación.

La crisis se presenta como catástrofe pero también puede verse como estafa
El sociolingüista George Lakoff, autor del libro No pienses en un elefante, ha definido el papel de estos marcos conceptuales en la conformación de la opinión pública. Cuando la ideología conservadora, afirma Lakoff, utiliza por ejemplo la expresión “hay que aliviar la carga impositiva”, el marco conceptual en el que se inscribe implica una visión de los impuestos como algo que aprieta, que oprime a la sociedad. Del mismo modo, cuando Mitt Romney se refiere a “ese 47% de la población norteamericana que no paga impuestos y depende de las Ayudas del Estado”, que se siente “víctima” y se “cree con derecho a recibir atención médica, comida o vivienda”, está diciendo que ni es víctima ni tiene derecho a esas ayudas. Esa idea forma parte de un marco ideológico según el cual, cada uno ha de espabilarse y si alguien es pobre o fracasa, es por su culpa. Algo habrá hecho mal. En este marco conceptual, los poderes se sienten legitimados para abandonar a su suerte a los desfavorecidos.
Todo discurso político tiene un marco conceptual de referencia. También el de la crisis. Montserrat Ribas ha observado que el relato que se hace de la crisis está orientado a neutralizar cualquier resistencia a las medidas que se aplican. “El relato hegemónico presenta la crisis como una catástrofe natural, que ha ocurrido por una serie de fuerzas que no podemos controlar y que tiene consecuencias graves para todos. Como en las catástrofes, hay que resignarse, aceptar los sacrificios y colaborar para salir de ella”.
Con este enfoque, la crisis no tiene responsables, ni se considera importante determinar cómo se reparten sus cargas. Una vez instaurado este discurso, quienes cuestionan las políticas de ajuste y se resisten a los sacrificios son malos ciudadanos, como sugirió Rajoy en Nueva York al ensalzar “a la mayoría de españoles que no se manifiesta, que no sale en las portadas de prensa”, en referencia a las protestas de la plaza de Neptuno de Madrid.

Corremos el riesgo de pasar del Estado de bienestar al de beneficencia
Montserrat Ribas invita a imaginar qué ocurriría si en lugar del “relato de la catástrofe” se impusiera “el relato de la estafa”. Estaríamos buscando a los responsables de lo ocurrido, les estaríamos exigiendo responsabilidades políticas y penales, y exigiríamos cambios radicales en la regulación del sistema financiero para evitar que vuelva a repetirse. “En este relato, el papel del ciudadano es totalmente diferente. No es de pasividad y resignación, sino de exigencia y reforma”, señala.
Y aún hay un tercer relato posible: el de la crisis como “golpe de Estado del capitalismo”. En este relato, la recesión es utilizada para limitar la democracia e imponer un sistema autoritario que permita someter a toda la población a los dictados del poder económico, en beneficio de este.
De momento, el relato de la crisis como estafa pugna por abrirse paso desde la plaza de Neptuno de Madrid y desde los foros sociales abiertos al calor del movimiento del 15-M. Pero en el discurso oficial el que predomina es el de la crisis como catástrofe.
La culpabilización de las víctimas aparece, en este contexto, como un mecanismo de legitimación de los recortes sociales. En la presentación del plan Prepara, la ministra de Trabajo, Fátima Báñez, insistió en que se iban a aplicar medidas contra los parados que no quisieran aceptar un trabajo, como si los parados españoles recibieran muchas ofertas de empleo. Báñez justificó los nuevos criterios de concesión de la ayuda de 430 euros en la necesidad de hacerla más equitativa y evitar abusos. Para justificarlo, declaró sentirse “insultada” al saber que había “hogares que ingresan 8.000 euros, en los que un niñato recibe una paga de 400 por no hacer nada”. De entrada, hogares en los que entran 8.000 euros al mes no hay tantos como para ponerlos como paradigma, pero lo que en realidad la ministra encubría con esta retórica era un drástico recorte en las ayudas, que a partir de ahora solo podrán cobrar quienes estén prácticamente al borde de la indigencia.

Hay un relato que utiliza la recesión para imponer una salida autoritaria
La vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría anunció también que los parados que reciben una prestación podrán ser requeridos para realizartrabajos comunitarios, como limpiar bosques, y que si se niegan, se les podrá retirar el subsidio. “En realidad, anunciaba algo que ya existe. Los trabajos de colaboración social están regulados desde 1994. Entre 4.000 y 6.000 parados realizan este tipo de colaboraciones y si no hay más es porque las Administraciones deben aportar la diferencia hasta el salario mínimo interprofesional, y no tienen dinero”, explica Paloma López, secretaria de Empleo de CC OO. “Es curioso que cuando la pobreza ha escalado dos puntos en un año y hay 1.737.000 hogares en los que todos sus miembros están en el paro, se insista tanto en la idea de que los desempleados no hacen suficiente esfuerzo para poder trabajar”, añade. “Con este discurso, las víctimas de la crisis se encuentran doblemente penalizadas: además de perder su empleo, son sospechosos de querer vivir a costa de los demás”.
Ignasi Carreras, director del Instituto de Innovación Social de Esade,subraya que la crisis ha aumentado la pobreza, pero muchos de los actuales pobres ya estaban en situación de exclusión social antes de que estallara. En la fase de máximo crecimiento España seguía teniendo un paro estructural del 8%. “En 2007, el 18% de la población se encontraba bajo el umbral de la pobreza. Ahora ese porcentaje es del 22% y lo que ha ocurrido es que quienes ya eran pobres, están mucho peor”. Durante la crisis han aumentado las diferencias sociales. “En 2007, la diferencia del PIB per cápita medio del 20% de los más ricos era 5,3 veces mayor que el del 20% más pobre; ahora es 6,9 veces mayor”, señala Carreras.
Hay pues más pobres que además están peor y tienen menos posibilidades de salir del agujero. Porque justo cuando más se necesitan, la crisis está erosionando también las políticas de inserción social. Así lo confirma Nacho Sequeira, director de la Fundación Exit,una entidad creada en Barcelona para facilitar la inserción laboral de jóvenes de 16 a 21 años con un perfil de fracaso escolar. “Los alumnos con mayores dificultades pueden salir adelante si tienen un acompañamiento adecuado. Pero en un momento en que hay índices de paro tan alto, las empresas demandan un tipo de trabajador que coincide con el perfil considerado de éxito. Los jóvenes menos formados o que necesitan un proceso de preparación más largo, tienen ahora menos posibilidades”, señala. “Se está desmontando el discurso de la promoción social”, corrobora Isidro Rodríguez, director de la Fundación Secretariado Gitano. “Ver que hay gente de clase media que tiene que acudir a Cáritas o a los comedores sociales causa mucha alarma. Todo el mundo teme encontrarse en esa situación y acepta con naturalidad que se destinen los recursos a los casos extremos. Se está instaurando un discurso de la urgencia en el que, como todo está muy mal y hay que atender lo más urgente, los programas de inserción social quedan relegados”.

El discurso culpabilizador genera angustia e insolidaridad
La consecuencia es bastante previsible: quienes están en esos programas pasarán a engrosar en poco tiempo las listas de quienes tienen necesidades perentorias y han de acudir a Cáritas. “La crisis puede suponer una marcha atrás de varias décadas en las políticas de inserción social”, advierte Isidro Rodríguez.
Esas políticas no solo son necesarias, también son económicamente rentables. Cuando en Francia se produjo la crisis de los campamentos gitanos, toda Europa miró hacia España. En los últimos 30 años, las condiciones de vida de los gitanos españoles han mejorado de forma espectacular. “El éxito se debe a dos factores: nuestro tardío Estado de bienestar ha sido inclusivo con los gitanos; han podido beneficiarse de políticas de acceso a la vivienda, la educación y la salud. Pero además se han aplicado programas específicos de acompañamiento educativo, de realojamiento o de integración en el mercado laboral”, señala Isidro Rodríguez. El resultado es que ahora todos los niños gitanos acaban al menos la enseñanza primaria, y el objetivo ahora es que también terminen la secundaria. Y si en 1978, el 75% de las familias gitanas estaban instaladas en infraviviendas, en 2007 ese porcentaje se había reducido al 12%. Y las que viven en chabolas, hasta el 4%. Estas cifras muestran que la inserción es posible. Que ir al colegio y vivir en barrios normalizados abre oportunidades y no solo ellos, sino todo el país sale beneficiado. Los programas de acompañamiento permiten que el horizonte de un joven gitano no sea ya la chatarra o el mercado ambulante.
Pero el presupuesto de la fundación Secretariado Gitano para 2013, de 17 millones de euros, es un 20% inferior al de este año y se mantiene gracias a que el 60% de sus fondos proceden de la Unión Europea. “Se está aprovechando la crisis para deslegitimar este tipo de programas”, dice su director.
Pero la pobreza no solo se nutre de colectivos en riesgo de exclusión. Hay también nuevos perfiles de pobres que viven su situación de precariedad con una gran angustia pues son personas preparadas que forjaron sus expectativas en los años de bonanza. ¿Quiénes son esos nuevos pobres? Son aquellos para los que el ascensor social, en lugar de subir, está bajando. El discurso oficial no los trata como tales, pero Montserrat Ribas señala dos ejemplos: “Esos jóvenes profesores asociados de la universidad que se han quedado sin trabajo por los recortes, o aquellos que se han quedado cobrando 500 euros al mes. También podría incluirse a muchos de los investigadores que trabajan en una plaza Ramón y Cajal”. Estamos hablando de jóvenes científicos que han hecho una tesis doctoral en el extranjero y hacen investigación de primera línea. No es que fueran unos potentados de la ciencia, pero si a un sueldo de 1.100 euros al mes se le recorta el 25%, lo que queda fácilmente cae por debajo de los índices de pobreza. Estos talentos empobrecidos ven con estupor que no hay dinero para la investigación, pero sí lo hay para rescatar a la banca.
Se ha repetido que para triunfar en la vida se ha de ser emprendedor, estar muy preparado y ser competitivo. Pero, como apunta Ignasi Carreras, no todo el mundo tiene un perfil emprendedor, no todo el mundo ha de hacer un negocio y por muy activo que alguien sea, si cierran las empresas y se destruye empleo, es muy difícil encontrar trabajo. En este contexto, la idea de que solo los mejores saldrán adelante y de que quienes quedan relegados es porque no valen o no se esfuerzan está teniendo efectos psicológicos devastadores en los muchos jóvenes que se estrellan una y otra vez contra la realidad de un mercado laboral en caída libre.
El mismo marco conceptual que permite culpabilizar a los pobres y a los parados es el que opera en los países del norte contra los del sur. El discurso culpabilizador genera angustia, pero también insolidaridad. Y abre la puerta a una nueva ignominia: la competencia feroz entre los mismos pobres por los escasos recursos disponibles. “No quiero ser apocalíptico, pero lo peor que nos puede ocurrir es que después de la crisis económica venga la crisis social”, afirma Isidro Rodríguez. “Los países que mejor resisten la crisis son aquellos que tienen un Estado de bienestar más sólido y una sociedad civil fuerte y cohesionada. No podemos pasar del Estado de bienestar al Estado de beneficencia”, concluye Carreras.

 

jueves, 4 de octubre de 2012

Represores y reprimidos Arturo González



La Cifu dice, en sus oposiciones a ministra, que conviene modular las manifestaciones, y parece que el Gobierno acepta la sugerencia. De modo que démonos por modulados. Aquí todo se modula. Modulan el Código Penal y ponen la perpetua, modulan los recortes y Europa nos rescata. Ahora parece que nos van a modular las pensiones. Gobernar es modular, en su peor sentido. Los presidentes de las Comunidades autónomas se reunieron para hacer como que debatían, y al final tragaron como corderitos. A Artur Mas ya han empezado a modularlo, y ya solo reclama-suplica algún dinero a cuenta y retrasos en los plazos de pagos. Al PP y al PSOE los van a modular en el País Vasco entre el PNV y Bildu. En Galicia está por ver si Mario Conde se modula a Núñez Feijóo. El ministro Wert afirma que la causa del independentismo catalán estriba en el idioma y la escuela. Cuantas más bobadas dices, menos te modulan. Mou y Ramos siguen enzarzados y modulándose recíprocamente. Es estremecedora y criminal la modulación que se viene haciendo a quienes no pueden pagar la hipoteca de sus pisos por haber perdido su trabajo: 526 desahucios diarios, diarios, cada día de los últimos meses, ante nuestra falta de indignación colectiva, ¿hemos reflexionado, nos hemos dado cuenta de esta cifra?, como ya saben 150.000 personas se presentan para 150 puestos de trabajo, sin saber en qué consiste el trabajo, qué duro es ser cronista del desamparo y del no poder dar ni una buena noticia, los policías se manifiestan y defienden a los antidisturbios en las actuaciones de los últimos días, en lugar de modularlos con severidad, la Iglesia nos sigue modulando a los españoles y no permite que se le rebaje ni un céntimo en los Presupuestos Generales del Estado, en Guipúzcoa gobierna Bildu, que, siguiendo la teoría de Franco pero al contrario, modula a los empresarios obligándoles a presentar sus proyectos exclusivamente en euskera si quieren ser adjudicatarios de alguna obra o licencia, aquí la que de verdad nos modula a todos es Angela Merkel, a pesar de que los españoles trabajamos al año un 20% más de horas que los alemanes según datos oficiales, aquí nos modulan todos los días con la Constitución interpretándola como quieren y les conviene, nos modulan con la angustia que nos hacen soportar, nos modulan con la mentira constante, nos modulan porque ellos son los buenos, fuertes y poderosos, y nosotros los malos, débiles y vencidos. Tendremos que manifestarnos para decirles que están equivocados y es al revés.
Y, como colofón, el Fiscal General del Estado, tan amante de Gary Cooper, también quiere modularnos. Dice ‘dejemos que la gente se reúna y manifieste’, como si nos perdonaran la vida y fueran ellos quienes nos dan permiso para ejercer nuestros derechos constitucionales, y ellos no fueran mandados nuestros.
Y con toda insolencia añade: ‘pero reprimamos a todos aquellos que utilizan esos derechos de libertad de expresión o reunión para socavar los cimientos del Estado de Derecho’, también como si él y ellos fueran los únicos tenedores del significado de un Estado de Derecho. ¿Se refiere a los miles de personas que se manifestaron en España los días 25, 26 y 27 de septiembre? ¿No quieren los ultrarreaccionarios acabar con el Estado de Derecho, no lo quieren los republicanos, no lo quieren los exaltados nacionalistas, y no los reprimen, sino que autorizan sus manifestaciones?
Lo más ofensivo del discurso de este señor es de un lado el tono paternalista, de otro el dogmático, y de otro su integración en el ala más dura del Gobierno que le designó para el cargo.
Siempre interpretan sesgadamente las leyes dadas democráticamente, en contra de los derechos fundamentales de la mayoría de los ciudadanos. Siempre tienen cerradas las espitas para las reclamaciones sociales, amparándose en imaginarios fantasmas de revoluciones. Siempre extienden la culpa de unos supuestos incontrolados, tantas veces infiltrados, a la totalidad de manifestantes.
Esta historia del 25-S se ha convertido, la ha convertido definitivamente el Fiscal General del Estado, en el punto medular de la muerte de la democracia. Creen que con el miedo, la advertencia y la doctrina van a conseguir la paz frente a los rebeldes.
Siempre que llegan al poder se vuelven intolerantes.
La economía puede ser la gasolina, pero la negación arbitraria de derechos esenciales es la cerilla. El señor Torres Dulce la ha lanzado encendida sobre el ansia democrática de los españoles. Lo dicho: tendremos que manifestarnos para decirles que los buenos, fuertes y poderosos somos nosotros.
El juez Pedraz ha pedido las actas del Congreso del 25-S que reflejan que no se alteró el orden. Por lo tanto la manifestación “Rodea el Congreso” no afectó al funcionamiento de la Cámara y por lo tanto no puede imputarse delito contra las instituciones del Estado.
Que hay jueces con ideología, pues claro, la imparcialidad no existe, pero la justicia (sinónimo de aplicación de las leyes), sí. Por eso el PP cambia las leyes que no le convienen por su ideología liberal ¡y tiene muchos adeptos!
No sé cómo vamos a salir de ésta. Seguramente mal. Seguramente nos va tocar pagar la cena, las copas y otras cosas a algunos. Y seguramente lo haremos con el dinero de nuestra sanidad y de la educación de nuestros hijos. Quizá es ya tarde para evitarlo.
Pero sí que sé que esto no va a pasar nunca más. Que un día, más pronto que tarde, todos los que se fotografían a diario y los responsables de todo e
ésto afrontarán sus responsabilidades y que la ciudadanía se va a organizar desde ya para decirles a todos bien claro quienes son los poderosos.
Estudiaremos sin descanso todos y cada uno de sus entresijos y los arrasaremos para siempre en las urnas en cuanto tengamos la posibilidad de ello. Toda la ciudadanía unida los sepultará políticamente y los sentará, a todos, ante los tribunales. Quizá sea un ignorante, quizá no

domingo, 30 de septiembre de 2012

Una selección de imágenes de las protestas...

Fernando Garcia ha compartido la publicación de EL PAÍS contigo.
EL PAÍS
Una selección de imágenes de las protestas del 25-S, como esta de Alberto Martín (EFE), en nuestra fotogalería http://politica.elpais.com/politica/2012/09/25/album/1348574023_950325.html#1348574023_950325_1348599770 
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Imanes "absorbentes", una solución para limpiar...

Fernando Garcia ha compartido la publicación de CNN en Español contigo.
CNN en Español
Imanes "absorbentes", una solución para limpiar derrames petroleros: http://on.cnn.com/RipHYs
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Texto leído en la plaza de Neptuno a las 20h 29s y seguiremos



El pasado 25S nos convocamos a rodear el Congreso de los diputados para rescatarlo del secuestro de la soberanía popular llevado a cabo por la Troika y los mercados financieros. Una ocupación ejecutada con el consentimiento y la colaboración de la mayoría de los partidos políticos. A pesar de las constantes amenazas, las manipulaciones mediáticas y la intensa campaña para infundir temor en la población, decenas de miles de personas acudimos a la cita y dijimos alto y claro que no tenemos miedo, que estamos juntas en esto y que no vamos a pararnos hasta que dimitan y se inicie un proceso constituyente.
El gobierno nos respondió con golpes, infiltraciones, detenciones, violencia indiscriminada, heridos y un despliegue policial absolutamente inédito. Sin embargo… perdió. Las imágenes de la represión han dado la vuelta al mundo y la visita de Rajoy a la ONU quedó completamente ensombrecida por la capacidad organizativa y comunicativa que hemos demostrado. El debate sobre la legitimidad de la acción del 25 se ha abierto, y hoy toda la sociedad española habla de ello, debate, opina, toma posición. Hemos iniciado una gran conversación y este es el camino que queremos seguir.
Por mucho que gobierno y medios de comunicación traten de convertir nuestras reivindicaciones en un problema de orden público, salir a la calle a reivindicar derechos es hacer política, manifestarse es hacer política, tomar la palabra es hacer política.
Seguimos aprendiendo. Hoy, 29 de septiembre, las calles se han vuelto a llenar con miles de personas que dicen basta y que quieren tirar del freno a una realidad que se está volviendo cada vez más insoportable. Y además, hoy, salimos para acompañar y sentirnos acompañados por nuestros hermanos y hermanas portugueses, griegos e italianos, rodeando su propio parlamento. Los “Cerdos” son ellos, nosotros y nosotras somos el sur de Europa, y sin el sur de Europa, no hay Europa posible.
Seguimos rodeando el Congreso porque queremos dar un salto en la movilización social y poner en el centro la recuperación de la soberanía y del poder ciudadano, es decir, de la democracia. En este año y medio hemos aprendido a integrar, a pensar y actuar colectivamente, entablando alianzas imprevisibles: mareas de todos los colores tomando la ciudad; vecinos y vecinas parando desahucios, funcionarios y funcionarias cortando calles… Ahora sabemos descifrar complejos conceptos económicos y legales, cuidarnos y cuidar a las demás, comunicarnos mejor, gestionar espacios de participación y discusión en las redes, las plazas,y los centros de trabajo; reírnos de la violenta estupidez del poder, ante la que, cada vez más, resistimos en lugar de correr. Hemos logrado ampliar los métodos de las viejas formas de lucha, y hemos llevado a cabo iniciativas que queremos seguir desarrollando desde abajo, sin atajos y paso a paso. Porque creemos que el tiempo de las decisiones tomadas por unos pocos ha terminado; porque, frente a quienes quieren dejarnos sin futuro, tenemos los medios y la inteligencia colectiva para decidir y construir la sociedad que queremos; porque no necesitamos falsos intermediarios, sino recursos y herramientas colectivas que fomenten activamente la participación política de todas las personas en los asuntos comunes.
Seguimos rodeando el Congreso para decirles a quienes dicen mandarnos que no, que desobedeceremos sus imposiciones injustas, como la de pagar su deuda, y que defenderemos los derechos colectivos: la vivienda, la educación, la salud, el empleo, la participación democrática, la renta. Para iniciar un proceso que permita que los responsables de la crisis dejen de ser impunes, para que los pirómanos que han provocado nuestra crisis no sean recompensados y empiecen, en cambio, a ser juzgados.
Ni el gobierno de Zapatero, ni el de Rajoy nos han escuchado. Ambos han traicionado a sus propios votantes llevando adelante medidas que prometieron que nunca pondrían en marcha. No obedecen a los ciudadanos, no tienen la valentía ni interés para hacerlo. El gobierno Rajoy, por lo tanto, no nos sirve y exigimos su dimisión.
Hoy se han presentando los presupuestos generales del Estado para el año que viene. Esos presupuestos son el resultado de una reforma de la Constitución ejecutada a medias entre el PSOE y el PP sin que la ciudadanía pudiera decir nada al respecto. Esos presupuestos dedican mucho más dinero a pagar una deuda ilegítima que a las necesidades sociales que puede articular una salida colectiva de la crisis. Esos presupuestos son una vergüenza para la soberanía nacional, para la democracia. Y por eso tenemos que pararlos.
Queremos hacer un llamamiento a una nueva movilización cuando los presupuestos se discutan en el Parlamento. Queremos estar de nuevo aquí esos días para decirles que no, que se acabó gobernar sin preguntar.
Exigimos también el cese de la criminalización, la libertad de la persona aún detenida y que se retiren todos los cargos imputados a las otras compañeras que asimismo fueron vejadas y maltratadas en virtud de unas diligencias intolerables en un estado de derecho. Que se abra una investigación sobre la actuación policial durante el día 25.
Estos días hemos visto que podemos, si nos organizamos, si nos comunicamos, si usamos nuestras redes e infundimos confianza, calma, inteligencia colectiva. Por eso os proponemos que participéis en la Coordinadora25S, no sólo aquí en Madrid, sino en todas partes, que organicéis vuestros propios nodos de esta red, que hagáis vuestras las convocatorias… Nos están quitando lo poco que quedaba por defender. Nos queda absolutamente todo por construir.
No tenemos miedo.
Los presupuestos de la vergüenza, los vamos a rodear.
Que se vayan.
                                       Sí se puede.

miércoles, 26 de septiembre de 2012

*"Los Gobiernos no quieren una poblacion ...

Fernando Garcia ha compartido la publicación de AntiSistema contigo.
AntiSistema
"Los Gobiernos no quieren una poblacion capaz de pensar criticamente. Quieren trabajadores obedientes, gente lo suficientemente inteligente para manejar las máquinas y lo suficientemente tonta para pasivamente aceptar su situación"
George Carlin
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En los días en los que no pasa 'nada'



  • En los días en los que no pasa 'nada' -cinco manifestaciones en Madrid, con intento de asalto incluido a un Congreso blindado, Rubalcaba proponiendo un Estado federal, Rajoy hablando en la ONU, los jueces levantados contra Moliner y Gallardón, Artur Más proponiendo marcharse de España por la puerta de atrás, el relevo de Aguirre, Chaves diciendo que se enteró de los EREs fraudulentos por la prensa, el alcalde de Orense, imputado por el juez, negándose a dimitir y España esperando el rescate-, hay que hablar de lo que puede cambiar el futuro, porque nadie propone medidas para crear empleo, para cambiar el modelo productivo, para ser más competitivos... La única receta de futuro es la educación. O la cambiamos de arriba abajo o seguiremos instalados en la desesperanza.Ha dicho el Rey en Barcelona, junto a Artur Mas, y al conde de Godó -editor de La Vanguardia secesionista-, ante el secretario de Estado del Vaticano, Tarsicio Bertone, que no se puede negar la gravedad de la situación ni se puede caer en el desánimo. Y esto declara el monarca en el mismo día en el que Mas anuncia ante el parlamento catalán la convocatoria de elecciones anticipadas para iniciar un proceso ilegal de autodeterminación catalana a favor de la independencia.La cortesía del encuentro, en lugar sagrado, hace olvidar la queja de Mas y del nacionalismo catalán ante la reciente carta del Rey, en la página web de la Casa Real, en la que dijo que el momento no es para promover “quimeras” en alusión a la independencia de Cataluña que promueven los dirigentes de CiU. Es decir la alta burguesía catalana, la dueña y señora de bancos y empresas que hacen su negocio esencialmente fuera de Cataluña y en el resto del Estado español, lo que calla y oculta Mas en sus discursos y lo que se empieza a poner en riesgo por la demencial deriva de Mas y de su clan empresarial, financiero y mediático de poder.En medio de la melé nacional las prioridades de los gobernantes y de la oligarquía económica y financiera del país son cada vez más confusas. Los jefes del Gobierno y de la oposición quieren, en primer lugar, salvar sus propios muebles o posiciones de poder, pero a la vez unos y otros y la clase dirigente y poderes fácticos se afanan en poner a salvo el “Régimen” nacido de la transición y de los privilegios sin control que se reparten en los altos palacios y salones del poder político y económico español. Los que ahora se resisten, unos y otros, a una reforma constitucional que ponga en marcha el fin de la partitocracia, la reforma del sistema electoral y del Estado de la Autonomías, que dé solución la falta de controles democráticos de la vida pública y que garantice la separación de los poderes del Estado.
    Ayer un profesor del Corazón de María me dijo que la situación de la enseñanza concertada está al límite. Los impagos y los recortes ponen en peligro su supervivencia y eso sería dramático para todo el sistema educativo. También para la escuela pública, para sus docentes, para quienes la dirigen en cada autonomía. Si cerrara la tercera parte de las escuelas concertadas -y no es descabellado pronosticarlo- la red pública se deterioraría aún más, los presupuestos para educación de cada autonomía tendrían otro agujero negro y el panorama educativo sería desolador. La discriminación con las escuelas concertadas, con sus profesores y hasta con sus alumnos, ha sido, es, permanente y persistente, vulnerando las leyes. ¿Nadie da explicaciones de lo qué ocurre?
    Como adelanté, Oliver Wyman ha detectado un 'agujero' de 1.199 millones en Cajastur. Lo sabe Manuel Menéndez y también Felipe Fernández, los auditores de la consultora Oliver Wyman (Bank of America), enviados por la ‘troika’ europea, han detectado un ‘agujero’ de más de 1.000 millones en Liberbank, el conglomerado de cajas que lidera Cajastur. Liberbank, como el resto de entidades financieras, no ha superado la prueba de estrés, lo que significa, que tendrá que recapitalizarse, antes de fin de año, y, muy probablemente, abortar la fusión con Ibercaja, que tiene otro ‘agujero’ de 1.229 millones. En total, un pufo de 2.428 millones que hace inviable la fusión de ambas cajas, hoy entrampadas en un proceso de fusión que solo ha servido, para que las dos entidades, hayan cebado sus activos tóxicos. Sólo, el ‘agujero’ inmobiliario de Liberbank, alcanza los 2.190 millones de euros, más de 300.000 millones de las difuntas pesetas.La aventura bancaria de Manuel Menéndez, puede haber hundido a Cajastur, que ahora tendrá que ser rescatada.Mientra han guardado silencio de lo que ocurría, hoy recurren a la agencia Efe para dar cuenta que la junta general extraordinaria de Cajastur del día 29, es decir, del sábado, se aplazas a la espera de conocer si los resultados del informe de Oliver Wyman van a condicionar la fusión.Sea como fuere, ante los datos aparecidos en los últimos días sobre las necesidades de capital del nuevo grupo –los 2.300 millones que estima Merril Lynch y los 6.445 calculados por J.P. Morgan– la dirección de Liberbank distribuyó el lunes una nota interna entre sus empleados en la que llama a la tranquilidad y recuerda que el grupo tiene unos elevados niveles de solvencia y de capital principal (’core capital’). «Todo son especulaciones», indicaron fuentes del banco controlado por Cajastur, que remarcaron que el viernes se conocerán los datos de Oliver Wyman y después las entidades tendrán hasta finales de mes para presentar planes de recapitalización ante el Banco de España.
    En la nota interna, Liberbank añade en este sentido que las cifras que esta auditoría arroje «no serán equivalentes al apoyo público» que luego se requiera. La diferencia vendrá dada, precisa, por la captación de capital privado, la enajenaciones de activos o su transmisión a la Sociedad de Gestión de Activos (SGA o ‘banco malo’), entre otras cuestiones. No obstante, se indica que la previsión de Merryl Lynch (Bank of America) es la más «ajustada a la metodología del Ministerio de Economía» y refleja para Liberbank una necesidad de capital de 1.199 millones, importe por debajo de la cantidad de recapitalización exigida por los decretos aprobados por el Gobierno en febrero y mayo pasados......